Al concierto de Touché Amoré en la sala Mon ayer 22 de enero (organizado por Primavera Tours) entramos tristes, esperando que cayera sobre nosotros un enorme vacío existencial, huyendo de la lluvia y de una noche de enero en Madrid. Inesperadamente, salimos…alegres.
Quizá podamos hablar del ciclo del hardcore que ha ocupado un año de nuestro tiempo: desde la salida, más o menos hace un año, del disco de Viva Belgrado, uno de los mejores de 2024, hasta los conciertos de esta semana. Un año en el que hemos necesitado gritar más que nunca y en el que nos hemos encontrado con canciones que, justamente, nos ofrecían eso. Lo de anoche en la Sala Mon fue poco más que un momento catártico colectivo y espero que todas las personas que lograron el primer sold out de la historia de la banda en Madrid se hayan levantado con la misma afonía que nosotros.
Para abrir boca, dos teloneros: por un lado, los españoles Boneflower que, a pesar de llevar tiempo sin material nuevo (prometieron solucionarlo), abrieron la tarde con los primeros guitarrazos acercándose al shoegaze y, bajo la atenta mirada en el lateral de Jeremy Bolm dieron paso a Trauma Ray, ya metidos de lleno en el shoegaze (se conocieron cantando por Slowdive en un karaoke en Texas) y perfectamente engrasados a pesar de, a primera vista, no tener mucho que ver los miembros de grupo los unos con los otros.
Y, entonces, aparecieron Touché Amoré a dejarse, literalmente, la piel. Es increíble todo lo que pasó encima del escenario en los 65 minutos que estuvieron sobre él. Que parecen pocos, pero aprietan ahí 22 canciones como quien no quiere la cosa. ¿El truco? No parar. No dejarte respirar, sólo coger algo de aliento para cantar con ellos.
Porque sí, si tienes la suerte de estar de camino al siguiente concierto, tendrás ganas de cantar. Quien me haya leído alguna vez sabrá de mi angustia por cómo están derivando los conciertos ahora que la GenZ se ha adueñado del relato e impone sus leyes de protocolo como público en un directo (esto es: prohibido aplaudir, prohibido bailar, prohibido salirse del guion de los vídeos que has visto un millón de veces en tiktok y que son todos una copia de los demás). Ayer todas esas nuevas normas inventadas desaparecieron.
Para empezar, Jeremy Bolm no perdió, en ningún momento, la sonrisa. Recordemos que estamos ante una banda de temor existencial, de rumiaciones, letras que te hacen entrar en una espiral (aunque estés en una línea recta). La sonrisa perenne nos dejó descolocadas pero fue una buena manera de entender la situación: estamos todos en el mismo barco. Abrir con Nobody’s es ya una declaración de intenciones y, aunque nos hubiera gustado que repasaran más de cerca su último disco, engarzaron canciones de todas sus épocas (ganó el increíble Parting the sea between brightness and me de 2011) con golpes de efecto, que, la verdad, no esperaba ver en un concierto así. Palmas acompasadas, sing-a-longs no especialmente medidos, una banda entera disfrutando de cada nota, de cada estribillo, de cada compás. No esperaba, tampoco, la búsqueda del contacto visual con cada persona del público. A mí me tocó, escorada como estaba, durante el estribillo de Force of Habit y dudo que algo así pueda olvidarse fácilmente.
De la parte que sí llevábamos en nuestro cartón de bingo particular del hardcore, lo que pedíamos: gritos melódicos, pogos, crowdsurfing, una subida incesante hasta la explosión final entretejida en esas letras de culpa, de desazón, de esperanza a pesar de todo.
Deberíamos estar enfadadas porque, en realidad, no tocaron muchas de nuestras favoritas, porque al salir diluviaba, porque hoy sigue siendo un día de diario del mes de enero y por la bajona que sigue a un momento en el tiempo como el de anoche, pero no, la alegría con la que Touché Amoré salen a tocar se contagia de tal manera que aquí seguimos, entusiasmadas, disfrutando de la nube negra sobre nuestra cabeza porque hay una canción esperándonos para disiparla a golpe de guitarras, batería y la poca voz que nos queda después de ayer.
Galería del concierto de Touché Amoré en Madrid











