«Rorschach» de Tom King y Jorge Fornés
Por 23 diciembre, 2024 1:260

Hay que ser muy osado para adentrarse en terreno Alan Moore y poder dejar tu sello personal dentro del universo en cuestión y no salí mal parado con las comparaciones. Y más si estamos hablando de “Watchmen”, summum de la adoración en torno a lo que significa el de “Northampton” para tantos y tantos fieles, de esos que portan el orgullo de fan como si de un equipo de fútbol se tratase.
Por detalles como estos, lo realizado por Tom King y Jorge Fornés en esta prolongación del mundo “Watchmen” a través de Rorschach es de para dar de comer aparte. Y, principalmente, lo es porque estamos ante un homenaje indisimulado a la creación de Moore y Dave Gibbons, que enfocan tres décadas después del arco central y la consiguen trasladar a una suerte de noir de anti-héroes, sencillamente, magistral.
Pura esencia King, o lo que es lo mismo, uno de los pocos guionistas de hoy en día capaces de poder ser considerados como figuras que traspasarán los anales del tiempo gracias a clásicos contemporáneos como o “Gotham, ano uno” y “Blanco humano”, de la que hablaremos con todo detalle más adelante.
Pero lo que hoy toca es esta joya, quizá no a la altura de la última, pero se queda muy cerca, pudiendo hablar sin temor a equivocarnos de que estamos ante una obra maestra en la que Fornés se deleita con un trabajo memorable de flashbacks y composición temporal al son de los complejos requerimientos narrativos que precisa el guion de King.
En este sentido, la química entre ambos artistas fluye con personalidad arrolladora a través de una galería de personajes que se mueven de viñeta en viñeta como si fueran arrastrados por una cámara invisible que enfoque siempre en la mirada, objeto o sueño correcto.
El despliegue visual es de una sobriedad setentera que aturde por la enorme carga de simbolismos con la que ambos juegan en todo momento. En este sentido, más que densidad de lectura, lo que nos proporciona esta lectura es un riquísimo abanico de frases de francotirador y subtramas hiladas con maestría quirúrgica en un relato que no deja de crecer a medida que la bola se hace más y más grande.
En definitiva, un nuevo título imprescindible para todo amante del trabajo de Tom King y para todo fan de “Watchmen” sin prejuicios tontos, ya que lo que tenemos aquí es, ni más ni menos, que lo más sabroso que nos ha proporcionado dicha saga desde los tiempos del rey Moore. Poca broma.
