«Divina comedia: infierno» de Dante

Por Marcos Gendre 0

Dice Stephen King que la “Divina comedia” es la primera novela de terror, jamás igualada. Desde luego, la sentencia del genio de Maine no es baladí. De hecho, no se me ocurre un enfoque más certero que semejante descenso a los infiernos, el cual la editorial Blackie Books ha tenido la puntería de añadir a su jugosa colección de clásicos liberados. No en vano, tal como reza en la nota de prensa de este lanzamiento, el texto de Dante nunca ha sido más actual. Sí, es verdad, estamos hablando de promoción para vender un producto, pero no es menos cierto que en esta reflexión con luces de neón se esconde la intrínseca verdad de otra obviedad, igualmente, necesaria de recordar: la linealidad de la historia se mueve en círculos, lo que siempre nos lleva a reflejar nuestro presente en otras etapas de la historia. Y, desde luego, nuestro contexto en este cuarto de siglo XXI vaticina tal cantidad de horrores que no podemos leer este texto sin pensar en una poetización del horror que llevamos viviendo en estos últimos años.

De la pandemia mundial a los fascismos encubiertos, o no, de Donald Trump y media Europa, pasando por los cambios climáticos y la cultura del culto al ego que vivimos a través de las RRSS, hemos convertido nuestro mundo en ese infierno al que nos arrastra Dante por medio de uno de esos diez textos ineludibles para todo ser que se jacte de haber leído las obras que constituyen el canon estilístico de la literatura a lo largo de los tiempos. Claro está, varios de los otros ya han sido publicados previamente en esta colección, con “La odisea” y “El Quijote”, por dar dos ejemplos.

Sin embargo, ninguno es tan visceral como esta lectura. Una que, tal como explicaba el propio Dante, puede ser leída de forma literal, alegórica, moral, anagógica o espiritual. De estos diferentes modos, esta edición ha optado por la forma literal, ya sea a través de los cantos originales como de una adecuación narrativa más que pertinente para no perdernos ni el más mínimo detalle de tan catedralicia construcción literaria.

La inmersión en un texto tan canónico como éste se hace más vibrante gracias a los impactantes fotogramas de la película muda de 1911 dirigida por Francesco Bertolini y a la espectacular edición llevada a cabo por Pedro Oyarbide, que aporta una más que pertinente dimensión demoníaca a un texto, sencillamente, inigualable en su poética del body horror clásico, la destrucción y la redención. No lo dudes, no hay lectura más poderosa y magnética que esta. Así de simple.

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