Crónica del Pulse of Gaia: Gorillaz son muy reales

Por Lobo López 0

El campus de la Universidad Autónoma de Madrid, un recinto fuera del ámbito de los festivales madrileños, acogió el pasado sábado 20 de septiembre la primera edición de Pulse of Gaia, un evento enfocado a la electrónica pero con el reclamo de contar con Gorillaz, la banda “fake” más famosa del planeta (que nos perdone Frank Farian), como cabeza de cartel.

De esta forma el proyecto de Damon Albarn se presentó en la capital por primera vez ante unas 17.000 personas que los aclamaron como lo que son, una banda de culto y posiblemente una de las más originales de estas últimas décadas dentro del panorama mainstream. Pero antes de abrir fuego Albarn y los suyos Thundercat se encargó de calentar a un público variopinto, heterogéneo, marcado por las diferencias de edades, y de estilos. Y no fue tarea fácil, ya que la propuesta del virtuoso bajista no casó bien con las horas y ni con el tipo de escenario. El trío desgranó jazz, funk, r’n’b y pop infeccioso con pequeños guiños al respetado, como fue el interludio de “Spain” que se marcaron del gran Chic Corea.

A las 22:15, con puntualidad inglesa, el gran Damon y su banda aparecían sobre el escenario aprovechando los gritos iniciales de “M1 A1”. “Hello? Hello? Is anyone there?” se escuchaba por los altavoces mientras las pantallas se llenaban con “HELLO” y “HOLA”, volviéndose completamente loco el público allí apelotonado cuando comenzaron a sonar los primeros guitarrazos en este corte del debut del grupo y que destila por los cuatro costados la mejor esencia de Blur. Lo que aconteció después fue una hora y media que supo a poco para resumir una carrera brillante y original, que ha hecho de los featuring su razón de ser: por ahí han pasado Elton John, Bud Bunny, Snoop Dogg, Beck o De La Soul.

En 2025 no vamos a discutir que Albarn es uno de los mejores frontman que ha dado la escena británica desde los 90. A pesar de no estar tan en forma sigue derrochando carisma sobre el escenario; encarnando a ese tipo al que te gustaría llevarte a tu bar favorito para hablar durante horas de música o a cenar a casa de tus padres porque resulta encantador, pero con un punto de locura controlada. Da igual que arengue a las masas para que, a un lado y otro de la pista, nos sumemos a las carcajadas del gran clásico que es “Feel Good Inc.”, o se parapete tras su megáfono, él desprende un aura de líder trasnochado que ninguno de los allí presentes dudamos en seguir.

Con un setlist plagado de hits, la banda se enfocó a darle brillo a sus tres primeros álbumes, dejando la pequeña pincelada de “Andromeda” del Humanz (2017) y dos adelantos de The Mountain, el que será su próximo álbum previsto para 2026: la adictiva “The Happy Dictator”, donde colaboran los operísticos Sparks, y “Manifesto”, que contó casi al final del bolo con la presencia del argentino Trueno como gran sorpresa invitada. No hubo así hueco para su último disco hasta la fecha, Cracker Island del 2023, donde la aparición de Thundercat habría sido lo más razonable teniéndolo en el mismo recinto… 

Hacer desfilar pronto el hit “19/2000”, con algún contratiempo pero sonando juguetona y divertida, o “Rhineston Eyes”, con ese crescendo tan característico. Para el turno de “O Green world”, Gorillaz bajan revoluciones y Albarn se sienta por primera vez en la banqueta del piano y arropado por el coro gospel, el tema suena ceremonioso y formal. El contrapunto lo puso el maravillo medio tiempo “On melancholy hill”, que suena desencantada y nostálgica, con un público emotivo que acompaño cada fraseo del tema.

Mención especial merecen los acompañantes de Damon, que funcionaron como unos engranajes bien engrasados: eficientes, mecánicos, coordinados, donde cada parte se ajusta perfectamente a las otras y las tareas fluyen sin problemas, destacando a Michelle Ndegwa, una de las coristas, que interpretó un solo que levantó una de las mayores ovación de la noche.

El punto álgido llegó con “Stylo” y “Bootie Brown” haciendo de maestro de ceremonias, sonó el gran Bobby Womack y Bruce Willis aparecía en pantalla para desatar el júbilo de los asistentes. “Kids With Guns” y la sedosa y ya mencionada “Andromeda” dieron paso a la rockera “White Light”. 

El fin de fiesta fue para la celebradísima “Feel Good Inc.”, con Pos de De la Soul sobre las tablas y la fuerza de la anteriormente citada “Manifesto”, con un Trueno mostrando su poderío vocal enfundado en una bandera argentina.  “Clint Eastwood”, con versión extendida y la participación de Sweetie Irie, puso el broche de oro a un show magnífico en su apartado visual y más que notable en el musical, quedándonos con las ganas de algún mensaje hacia Palestina tras lo visto en el concierto benéfico Together for Palestine de Londres, donde mostraron a los personajes de cómic de la banda alzando una bandera palestina.

Noventa minutos que confirman al líder de Gorillaz como una de los grandes referentes culturales y con más personalidad que hay a día de hoy. Figuras necesarias en unos tiempos que se auguran cada vez menos esperanzadores. Y nada mejor para poder evadirse de ellos que continuar la fiesta con Maceo Plex y Reinier Zonneveld, que pincharon parapetados tras grandes proyecciones y una música de escasa notoriedad.

Galería del Pulse of Gaia