Anabel Lee vuelven con Todas las vidas, su tercer disco y quizá el que mejor recoge lo que son ahora mismo: canciones viscerales, guitarras al frente y esa mezcla de mala leche y emoción que siempre les ha acompañado.
«Todas las vidas» es vuestro tercer disco. ¿Qué hay aquí que todavía no habíamos escuchado en los dos anteriores?
Hay muchas cosas. Creo que lo más importante es que nos hemos permitido jugar mucho más con nuestras propias influencias y con sonidos que, hasta ahora, no habíamos llevado a Anabel Lee. «Ven a jugar» es un buen ejemplo de ello. Marcó un antes y un después en nuestra manera de concebir la música: cogimos esa parte más agresiva que ya estaba en nosotros y la llevamos a un sitio mucho más elegante, incluso nos atrevimos a meter trompetas.
También hay canciones como «Wilson», donde mezclamos ska, indie y punk de una manera que nunca habíamos hecho, o «Donde nadie quiere ser el bueno», con la que exploramos otros derroteros musicales. Creo que en este disco hay una Anabel Lee mucho más libre.
El título, «Todas las vidas», puede tener muchas lecturas. ¿De dónde sale y qué significa para vosotros?
Todas las que nos dé tiempo a vivir. El título habla de todas las versiones que somos y hemos sido, no solo como músicos. Somos cuatro personas con vidas muy diferentes: somos músicos, pero también deportistas, profesores de música, familiares, amigos… Todo eso nos construye y, aunque no queramos, acaba entrando en lo que hacemos. Y musicalmente nos pasa lo mismo. Anabel Lee puede ser muy oscura, muy luminosa, muy punk, muy pop, electrónica o guitarrera. Todas las vidas es un poco aceptar que no tenemos que elegir una sola. Todo lo que somos fuera de la música también forma parte de nuestra música, y creemos que precisamente esa mezcla es lo que nos hace brillar.
En «Estado mental» aparece Sidonie y en «Me cago en el amor», Magüi de Ginebras. ¿Cómo surgieron estas colaboraciones? ¿Qué acabaron aportando a las canciones?
La de Sidonie nace de una historia que viene de hace años. En «Drama en el Sonorama» tenemos ese verso de «nos conocimos criticando a Sidonie», que en realidad viene de una anécdota de un Sonorama. Nunca fue una crítica a Sidonie, todo lo contrario: nos parecen una banda increíble y muy auténtica. A partir de ahí, surgió la idea de que algún día estaría guay hacer algo juntos y acabó pasando en este disco. Desde el primer momento estuvieron súper abiertos y fueron muy propositivos.
Con Ginebras era algo que llevábamos tiempo queriendo hacer. Compartimos sello, tenemos una relación de amistad y compañerismo muy bonita y, cuando apareció «Me Cago en el Amor», pensamos que la voz de Magüi podía llevar la canción a otro sitio.
Y luego está Despistaos, que fue quizá la colaboración más inesperada. Cuando compusimos «Eterno Parque Galván», nos imaginábamos la canción como la cabecera de una serie de principios de los 2000 y pensamos: «¿Quién sabe más de esto que Despistaos?». Nos sorprendió muchísimo que aceptaran, pero todavía más todo lo que se volcaron con nosotros, tanto en el videoclip como aportando ideas a nivel compositivo.
Al final, eso es lo que buscamos en una colaboración: que no sea simplemente poner otra voz encima, sino que la persona que entra consiga que la canción tenga algo que nosotros solos no habríamos conseguido.
Os habéis atrevido con «Si Antes Te Hubiera Conocido» de Karol G y la habéis llevado completamente a vuestro terreno. ¿A quién se le ocurrió la idea y qué os atrajo de la canción?
La idea surgió de camino a Cascante, al festival Estaciones Sonoras. Íbamos en la furgo y nos planteamos volver a hacer una cover al más puro estilo Anabel Lee, como ya habíamos hecho con «Enchochado de Ti» de Don Patricio. Nos apetecía coger un hit muy reconocible y llevarlo completamente a nuestro terreno. Y Vio propuso «Si Antes Te Hubiera Conocido», nos pareció perfecta para jugar con ella. Nos divierte mucho hacer ese ejercicio: coger algo que todo el mundo conoce y conseguir que durante unos minutos parezca una canción de Anabel Lee.
