Crónica del concierto de G-5 y Saint Levant en Madrid (Noches del Botánico)

Por El Último de la Fila 0

Nueva jornada dentro de la extensa programación de Noches del Botánico, otra más con todo vendido, y lo que en principio iba a ser una fiesta del G-5, fue para nosotros el descubrimiento de Saint Levant, proyecto del cantante palestino Marwan Abdelhamid.

Creo que ni habiendo estudiado parte de su discografía podría haberme hecho la idea de lo que Marwan y su extensa banda podían ofrecer. Una mezcla de rap, funky y pop tamizado con toques árabes para la que desde bastante tiempo antes de su inicio ya había cientos de personas esperando con fulares y banderas palestinas en mano.

Saint Levant

Pasadas las 20:30h el escenario, decorado con banderines, tapices, mesa para tomar té y fumar shisha, se fue llenando de músicos hasta que, tras un ensordecedor grito del público, salió Marwan escoltado por su propio cuerpo de guardaespaldas bailarines, cual estrella del pop mundial. Y como tal el comienzo del concierto fue arrollador, lleno de fuerza y carisma, donde no solo el cantante se dedicó a hacer guiños a los asistentes, sino que desde el cuerpo de bailarines hasta los músicos no pararon de incitar a bailar y saltar. Toda una fiesta con un trágico trasfondo que no tardó en relucir cuando, muy calmado y sin gritar, Marwan comenzó a relatar la trágica situación que su pueblo está sufriendo. Un genocidio permitido por demasiados países y que debe ser detenido, lo que llevó en muchos momentos de la noche a gritar al público “Free Palestine”. Una comunión perfecta entre artista y público que llevó a que el artista regalase a los presentes un tema nuevo.

Lejos de otros discursos donde la rabia se traslada a la música para reivindicar, en Saint Levant se hace mediante el baile, desde la inicial “Daloona”, “Deira” o “Wazira”, valiéndose de su versatilidad lingüística, mezclando el árabe con el francés y el inglés. Un espectáculo en toda regla donde lo mismo se celebraba rompiendo una de las sillas de plástico, que se sentaban todos a tomar té y fumar, o que el escenario se convertía en una pista de baile gracias al padre de Marwan. Sí, pasado el ecuador del concierto el cantante hizo saltar a su progenitor, el cual ni corto ni perezoso se convirtió en improvisado dj para repartir varios remixes (se pudo bailar incluso el “Hips Don’t Lie” de Shakira) y poner al público extasiado.

Un fin de fiesta coronado con “KALAMANTINA” de su último disco Love Letters, donde el cantante terminó subido a hombros de sus bailarines al grite de “Free Palestine”. Todo un lujo poder descubrir un artista así.

G-5

Pasado el subidón fue el momento del G-5, quienes regresaban al festival un año después para romper un silencio demasiado largo. Ahora sí, su nuevo disco anunciado en aquella ocasión, El que quiera dormir que se compre una colchoneta (El Volcán Música, 2025) es una realidad, y siguiendo la imagen que reflejan en el mismo salieron a escena vestidos como presos. La rumbera “Helsinki”, donde se reivindican a su manera, sirvió para arrancar un concierto donde no defraudaron.

Durante más de hora y media el combo fue dando tumbos entre sus dos obras publicadas. De “El Cheque” a “La Fiebre”, de “Quitao” a “La moto”, todo embadurnado en su sentido del humor, con el singular Tomasito llevando la bandera, mientras que Muchachito y El Canijo daban el do de pecho llevando el ritmo de un conjunto donde a veces parecía que al bueno de Kiko Veneno le costaba seguir a sus compañeros. Temas casi encadenados con pequeños guiños a los pueblos del mundo, pero sin mucho parlamento. Prefirieron centrarse en la música, en darle peso a su proyecto que aunque pueda tomarse como una simple diversión pasajera, es la mar de refrescante en estas noches de verano, con sus coñas de porros, galletas, setas o vino llegamos en un abrir y cerrar de ojos casi hasta el final. Un receso que aprovecharon para salir de nuevo disfrazados de indios y vaqueros. Sus “40 forajidos” así lo requerían. Previo homenaje al gran Peret, referente para ellos, con “El muerto vivo”, volvimos a disfrutar de la lluvia de colchonetas hinchables celebrando “Vaya sarao”. Porque sí, para montar un buen sarao ya sabemos a quién tenemos que llamar.

Galería del concierto de G-5 y Saint Levant en Madrid