Rüdiger: el amor es un músculo

Por Alexis Brito Delgado 0

entrevista Rüdiger

Rüdiger es el proyecto personal de Felix Buff, músico del País Vasco francés y batería habitual de artistas como Gorka Urbizu o Willis Drummond. El 18 de septiembre se publicó Love is a Muscle, su tercer disco, donde habla del amor desde distintos lugares mientras cruza folk, rock, pop y electrónica.

¿En qué momento aparece la idea de Love is a Muscle y por qué sentiste que resumía el disco?

La idea de llamarlo así surgió cuando tenía las demos del disco hechas y sentía que resumía la intención de las letras. Mis discos anteriores hablaban del fin de nuestra civilización, de la crisis ecológica y social que estamos viviendo. Pensando en lo que nos podía unir y hacer evolucionar hacia una transformación, empecé a pensar que solo el amor nos podía salvar de esta situación. No es nada nuevo, All You Need Is Love!, pero es algo que sentía y que quería sentir también al cantar mis canciones en directo.

El álbum habla del amor desde lugares muy distintos: la pareja, la familia, los demás o uno mismo. ¿Tenías claro desde el principio que ese sería el hilo que uniría las canciones?

No lo hice de manera consciente al principio y luego ha surgido como una evidencia. Hay algo muy político en el amor también: es una manera de abrirse a los demás, aceptar nuestras diferencias y vivir juntos aunque no pensemos lo mismo, lo contrario de lo que nos proponen las redes sociales y las empresas tecnofascistas de nuestra era. Poco a poco ha sido el hilo que unía las canciones entre sí y mis experiencias de todos los días. Al final, soy una persona bastante optimista en la vida.

En el disco conviven folk, rock, pop y electrónica con bastante naturalidad. ¿Cómo llegaste a ese sonido?

Ante todo, soy un fan de la música. Escucho muchos géneros y, a lo largo de los años, he tenido fases muy diferentes en cuanto a lo que escuchaba. A mí se me hacen naturales todos los sonidos que hay dentro del disco. Uno de mis discos favoritos es el White Album de los Beatles: es muy disparatado, pero no tienes la sensación de escuchar una banda diferente entre canciones.

Aparecen ecos de Neil Young, Kurt Vile o Fleetwood Mac. ¿Qué encuentras en esos artistas que conecta con tu forma de hacer canciones?

Lo que los conecta es un sonido live, de banda. Podría ser una grabación en directo en el estudio, con unas pistas añadidas, pero el resultado es muy orgánico. Me gusta este sonido, la musicalidad que encuentras en músicos aportándose cosas unos a otros en el estudio. Es más un diálogo entre personas que una producción pensada por una sola persona.

Este es ya tu tercer elepé como Rüdiger. ¿Qué hay en Love is a Muscle que todavía no habías explorado en los anteriores?

El placer de cantar es más grande con cada disco. Soy batería de toda la vida y es la primera vez que canto en una banda; poco a poco disfruto más haciéndolo. Antes era una necesidad porque nadie lo hacía por mí. Luego exploro más luz y simplicidad en este disco. No es minimalista para nada, pero sí algo más que los anteriores.

Llevas muchos años tocando junto a músicos como Gorka Urbizu, Ruper Ordorika, Joseba Irazoki, Rafa Berrio o Willis Drummond. ¿Cuánto de todo ese recorrido acaba entrando en las canciones de Rüdiger?

Supongo que muchas cosas aprendidas en el camino. Pero Rüdiger surgió exactamente porque algunas de mis canciones no encontraban una banda, así que durante la pandemia decidí hacerles un hueco y aprendí a tocar la guitarra, etc. Pero ver tocar a todos estos buenos músicos ha sido una inspiración y un ejemplo a seguir, desde luego.

Estás acostumbrado a estar detrás de la batería y formar parte de proyectos ajenos. Como Rüdiger eres tú quien está al frente. ¿Cómo cambia tu manera de hacer música cuando las canciones son tuyas?

Entras de forma muy diferente en una canción cantándola que tocándola con la batería. Pero con mis bandas anteriores siempre he sentido que las canciones eran mías y me he implicado emocionalmente en cada una. Si no, no veo el sentido de tocar música.

Después de tres discos, ¿sientes que ya has encontrado el sonido de Rüdiger o todavía estás descubriendo hacia dónde puede crecer el proyecto?

Creo que todavía voy a producir canciones diferentes y a evolucionar con Rüdiger. Seguramente perderé gente en el camino, pero que así sea. Como te dije antes, Rüdiger es la casa de mis canciones huérfanas, las que no puedo tocar con mis bandas. Las voy a proteger y a darles un techo en mis discos.