«Wilson» entra a la primera, pero parece esconder bastante detrás. ¿Cómo nació la canción y quién es Wilson?
«Wilson» nació de una idea musical que nos propuso nuestro productor, Pau Paredes. Desde el principio nos hizo hacernos muchas preguntas porque mezclaba ska, indie y punk de una manera que nunca habíamos planteado dentro de Anabel Lee. Además, es una canción muy personal para Víctor. Él estuvo dándole muchas vueltas a la letra y a todo lo que quería contar, y Perdi trabajó con él en el estribillo y en la parte musical. De hecho, Perdi estaba con 40 de fiebre mientras terminábamos de componer el estribillo. Fue un poco surrealista, pero le dimos muchas vueltas hasta encontrar el punto que buscábamos.
Lo bonito es que, aunque entra muy fácil y tiene ese punto casi divertido, detrás hay bastante más de lo que parece.
Después de tres discos, ¿ha cambiado mucho vuestra manera de componer o seguís funcionando con el mismo impulso de los primeros tiempos?
Ha cambiado bastante, aunque seguimos teniendo el mismo impulso de juntarnos y hacer canciones porque nos apetece. Creo que ahora tenemos menos miedo a equivocarnos. Antes quizá una canción que no sonaba inmediatamente a Anabel Lee podía quedarse fuera. Ahora nos permitimos probar, equivocarnos y ver hasta dónde podemos llevar una idea. Y al final somos nosotros cuatro los que seguimos componiendo, así que, hagamos lo que hagamos, siempre acaba apareciendo algo de Anabel Lee. Tenemos nuestras propias reglas, muchas veces ni siquiera somos conscientes de ellas, pero las aplicamos sin querer.
Anabel Lee siempre ha mezclado melodía, guitarras, ironía y cierta mala leche. Ahora que llegáis a más gente, ¿resulta más difícil mantener esa libertad y seguir haciendo lo que os da la gana?
Intentamos que no. Evidentemente, cuando empiezas a llegar a más gente eres más consciente de que hay personas que esperan determinadas cosas de ti, pero nosotros no queremos hacer música pensando en qué espera la gente. Si empezamos a pensar demasiado en eso, perderíamos precisamente lo que nos ha llevado hasta aquí. Preferimos equivocarnos haciendo lo que nos apetece que acertar haciendo lo que se supone que deberíamos hacer.
Dentro de unos años, cuando volváis a «Todas las vidas», ¿cómo os gustaría recordar este disco y este momento de Anabel Lee?
Nos gustaría recordar que estábamos intentando vivirlo todo. Que teníamos ganas de hacer cosas, de equivocarnos, de probar, de tocar, de conocer gente y de seguir descubriendo qué coño era Anabel Lee. También que nos rompimos. Acabamos llorando, estuvimos tristes y tuvimos momentos bastante jodidos, pero conseguimos levantarnos y hacer este discazo. Y creemos que todo eso también está dentro de las canciones.
Al final un disco también es una fotografía de quién eres cuando lo haces. Nos gustaría que dentro de veinte años escucháramos Todas las vidas y pudiéramos reconocer a esas cuatro personas que éramos entonces, con todo lo bueno y todo lo malo. Que se note que no tuvimos miedo de dejar ese momento de nuestras vidas grabado ahí.
Gira Todas las vidas de Anabel Lee
24 de octubre: A Coruña (Sala Mardi Gras)
7 de noviembre: Segovia (Winter Indie City)
13 de noviembre: Oviedo (Gong Galaxy Club)
14 de noviembre: Bilbao (Sala Azkena)
21 de noviembre: León (El Gran Café)
27 de noviembre: Valladolid (El Desierto Rojo)
4 de febrero: Madrid (Sala BUT)
12 de febrero Granada (RocknRolla Underground Club)
5 de marzo: Barcelona (Sidecar)
6 de marzo: Zaragoza (La Lata de Bombillas)
13 de marzo: Murcia (La Yeseria)
Foto de portada por Eduardo Montes.


