El Tercer cielo se abre sobre Madrid.
A estas alturas del partido el proyecto de Rocío Márquez y Bronquio, alias tras el que se encuentra el músico Santiago Gonzalo, no necesita presentación: “Tercer cielo” mereció los elogios de la crítica y estuvo presente entre los mejores discos del año pasado, además, la personal sinergia entre ambos músicos ha girado sin parar por distintos escenarios desde que saliera el disco. Con lo que, los que aún no habíamos tenido la suerte de verlos en directo, nos hacíamos una idea de lo que nos esperaba en el concierto inaugural del Festival Flamenco de la Comunidad de Madrid: Suma Flamenca.
Pero nada de lo leído o visto con anterioridad te prepara para una puesta en escena que se desprende de lo superficial, que deja a una lado todo lo superfluo y manierista para centrarse en lo que realmente importa: una propuesta musical que aúna tradición y vanguardia, la electrónica de club con una voz de expresión cristalina y la energía desbocada de la creatividad experimental con el saber hacer del cante ortodoxo.
Tercer cielo comienza con una Rocío Marquez anclada físicamente al suelo. Mientras explora con su propio cuerpo las tablas del escenario de la Sala Verde de los Teatros del Canal, va desgranando un canto limpio y fino que se contrapone a una base rítmica disparada por un Bronquio que no realizada concesiones. Entregado al baile y recordándonos su faceta como DJ, Gonzalo dibuja un fondo electrónico que se sirve de beats, samplers y una lluvia de sintetizadores que distorsiona y hace jirones distintos palos flamencos.
Poco a poco y con un público que no se resiste a romper la magia con un aplauso o un ole a destiempo, la cantaora va creciendo, vocal y fisicamente, hasta llegar a uno de los momentos claves del concierto que fue la pieza “Droga cara (Aguilando)”, que rescata las líneas de la poeta y performer Macky Chuka: “En un papel bien doblao,/ igual que una droga cara, / guardaste un día mi nombre / y ahora es festivo en mi casa”, canta la onubense con una cadencia que nos trae a la cabeza la melancolía de unos villancincos flamencos.
Tras un cambio de estilismo que mantiene el minimalismo de la puesta en escena, suena uno de los primeros singles de “Tercer cielo”: “Un ala rota” en busca de una libertad creatividad que no se había visto anteriormente en la tan denostada fusión flamenca.
Recta final y suena esa atronadora base techno que abre “El corte más limpio”, con Bronquio y Rocío aliándose con la electrónica más densa y oscura, con la que los versos de Antonio Manuel cobran un nuevo significado: “Me atormentas porque sabes / que nunca te haría daño. / Fuiste a cortar los rosales / y te cortaron las manos”. Especial mención a Benito Jiménez, responsable del diseño de iluminación, que durante esta canción, y todo el espectáculo, crea una ambientación perfecta para la propuesta sonora.
Tras desaparecer por las grandes cortinas que acotan el espacio escénico y con un público ovacionando lo visto y lo vivido en aquella sala teatral, vuelven a aparecer para regalarnos una joya final. Rocío arranca con un cante a Capella que hace que a los que estamos en las primeras filas nos erice la piel y confirmar, si no lo teníamos claro ya, que estamos ante una de las grandes artistas españolas y que “Tercer cielo” tiene ya un hueco entre los grandes discos que han sabido llevar al flamenco a nuevas cotas de creatividad.
Galería del concierto de Rocío Márquez y Bronquio en Teatros del Canal






