«Parque Chas» de Ricardo Barreiro y Eduardo Risso
Por 2 diciembre, 2024 23:120

Obra fundamental del cómic argentino, “Parque Chas” es una brillante lectura poliédrica armada en torno a la mitología sobrenatural del Parque Chas bonaerense. En base a esto, somos testigos de un ramillete despampanante de historias cortas, publicadas a finales de los años ochenta y que conjugan desde la extrañeza géneros como el noir y lo fantástico dentro de una deriva costumbrista espeluznante. Todo ello cortesía de una dupla creativa en estado de gracia, con el gran Eduardo Risso (nada menos, que coautor de la tremenda serie “100 balas”) impulsado hacia la excelencia total en cuanto a aprovechar el caudal de sombreados se refiere para dar tonalidad a su orgánico enfoque del blanco y negro.
Sin duda alguna, la maestría de Risso con los lápices es lo primero que llama la atención en tan atractiva sucesión de escenas, enfocadas desde una narrativa propia de un tipo como Ricardo Barreiro capaz de encontrar misterio en cualquier tipo de diálogo y objeto más inverosímil que se precie.
Dicho esto, no debemos pasar por alto la excelente edición (como ya nos tiene acostumbrados) de Dolmen editorial, culpables de que podemos tener a nuestro alcance otro título mayor del cómic argentino, a colocar al lado de otras obras maestras como “El eternauta”, “Alvar Mayor”, “Morth Cinder” o “Alack Sinner”. Poca broma.
Retomando la materia prima de esta reseña, hay que citar el plus de intensidad narrativa que le dota la periodicidad que tuvo esta serie, dividida en dos partes, con capítulos cortos auto conclusivos, pero también con una trama mayor de fondo a través de la que Barreiro se gusta abriendo puertas en su subconsciente creativo. Alucinación total para la que se encarga de dar vida uno de los personajes más enigmáticos y fabulosos que nos ha brindado el noveno arte en estas últimas décadas y que subraya en aspecto de imaginación surrealista de un autor que, por qué no decirlo, juega en la misma liga que los Oesterheld, Sampayo, Trillo, Breccia y compañía.
En definitiva, después de sortear cualquier tipo de spoiler que pueda rebajar el interés de tan única lectura, no me cabe más que recomendar encarecidamente esta rareza cuyo valor no sólo proviene de la excelsa calidad del mismo, sino de ese gen argentino tan particular capaz de encontrar siempre nuevas formas narrativas y visuales de quebrar los estándares temáticos y creativos a través de la extrañeza de un costumbrismo nada costumbrista.
