«Superestrella de las calles: un año con Lawrence» de Will Hodgkinson
Por 16 diciembre, 2024 23:560

Resulta fascinante el poder de atracción que siempre generan las historias de fracaso. Y cuanto más estrepitoso sea, más emerge nuestra naturaleza vouyeur. La misma que el relevante periodista Will Hodgkinson deja aflorar a través de Lawrence, voz y anti-frontman por antonomasia de Felt, además de una de las figuras más brillantes y díscolas, en lo artístico, que nos ha brindado el pop británico en este último medio siglo.
Caído en desgracia progresiva tras el éxito que no pudo ser cuando lideró la revolución novelty rock al frente de Denim, durante la edad dorada del Britpop, Lawrence descendió a los infiernos de la pobreza, que le convirtió en un personaje dickensiano de nuestro siglo. Un artista de la supervivencia, sufragada por una alimentación minimalista con el regaliz como eje rotatorio de la misma. Lo que se entiende como un outsider obligado por las circunstancias de una forma de entender el pop, siempre desde una comprensión a contracorriente de las tendencias dominantes. O cómo ser víctima de una contradicción totalmente aceptada por quien nunca cedió a los consensos de la industria para poder convertirse en una estrella. Por lo menos, una que no fuera hecha a su medida.
Siempre nos quedará la duda de si pudo convertirse en el primo lejano de Jarvis Cocker o de si su trayectoria hubiera sido muy diferente en el siglo XXI de no haber sido privado del éxito cosechado por “Summer Smash”, el hit maldito que no pudo ser.
Complejo, a la vez que provisto de una sinceridad surgida de la ingenuidad del vagabundo, como no podía ser de otra forma, Lawrence es la voz principal de este libro que, como contexto, nos ofrece un soberbio relato del crecimiento artístico y personal de nuestro hombre, no exento de fino sarcasmo de taza de té.
Entre medias, somos testigos de la visión del mundo a la que Lawrence se vio abocado con el paso de los años de estar callejeando por los submundos de Temple Fortune y de todo un mapa de lugares que resuenan como realidad y, al mismo tiempo, como guía de una mente turbada por sus propias circunstancias vitales, pero que, después de tanto tiempo de trayectoria, aún conserva el genio para seguir regalándonos canciones y discos brillantes.
De lectura ágil estremecedora en muchos momentos, estamos ante una aproximación documentalista a un tipo que vive en una continua tragicomedia vital. La misma de la cual Hodgkinson ha evitado totalmente la trampa fácil del patetismo o de cualquier coartada narrativa que pudiera servir para no entender la verdadera esencia de Lawrence, desprejuiciada, aunque con ese toque tan típicamente británico, moldeado a través de observaciones afinadas con humor de tirachinas. Todo un bálsamo para poder aligerar, que no banalizar, la odisea de sufrimiento y frustraciones que hilvanan la vida de un tipo que, por qué no decirlo, no nos lo merecemos. Ni a él ni a sus delirantes vivencias.
