Crónica del concierto de Megadeth en Sevilla (Icónica Santalucía Sevilla Fest)

Por Javier Sierra 0

Sevilla se rinde al thrash metal en una noche de fuego y metralla.

La Plaza de España de Sevilla vivió anoche una sacudida sísmica a base de riffs afilados y potencia sin freno. El Icónica Santalucía Sevilla Fest fue el escenario de un asalto sonoro protagonizado por dos titanes del metal: Angelus Apatrida, que abrió el fuego con contundencia, y Megadeth, que convirtió la noche en una auténtica ofensiva musical.

Los albaceteños Angelus Apatrida no necesitaron presentaciones ni discursos: salieron directos a morder. Con un setlist demoledor que incluyó temas como Snob, Cold o We Stand Alone, demostraron por qué se han ganado su sitio en la élite del metal europeo. Guillermo Izquierdo, con su voz abrasiva y presencia imponente, lideró a una banda que sonó engrasada, feroz y sin concesiones. El público respondió al instante, entregado al torbellino que provocaron desde el primer minuto. Su directo fue una bofetada de autenticidad, sin artificios, con actitud y precisión quirúrgica.

Y entonces llegó Megadeth. Sin preámbulos ni florituras, Dave Mustaine y los suyos tomaron el escenario como quien lanza un ataque calculado. Hangar 18 marcó el inicio de una descarga que no dio tregua: Wake Up Dead, Dread and the Fugitive Mind, Trust o Sweating Bullets sonaron con una intensidad que dejó claro que la banda no vive del pasado, sino de una rabia aún palpitante.

Mustaine, sereno y dominante, lideró a una formación sólida como el acero. Teemu Mäntysaari, nuevo fichaje a la guitarra, dejó claro que está a la altura del legado que pisa. Su técnica impecable y su potencia añadieron una nueva dimensión al sonido del grupo. A su lado, LoMenzo y Verbeuren fueron la columna vertebral de un directo sin fisuras.

El repertorio fue una lección de thrash metal: Countdown to Extinction, She Wolf, Tornado of Souls… cada tema resonó como un cañonazo. El tramo final, con Peace Sells, Symphony of Destruction y Holy Wars… The Punishment Due, puso la guinda a una noche inolvidable. Miles de voces coreaban al unísono, puños en alto, mientras las torres de la Plaza de España temblaban al ritmo de los himnos de una generación.

Sin efectos de distracción ni discursos vacíos, Megadeth ofreció un show donde la técnica, la fuerza y la historia se fundieron en un presente rabioso. Sevilla, no siempre abierta al metal más extremo, se entregó por completo. Frente a más de 9.000 asistentes que abarrotaban la plaza, las dos bandas demostraron que cuando el metal está bien hecho, no necesita adornos.

Galería del concierto de Megadeth en Sevilla