«Los destrozos» de Bret Easton Ellis
Por 18 diciembre, 2023 23:050

Coronado como rey del psico-thriller tras la publicación de la monumenal “American Psycho” (1991), la carrera posterior de Bret Easton Ellis tras dicha consagración ha sido, más bien, irregular y guadianesca. De hecho, llevábamos sin noticias literarias suyas desde 2010, cuando publicó “Suites imperiales”.
Todo este tiempo ha servido para que Ellis pudiera consumar un proyecto de antaño, ahora, titulado como “Los destrozos”, el cual lo conecta de forma indirecta con el coming of age adolescente abordado en su rotundo debut, “Menos que cero” (1985), y la mencionada anteriormente, “American Psycho”, con la cual establece una especia de trasvase de New York a Los Ángeles, en su contextualización de unos años ochenta abordados desde la paranoia obsesiva tejida a través de un guion con hechuras de homo-thriller.
Lo que tenemos aquí es, sencillamente, descomunal: casi 700 páginas, en las que el gran admirador de Elvis Costello nos sumerge en una descripción aterradoramente puntillosa del lado oscuro del Los Ángeles fastuoso de 1981. Y lo hace al ritmo de una banda sonora con centenares de referencias discográficas que dotan de una dimensión fuertemente pop e inusual para tratarse de una novela escrita.
De dicho recorrido musical, “Vienna” de Ultravox, funciona como catalizador simbólico del final de la inocencia, la misma que pierde el alter ego juvenil de Ellis a lo largo de un viaje espeluznante hasta las entrañas de una historia que se vive como el reverso psicótico ochentero de “Sensación de vivir”. No es para menos con semejante inmersión en la psique de este grupo de estudiantes pijos a los que el escritor angelino dota de voz por medio de un equilibrio tremendamente adictivo entre diálogos a cuchillo y descripciones sin oxígeno del subconsciente. A través de tal maquinaria de dudas esculpidas en torno a la mente vacilante del protagonista central, brota la una escalada de sucesos, con secta de por medio.
Con estos mimbres, Ellis nos arrastra por medio de una demostración llevada al paroxismo de lo que se entiende a la hora de atar al lector a la página escrita. Sin remisión ni vuelta atrás. Decidido a sobrepasar lo que ya consiguió en su momento con “Menos que cero” e igualar el impacto emocional de “American Psycho”. Droga dura que supone la versión más demencial y brillante de Ellis. O dicho en modo slogan, la novela que nos debía.
