Entrevista a Sunday,June: química ante todo

Por Alexis Brito Delgado 0

Entrevista a SundayJune

Sunday,June es una banda hispano-suiza formada en Ginebra en 2024. Tras debutar con Sun Glitter and Other Reflections, regresan con Cinema, un segundo disco con el que siguen dando forma a ese pop psicodélico que ellos mismos llaman solar psych: melodías cálidas, guitarras luminosas, distorsión y canciones que prefieren el recorrido a la inmediatez.

Sunday,June nace a partir de las primeras canciones de Mario y poco a poco acaba convirtiéndose en una banda de cinco músicos. ¿Cuándo os disteis cuenta de que aquello ya era realmente un grupo?

La consolidación como banda fue progresiva, hasta que el grupo empezó a tocar en directo. En un principio, los miembros de la banda se reunieron en torno a un disco prácticamente acabado y escrito enteramente por Mario, por lo que, durante los primeros meses, todos formaban parte de otros proyectos y se sumaban a Sunday,June con una mezcla de curiosidad y cautela.

Cuando la banda sacó su primer disco, Sun Glitter and Other Reflections, los tres primeros conciertos, en Ginebra (Bongo Joe), Lausana (Prémices Festival) y París (Supersonic), agotaron las entradas. La increíble acogida del público nos dio el empujón y la confianza necesarios para que todos los miembros de la banda creyeran al máximo en el proyecto e invirtieran toda su energía en él. Posiblemente, ese fue el momento en que nos dimos cuenta de que este proyecto conjunto despegaba.

Definís vuestra música como solar psych. ¿De dónde salió el término y qué significa para vosotros?

En realidad, el mérito es de alguna persona anónima. Para los primeros conciertos siempre nos preguntaban cómo nos definíamos, algo que siempre se nos ha dado bastante mal, y solíamos dar infinitas referencias o explicaciones demasiado largas. Dos definiciones de aquellos primeros pasos nos gustaron especialmente: «when Tame Impala meets Beach House» y «solar psych». «Solar psych» resonó más entre los promotores y añadía algo intrigante a la mezcla, por lo que al final se quedó. Seguramente, el hecho de que el primer sencillo del primer disco, «Summer Without You», saliera acompañado de imágenes veraniegas inspiró a quien nos bautizó así.

Para nosotros, el solar psych es quizás una forma de describir una manera de hacer música psicodélica —que entendemos como algo más mental y que invita al trance— sin dejar de transmitir una fuerte carga emocional en nuestras canciones. Siempre intentamos que las melodías muevan algo por dentro de quien nos escucha. En el primer disco, esa carga emocional es predominantemente nostálgica.

En vuestras canciones hay psicodelia, melodías luminosas y cierta nostalgia, pero también ruido y distorsión. ¿Os gusta moveros entre esos dos extremos?

Sí, mucho. Nos gusta y nos cuesta. Sobre todo a la hora de cerrar un disco, siempre surge cierta duda: ¿estamos siendo coherentes? ¿Suenan los temas demasiado diferentes entre sí? Posiblemente, estamos acostumbrados a álbumes más lineales o con un sonido más constante, y por eso nos asaltan las dudas a la hora de cerrar la selección de canciones para nuestros discos, que, como indicas, pueden resultar muy diferentes entre sí. Pero, al final, no sentimos una sola emoción a lo largo del día. Nuestro estado de ánimo y lo que sentimos van cambiando, y vemos esos extremos en las canciones como una riqueza en la paleta de emociones que intentamos expresar. Nos mola pensar que cada canción del disco puede acompañar una situación o un momento diferente, y encontrar la cohesión entre ellas a través de otros elementos (instrumentación, arreglos, etc.).

Gran parte de Sun Glitter and Other Reflections nació en un estudio casero. Para Cinema os fuisteis a Inglaterra a grabar en Chapel Studios. ¿Qué cambió al entrar en un estudio como ese?

¡Estos también son dos extremos! Pero en cuanto a la metodología de grabación y producción. Lo que mola de Sun Glitter and Other Reflections es que suena casero, pero muy cercano. Poder hacer infinitas tomas y disponer de tiempo para desarrollarlo hizo que la atmósfera del disco fuera muy particular. Hay una dicotomía interesante entre ese sonido casero y una producción muy elaborada en cuanto a arreglos y capas.

Grabar en un estudio del calibre de Chapel Studios nos tenía un poco nerviosos, pero fue una experiencia increíble. El estudio se encuentra dentro de una antigua capilla, of course, conectada con una casa donde vivíamos y dormíamos. La sala de grabación es brutal, con techos súper altos que aportan la reverberación justa para que las baterías suenen geniales. Incluso pusimos un micrófono a tres metros del suelo, al otro lado de la sala, para captar la batería desde lejos. Pero lo que cambia principalmente es la forma en que se construye la pieza artística. Mientras que con el primer disco todo fue evolucionando poco a poco, parte a parte, durante mucho tiempo, aquí todo se concentró en dos semanas. Tiene una huella temporal y representa lo que hicimos en aquel momento, algo que nos parece muy bonito. Hay una especie de culminación del trabajo de muchos meses en un momento determinado, compartido por la banda, que se ha quedado grabado en nuestra memoria.

