Quién iba a decir que esa banda argentina que comenzó a llenar nuestros corazones, cuando los vimos por primera vez en el escenario Adidas del Primavera Sound allá por el 2010, iba a dar un salto cuantitativo tan grande. Hemos pasado de verlos dos noches seguidas en la Moby Dick, El Intruso, la sala But, hasta llegar hace dos años a La Riviera y este pasado 26 de noviembre en todo un Movistar Arena como parte del Inverfest.
Con una fórmula sencilla pero efectiva Él mató a un policía motorizado han ido ganando adeptos a la causa, a corear a viva voz sus himnos, algunos de ellos imborrables y que hemos casi conseguido que canten ahora nuestros hijos. Es la magia de los argentinos, su encanto, su magnetismo, ese mismo que siguen usando para arrancar sus conciertos, como el del pasado miércoles. Qué sensación tan extraña ver como más de 4.000 personas coreaban esas pocas líneas que contiene “El magnetismo”, perfecta introducción a una noche extensa, que nos llegó a regalar incluso dos bises y un recorrido por todas las etapas por las que los de La Plata han ido transitando.
De veras que fue todo un subidón poder gritar de nuevo con “Sábado”, “Más o menos bien” o “Yoni B”, a pesar de no recibir el sonido que merecíamos. Tanto como para que desde las primeras filas se le hiciera saber de la incidencia al grupo que, sorprendido, preguntó si no se estaba escuchando del todo bien. A medida que fueron pasando los minutos el problema se disolvió en parte, pero quizás ese fue el feo peaje que tuvimos que pagar por ver a nuestro grupo en un espacio tan mastodóntico. Lo que no cambia en ellos es la parquedad de palabras para con sus seguidores. Santi es un gran creador de universos fabulosos, pero a la hora de interactuar con el público sigue siendo aquel joven tímido que nos conquistó.
Entre estribillos coreados y saltos la noche tuvo un desarrollo parecido al de su visita a La Riviera de 2023: una base de sus últimos álbumes (Súper Terror y La Síntesis O’konor) salpimentada por algún clásico que sirvió de excusa para sacar al escenario a algunas amigas como La Bien Querida en “El mundo extraño” o una colaboradora en “Terrorismo en la copa del mundo”.
Toda la presencia de su nuevo sonido donde los sonidos ochenteros tienen más peso dejó paso en los bises a parte de la innegable pegada de esos temas marca de la casa que nos hacen retroceder más de una década en nuestras vivencia. Muchos quilates en el tramo de “Chica rutera”, “Ahora imagino cosas”, “Chica de oro” y “Mi próximo movimiento” del primer bis. Con el público exhausto y las luces encendidas nos sorprendieron con un último bis y “Amigo piedra”. Un señor broche para irnos a casa con el corazón lleno.
Galería del concierto de Él mató a un policía motorizado en el Movistar Arena





