«Creepy» de VVAA
Por 11 noviembre, 2024 13:030

Si hubiera que escoger las ediciones más importantes del cómic en este año, seguramente, no haya ningunas tan brillantes como “Obra hermética” de Moebius, concentrada en un único volumen, pero sobre todo el ambicioso proyecto editorial llevado a cabo por Planeta Cómic a la hora de restaurar “Creepy” en 29 tomos de lujo, además de “Eerie”, su colección prima hermana, que también está siendo objeto de una reedición a la altura del título en cuestión.
Pero ¿por qué es tan relevante esta resurrección de “Creepy”? Para empezar, estamos hablando de una serie que nunca había contado con una edición consecuente a la importancia de su historia, respetando al máximo el formato original. Cuando hablamos de la revista “Creepy”, lo estamos haciendo de la niña de los ojos del editor Jim Warren, que hizo de la misma la obra de referencia del cómic de terror en los años sesenta. Sin duda, una publicación única, constituida en torno a un equipo creativo de auténtico lujo. Uno en el que nos podemos encontrar a pesos pesados como Alex Toth, Wallace Wood, pero también a ilustres como Frank Frazetta y Joe Orlando.
Entre sus páginas, somos testigos de una de las labores más concienzudas en base a la versión de los relatos más clásicos, aunque también de su contexto temporal, llevado a cabo dentro de estas lindes genéricas. Más allá del nivel mayor o menos, entre tantas y tantas historias cortas de cómic, lo que prevalece siempre es la sensación de riqueza y variedad artística dentro de un cuerpo final tremendamente homogéneo, con la obsesión del giro final inesperado. Lógicamente, cuando hablamos de herramientas de guion de esta clase, siempre emerge el miedo de que dichos trucos se queden en ese, trucos que disfracen narraciones irregulares.
En este caso, podemos asegurar que nada más lejos de la realidad. La lectura de “Creepy” siempre está encadenada a una sensación de mimo y preocupación máxima de sus benditos autores por hacer aflorar lo mejor de sí mismos en todo momento. Y que tiene un paralelismo televisivo más que evidente con series algo anteriores como “La dimensión desconocida”.
Ya por terminar, simplemente recodar a los lectores que estamos ante un auténtico festín de rituales vudú, vampirismo, espíritus malignos y toda clase de arquetipo en torno a este género, que seduce más que nunca a través del sobrio blanco y negro clásico de unas viñetas que destilan entretenimiento gourmet por los cuatro costados.