Para este disco habéis trabajado con Andy Savours en la producción. ¿Por qué queríais trabajar con él? ¿Qué aportó a las canciones?

Queríamos trabajar con un productor para ver adónde nos llevaba la experiencia. Mario había producido enteramente el primer disco, y nos interesaba experimentar y descubrir qué sonido podía surgir al dejar nuestras canciones en manos de un productor. Andy ha trabajado con bandas increíbles (Sigur Rós, The Horrors, Arctic Monkeys, The Killers) y tuvimos una charla con él. Nos gustó su reacción a las maquetas. Prácticamente no quiso cambiar nada de las canciones (acordes, líneas, partes), pero tenía algo claro: les faltaba vida. Teníamos que sonar como una banda, aumentar la dinámica, pensar menos en pulir detalles y ocultar errores, y más en transmitir la energía de cinco músicos tocando a la vez. Tanto es así que acabamos grabando el disco en directo y sin claqueta. Nunca hubiéramos pensado que lo haríamos así.

El disco contiene pequeños errores propios del directo y mínimas variaciones de tempo, pero eso es precisamente lo que Andy buscaba, y creemos que fue un acierto. En un mundo donde la IA le quita cada vez más terreno a los artistas, apostar por la forma más natural y cruda de grabar el disco era revolucionario y cool. Quizás esa sea la mayor impronta de Andy en el disco.

Da la sensación de que la química entre los cinco tiene mucho peso dentro de Sunday,June. ¿Cómo trabajáis las canciones? ¿Mario llega con una idea bastante cerrada o todo va cambiando cuando empezáis a tocar juntos?

¡Sí, la verdad, nos dicen mucho eso! Y parece que se nota sobre todo en directo. Hemos tenido la increíble suerte de establecer una relación brutal entre nosotros. Somos como una familia y estamos muy, muy felices de disfrutar tanto de estar juntos, porque no siempre ocurre así en las bandas.

Normalmente, Mario lanza las primeras ideas, sí. A veces llega con temas bastante masticados y con las cosas claras; otras, con partes sueltas que necesitan desarrollarse conjuntamente. En el segundo disco, las canciones se trabajaron y completaron entre todos, pero, en cualquier caso, nos damos tiempo para tocarlas juntos, porque todo cambia cuando tocamos los cinco. Ninguna idea creada en solitario va a sonar igual cuando la interpretan cinco músicos, cada uno con su propia forma de entenderla. Normalmente, ese proceso resulta muy enriquecedor para el resultado final.

Con el primer disco habéis pasado por escenarios como Montreux Jazz Festival, Festival Antigel, Supersonic Paris o Ypsigrock. ¿Qué ha cambiado en Sunday,June después de todo ese rodaje en directo?

Hemos tenido la suerte de tocar en sitios muy chulos con el primer disco y de progresar mucho como banda. Cada concierto y cada error en el escenario crean una especie de pegamento que nos une, hace que nos entendamos mejor y nos apoyemos durante el directo. Hemos aprendido a pasárnoslo bien tocando, que de eso se trata, y a creer en lo que hacemos. Aunque algunos conciertos salgan peor que otros, hemos ganado mucha confianza. Por ejemplo, este pasado verano tocamos en dos festivales el mismo fin de semana: uno en Suiza y otro, Ypsigrock, en Sicilia. En ambos casos —y por primera vez en nuestras vidas— se fue la electricidad durante el concierto, durante más de cinco minutos. ¿Qué posibilidades hay de que te pase eso dos veces en el mismo fin de semana? ¿Y en festivales bien organizados y de renombre? En cualquier caso, la primera vez que nos ocurrió (el viernes), el incidente nos sacó bastante del concierto y, cuando pudimos terminarlo tras recuperar la electricidad, sentimos que quizás no lo habíamos dado todo. En Ypsigrock (el domingo) nos pasó lo mismo, pero esta vez llevábamos la lección aprendida de solo dos días antes: cuando volviera la electricidad, teníamos que regresar con absolutamente toda nuestra energía. Tanto fue así que, a pesar del incidente, ganamos el concurso de bandas emergentes de Ypsigrock 2026, y eso nos llevará de gira por Italia en 2027. ¿La lección? ¡Cree en lo que haces y demuéstralo!

Ahora llega Cinema. ¿Qué tiene este disco que todavía faltaba en Sun Glitter and Other Reflections?

Cinema tiene la energía de una banda tocando en vivo y transmite la ilusión de cinco personas cumpliendo el sueño de grabar un disco en el Reino Unido. Fue un viaje muy bonito y creemos que eso queda reflejado en el disco. Cinema captura muchos buenos momentos y emociones que vivimos juntos como banda y los traduce en diez canciones. ¡Esperamos haber conseguido transmitir todo esto y que el disco logre mover algo por dentro de cada oyente!

Foto de portada por Laureat Bakolli.