La última canción llegó antes de tiempo: Crocodiles en Sevilla

Por Javier Sierra 0

Crocodiles aterrizaron el pasado lunes en la Sala X de Sevilla con Greetings From Hell como carta de presentación y una descarga eléctrica que, sin embargo, tuvo más de power pop vitaminado que de asalto garage. Brandon Welchez y Charles Rowell comandaron un repertorio de guitarras saturadas y estribillos pegadizos, demostrando que detrás del ruido sigue habiendo canciones con vocación melódica. «Love Beyond the Grave», «Sunday (Psychic Conversation #9)» y «Whips & Chains» marcaron el pulso de un concierto directo, sin demasiados adornos y con la distorsión al servicio de la composición.

Si alguien se encargó de que el escenario tuviera una temperatura más alta fue Atef Aouadhi. El bajista convirtió cada tema en una exhibición física de saltos, poses y movimientos imposibles, mientras Diego Dal Bon sostenía desde la batería una base rítmica contundente. Entre tanto, Crocodiles fueron alternando piezas como «Wait Until Tomorrow», «In Love With a Ghost» y «Still Kids», dejando claro que su particular mezcla de ruido y melodía tiene más que ver con el pop de guitarras que con la destrucción sonora.

La versión de «Sonic Reducer», de Dead Boys, aportó uno de los momentos más contundentes de la noche, empujando el punk de 1977 hacia un terreno más pesado y cercano al hard rock. Tras «Surfing With Death», «Degeneration» e «I Dream of Genet», la banda dio por terminado el concierto después de apenas cuarenta minutos. La insistencia del público consiguió una propina inesperada: Crocodiles regresaron con la supuesta novedad de «I Wanna Be Your Dog», el clásico de The Stooges, antes de despedirse definitivamente con «Mirrors».

Con una asistencia reducida y un repertorio que dejó ganas de más, la actuación confirmó que Crocodiles llevan casi dos décadas encontrando melodías luminosas en medio de guitarras ásperas. No fue el recital salvaje que podía sugerir su reputación garagera, sino una demostración de que el ruido también puede ser pegadizo. La próxima vez, eso sí, estaría bien que la duración del concierto superase al número de personas que se quedaron con ganas de otra canción.

Galería del concierto de Crocodiles en Sevilla