«Laberintos 3» de Charles Burns
Por 25 septiembre, 2024 23:091

Pues llegamos ya al final de Laberintos con una tercera parte que cierra la serie como sólo una mente febril como la de Charles Burns podría hacer. Y lo hace por medio de una nueva sublimación de su sello personal. Uno que mucho tiene que ver con una especie de traslación de la ortodoxia cronenbergiana al mundo de la viñeta.
En el caso de Laberintos, estamos ante una mini-serie perfectamente cuadrada dentro del lado más absurdo de la estética sci-fi vintage de tonos sesenteros que tan meticulosamente ha sido ideada en cada trazo, color o, directamente, en cada escena donde plasma su maestría para mostrar escenas realmente incómodas delante del lector. Esto último es quizá una de las patentes más reconocibles del autor de Agujero negro. Por cierto, serie de la que Laberintos resuena como una depuración de su estilo, capaz de ser concebida desde un prisma tan pop como estático. Sobre esto último, destaca la forma escalofriante de dibujar las miradas de los personajes que pueblan cada viñeta.
En los rostros dibujados por Burns, siempre retumba una vulnerabilidad retorcida, directamente, conectada con el tema universal de su obra: el paso de la adolescencia a la edad adulta.
Para Burns, esta etapa vital siempre está marcada por un profundo estigma kafkiano. Uno que el pervierte para sus propios intereses a través de toda clase de muestras extrañas surgidas de una profundización emocional de los estándares de la serie B y demás subculturas apegadas al terror que él deriva como nadie hacia un comportamiento reconocible de seres desapegados de lo que se supone que son los códigos de conducta del ser humano.
Con estos mimbres, Laberintos 3 triunfa por su extraña sinceridad, por amagamar subgéneros dentro de un drama fantástico al que no le faltan sus típicas salidas de humor absurdo y que siempre deja una sensación de retorcida empatía con el lector.
Simplemente, añadir que estamos ante uno de sus trabajos más accesibles y autobiográficos. En otras palabras, una puerta de entrada perfecta para poder adentrarse en un universo tan especial como el suyo.
