«Locke & Key» de Joe Hill
Por 23 noviembre, 2024 11:100

A la espera de saber si Netflix va a ceder ante la presión ejercida por la comunidad de fans para que haya nueva temporada de “Locke & Key”, no hay mejor manera de curarse el mono que mediante la lectura de los cómics originales de la serie. No en vano, lo que llevaron a cabo Joe Hill y Gabriel Rodriguez en esta serie es uno de los actos más memorables dentro de la ecuación donde aventura es el resultado de mezclar terror y fantasía de una forma tan original y mística.
No en vano, pocas veces el universo lovecraftiano ha sido trenzado de forma tan brillante con el canon Stephen Kink como en esta aclamada serie, que incluso cuenta con un celebrado crossover con “Sandman”. Poca broma.
Lo que hoy toca es reivindicar el primer tomo integral de la serie, publicado por Panini cómics, en el que podemos disfrutar de toda la sabiduría de Joe Hill a la hora de construir personajes, retorcerlos y metamorfosearlos de forma que nunca parece hecho a golpe de efecto ni ninguna forma que desvirtúe la naturalidad exhalada por Hill en sus guiones a la hora de ir tejiendo tramas y subtramas en torno a sus personajes. Y de reparto carismático vamos sobrados a lo largo de un recorrido que, en ningún momento, da sensación de cansancio o bajón creativo.
A todo esto ayuda la capacidad de Hill para generar empatía a través del clan Locke y aliados, los cuales son sumergidos al epicentro de un relato donde el misterio es fruto de una concienzuda labor de racionalización de los paranomal.
En este sentido, nos espera una travesía única a través de un mapa mágico de situaciones, donde los momentos de crueldad son estremecedores y donde los hechizos abren puertas hacia mundos desconocidos que, en realidad, funcionan como tabla de salvación de una familia a la que Gabriel Rodriguez da un empaque visual tremenda por medio de un estilo que incluso nos llega a recordar, por momentos, a nuestro tristemente malogrado Carlos Pacheco.
En todo momento, somos testigos de una invitación de lujo hacia una evasión que consigue centrar nuestra mirada en la humanidad violentada de sus protagonistas, a la vez que nos adentra en todo un crisol de giros y situaciones que remarcan la originalidad de una propuesta cuya adaptación no sólo se merece una temporada más en televisión, sino que en algún momento pueda tener un remake a la altura del cómic. O por lo menos que se le acerque.
Mientras esperamos por alguna de estas dos soluciones, el cómic original sigue esperando para arrastrarnos a su hipnótica sucesión de viñetas.
