«Black Metal» de Magius
Por 1 junio, 2025 21:220

Autor de algunos de los cómics más brillantes de estos últimos años, el retorno de Magius no podría ser más ambicioso en cuanto a forma y contenido. Respecto a esto último, “Black Metal” resplandece como un esfuerzo consciente por retratar una escena musical tan particular y violenta como la conformada a principios de los años noventa en Noruega. Todo en torno a una devoción obsesiva por las demostraciones de paganismo, tales como la quema de iglesias, entre otras lindezas.
De aquellos años de metal oscuro y depravación fruto también de la juventud, surgieron propuestas musicales que se sostienen por sí solas en cuanto a su valor artístico, sobre todo, en el caso de Burzum, proyecto personal del Conde de Grishnackh, seguramente, la mente más perturbada, aunque también genial, de entre todos los personajes aquí retratados por un Magius sublime en su concepción infantilizada de todas figuras de la escena original que acabó siendo denominada como el título de este cómic, sin duda, uno de los más relevantes que nos va a brindar 2025. Uno en el cual demuestra sobradamente que un título tan importante como “Primavera para Madrid” no sólo podría ser igualado en cuanto a ambición, sino también su capacidad para sorprendernos mediante un cómic que, ante todo, se trata de una lectura repleto de humor, pero también de una inmersión hasta las entrañas del mal más sórdido y el ego llevado a límites de puro vértigo.
Para hilar estos dos extremos en uno solo, Magius aboga por la reinvención de sus protagonistas en niños, lo cual aporta un plus de comicidad y horror, al mismo tiempo, dentro de un discurso marcado por el uso, intencionadamente, del negro como tonalidad predominante a la hora de revelar el poso maléfico de una historia en la que tampoco faltan memorables incursiones en el infierno bajo la imaginería del Bosco o de páginas imponentes en su descripción gráfica de la iglesia de Fantoft.
Pero lo que más destaca, sin duda alguna, es la economía de medios a la hora de dar expresividad a sus personajes, siembre bajo una concepción minimalista de la descripción visual de los rostros y los cuerpos de un reparto que se mueve como una especie de versión lo-fi y disparatada de los personajes de “South Park”.
Sin duda, una gozada tan dispuesta a disparar el músculo de la risa como a sumergirnos en un torrente aterrador de realidad al límite de lo creíble.
