Sara Zozaya lleva tiempo construyendo un universo propio dentro de la escena independiente, con canciones que encuentran la belleza en lo cotidiano y la emoción en los pequeños detalles. Hablamos con ella sobre attä (Aloud Music), un EP que nace de la introspección, la incertidumbre y la necesidad de seguir su propio camino.
En varias canciones parece que hay una conversación constante entre lo que dejas atrás y lo que decides conservar. ¿Qué cosas has aprendido a soltar durante el proceso de creación de este EP?
Creo que he soltado el miedo a la incertidumbre. Este EP ha sido el trabajo que más claro he tenido musicalmente y, al mismo tiempo, el que más dudas me ha generado en torno a las expectativas externas y al juicio de los demás. He aprendido a confiar mucho más en mi instinto, aunque al principio hubo muchas resistencias. Ahora veo cada vez más claro que lo que tiene que ser, será. Y muchas veces aquello que acaba sucediendo no es lo que pensábamos que queríamos, pero termina siendo incluso mejor.
Hay una sensación de reflexión muy presente en estas canciones. En una época en la que todo parece exigir atención inmediata, ¿qué papel tiene el silencio en tu vida?
El silencio es una necesidad muy grande para mí desde pequeña. De hecho, casi no hablaba, y eso era algo que mi entorno vivía con cierta preocupación. A veces pienso que por eso canto. La soledad me alivia y el silencio me equilibra. Aunque últimamente me cuesta más enfrentarme a él y, siendo sincera, creo que es una señal bastante clara de que hay algo de lo que intento escapar.
Tus canciones suelen transmitir mucha intimidad sin necesidad de explicarlo todo. ¿Hay emociones que te resulta más fácil cantar que contar en una conversación?
Sí. Y no solo con las canciones. Cuando tengo que decirle algo importante a alguien, primero necesito escribirlo. Desde las palabras reposadas puedo crear realmente un puente hacia la comprensión del otro. Lo bonito de la música es que transmite desde lo sutil y, muchas veces, ni siquiera necesita un idioma para hacer llegar el mensaje. Hay algo que escapa de lo terrenal y, en las nubes, me siento súper a gusto, la verdad.
La naturaleza aparece como un espacio de refugio y de conexión. Cuando necesitas volver a ti misma, ¿dónde encuentras hoy ese lugar seguro?
Nací en Donosti y siempre he tenido el mar como punto de apoyo cuando necesito respirar. Creo que la naturaleza nos devuelve precisamente eso: la posibilidad de respirar y de observar lo insignificante que, muchas veces, resulta aquello que sentimos que nos asfixia.
Escuchando el EP da la impresión de que no busca respuestas cerradas, sino convivir con ciertas preguntas. ¿Hay alguna incertidumbre que hayas aprendido a aceptar en los últimos años?
Ahora mismo estoy muy abierta a la improvisación. A no seguir siempre una estructura, a jugar con el momento y a crear universos pasajeros. Creo que en el siguiente trabajo buscaré algo más definido porque empiezo a sentir esa necesidad. Pero attä ha sido justo lo contrario y está siendo muy divertido llevarlo al directo.
En tus canciones conviven la delicadeza y una cierta oscuridad. ¿Qué has descubierto sobre ti misma en esos momentos menos luminosos que no habrías encontrado de otra manera?
Siempre digo que la gente que más me atrapa es la que también muestra su sombra. Creo que es inevitable sostenerla y mirarla de frente para poder vivir desde una mayor consciencia y dejar que entre una luz más verdadera, menos impostada. Me cuestan los días malos, pero también son los que me llevan a lugares más profundos.
Si pudieras volver a encontrarte con la Sara que empezó a escribir estas canciones, ¿qué le dirías ahora que el EP ya está fuera y pertenece también a quienes lo escuchan?
Le diría que todas las decisiones difíciles que ha tomado para llegar hasta aquí han merecido la pena. Y que estoy orgullosa de haber apostado por un camino propio, aunque no fuera el que parecía estar marcado.
Muchas veces hablamos de la música como una forma de expresión, pero pocas veces como una forma de escucha. ¿Qué te está enseñando la gente que conecta con tus canciones sobre ti misma?
Creo que, en el fondo, somos todos lo mismo. Pertenecemos a este juego que es la vida y poco más sabemos. Hay algo muy bonito en descubrir que lo más íntimo acaba siendo también lo más comprendido. Muchas veces sentimos que estamos viviendo algo único y, sin embargo, la vida tiene una manera muy curiosa de repetirse cíclicamente.

