El frío nocturno de Sevilla no pudo congelar el ímpetu de los que decidieron asistir a la cita con Mujeres en la Sala Supra. Mientras otras salas de la ciudad ofrecían propuestas como Los Estanques en la Sala La 2 o Pignoise en Pandora, la banda barcelonesa se presentó ante un público algo mermado en número, pero absolutamente desbordado de energía.
A un año exacto de su última visita a Sevilla, en la Sala X, la banda de garage rock y punk dejó claro por qué sigue siendo una de las propuestas más frescas y potentes del panorama nacional. La baja entrada, que apenas llenó la mitad del aforo, se convirtió en anécdota cuando los primeros acordes de “Cae la noche” inundaron la Sala Supra. Desde el inicio, la energía desbordó la pista, y lo que podía haber sido un concierto discreto se transformó en una descarga pura de adrenalina.
La banda se lanzó al ruedo con la misma rabia y vigor que los caracteriza. Los primeros acordes, llenos de distorsión y tensión, marcaron el tono de lo que sería un torrente de garage rock y punk sin respiro. Arnau Sanz, Pol Rodellar y Yago Alcover, los tres pilares de Mujeres, se movían en sincronía perfecta, desprendiendo una energía tan contagiosa que la falta de público no logró aminorar la intensidad del show.
El público, mayoritariamente joven, fue un cómplice fiel desde el primer acorde. Pogos, saltos, y una atmósfera de pura celebración en temas como “Vete con él”, “Dije fácil” y “Besos” hicieron que la falta de aforo no se notara en absoluto.
A medida que la noche avanzaba, el grupo no dio tregua. Las canciones de sus cuatro discos, con ese sonido crudo que conecta con los mejores momentos del garage de los 60 y el punk más visceral, fueron desgranándose una tras otra: “Diciendo que me quieres”, “Rock y amistad”, “Si piensas en mí”… Pero fue en temas como “Tú y yo” y “Un gesto brillante” donde realmente el público alcanzó el éxtasis. La conexión entre banda y público fue total, como si no importara la cantidad de gente en la sala, sino la energía compartida en cada acorde.
La velada culminó con “Salvaje” y “No volveré”, una última sacudida de energía antes de los abrazos y agradecimientos. Sevilla, que en su noche fría pudo haberse decantado por otras opciones, se encontró con un grupo entregado y un público que, sin dudarlo, supo apreciar la magia de un directo sin filtros ni pretensiones. Y aunque la entrada fue pequeña, la vibra fue monumental.
Galería del concierto de Mujeres en Sevilla





