Si el Primavera Sound de Barcelona es un estrés constante y cíclico, el Primavera Sound de Porto luce a vacaciones de festival. Y esta edición de 2025 doblemente: no ha llovido dentro del recinto en ningún momento. Pedid un deseo.La sensación de veraneo según atraviesas las puertas (un poco de cola por aquí, un registro por allá) es más que evidente: familias sentadas en la hierba, concursos y actividades paralelas, foodtrucks de comida típica portuguesa, el mar y la rotonda de la Anémona meciéndose con el viento. I. De. Al.Este año hemos podido desdoblarse para contarte los casi cerca de 30 conciertos que vimos mientras estuvimos allí, si bien el cartel es más corto que el de su primo mayor, el Primavera Sound Porto tiene la ventaja de un recinto mucho más manejable: de punta a punta no se llega ni a 10 minutos.
JUEVES:
Momma: Sí, repetimos el concierto de Barcelona. Sí, lo repetiríamos también la semana que viene, si pudiéramos. Un disco luminoso, uno de nuestros discos del año, merecía verlas otra vez a plena luz de sol. Esta vez, eso sí, el público coreaba sus canciones. Sólo nos queda verlas en sala para hacer la tripleta perfecta.
DehdDehd: Sabiendo de antemano que la oportunidad de verles en sala estaba perdida, el rock de guitarras de Dehd llenó un escenario que, a priori, les hubiera quedado grande. Pero derrocharon actitud y consiguieron llegar a todos los que estaban allí, genuinamente para verles. Cabe decir que aquí no hubo campers a la espera de que saliera la cabeza de cartel en prime time y se pudo fluir bastante bien.
This is Lorelei: Uno de los integrantes de Water From Your Eyes tiene montada esta banda que, así entre nosotras, nos gusta más. Tuvieron la suerte de estar en el escenario Revolut, el que mejor sonó de todo el festival. Caía el atardecer y reunieron hasta algunos artistas que venían de tocar en otros escenarios. Fueron de menos a más, primero desgranando su parte más country hasta llegar a su versión de la electrónica bailable. Disfrutamos todas y cada una de las fases.
Momentary Blissness
Fontaines D.C: Grian Chatten aprovechó la pasarela que estaba montada en el escenario principal para hacer lo que mejor se leda: ser una estrella del rock. De Fontaines se han escrito ya bastantes ríos de tinta y con cada concierto dan un paso más en su status de banda generacional. Hace unos meses les vimos en Paredes De Coura, justo antes de lanzar Romance y el cambio ha sido gigantesco. Aptitud y actitud. La bandera de Palestina ondea mientras te piden que seas altavoz del genocidio de Gaza, se suceden los gritos (con ese tono portugués lleno de gravedad) de Free Palestine. Echamos de menos ya algunas canciones que han eliminado de su setlist, pero es que empieza a ser inabarcable la admiración que sentimos por ellos. Ojalá muchas más bandas así en el futuro, a las que poder llamar favoritas con todas las letras, sin titubeos.
Magdalena Bay: Algo de frivolidad para despejarnos después de lo anterior. El despliegue de medios del dúo de Florida, su electropop, sus incontables cambios de vestuario dieron un espectáculo disfrutón en el que comprobamos, también, la diferencia de actitud no de la banda, que siempre que les hemos visto han dado el 150%, sino del público, que hace un par de años les recibía de manera más o menos tímida y esta vez, desmelenados y cantando a voz en grito todas y cada una de lascanciones. Su triunfo: convertir a los descreídos.
Charli XCX: Y entonces llegó ella. Tuve la enorme suerte de poder ver este concierto como debe hacerse: con una adolescente. Nuestra guía GenZ de cabecera nos dio consejos y pautas de comportamiento para no desentonar en un concierto que no debería pertenecernos. Pero criadas con las divas pop de los dosmiles, Charli se siente casa y todas las que estuvimos allí volvimos a tener 15 años, como nuestra guía. Igual que con Fontaines D.C. hemos cubierto el espectro de ver la presentación de Brat hace un año a su muerte esta semana. Vaya viaje. Ella es la primera que sabe cómo hacer una despedida y se le notaba a gustísimo sobre el escenario. Aquí no tuvimos a Troye Sivan y la gira de Sweat. Se comió la soledad austera del escenario y salió vencedora, demostrando por qué debería ser cabeza de cartel allá donde vaya y dejando la incógnita de qué pasará a partir de ahora, con esta legión enloquecida de fans de varias generaciones que ha logrado crear.
Caribou: Sorprendida hasta yo. Tengo mis más y mis menos con Dan Snaith y su banda, siempre una de cal y una de arena. Me acerqué con algo de mohín porque este último disco que se ha sacado de la manga, con los vocals siendo su propia voz con filtros creados por IA no ha terminado de convencerme. Pero me encontré un artesano de la electrónica, creando canciones con banda y botoncitos desde cero con todo el público metido en el bolsillo, no sólo con lo que ya conocemos como himnos (pelos de punta, lo reconozco, con Odessa) sino también con canciones “menores” que se encargó de hacer enormes.
The Dare: No siendo my cup of tea, la verdad que dio un concierto bastante gracioso, también tirando de electropop y, gracias a dios, sin tirarse al público. Muy buen cierre del primer día y, ojo, igual que había mucha gente con la camiseta del Bohemians FC y mucha gente con el verde Brat…también encontramos a gente performando su look de chaqueta, corbata y gafas de sol.
VIERNES:
A Garota Não: ¿Quieres una buena razón para cortar una sobremesa en Portugal? La oportunidad de poder ver en directo a Cátia Oliveira, desagrrándose y desgarrándote es la mejor razón que podemos encontrar. Dando un nuevo sentido a la palabra “cantautora”, con una actuación sobria pero de una intensidad difícil de igualar, A Garota Não presentó las canciones de su recién estrenado segundo disco y dejó caer algunas de las canciones más importantes de su disco debut (ese Urgentemente nos rompió un poco por dentro). Ya sabéis que en esta casa damos bastante importancia a la música del país vecino y desde luego ella era y será cabeza de cartel para nosotras.
Been Stellar: Que Been Stellar son mi grupo de año se sobreentiende por los votos en las listas de 2024 y porque es una canción suya la que titula esta crónica. Not sorry. La banda americana nos ha reconciliado con algo que creíamos muerto y olvidado: el indierock de guitarras.Been StellarLas que ya éramos fans disfrutamos como enanas (no pun intended) del directo. Los que no les conocían se quedaron, primero haciendo una lista de todas las influencias que pescaban de cada canción, después, simplemente, disfrutando de la escalada de intensidad de su concierto. Son jovencísimos y están encantados con todo lo que les está pasando. Viven cada concierto como si fuera el primero, como si fuera el último. Y te contagian. Por un momento, efímero, tenemos la respuesta, cantando con ellos. Y surgen nuevas preguntas pero también una certeza: en unos años podremos decir con orgullo que les vimos cuando eran unos críos.
TV on The Radio: Si en Barcelona la noche cerrada jugó a su favor en el despliegue de grandes éxitos, la luz de la tarde hizo brillar sus canciones de una manera excepcional. Demostrando que son todoterreno y que, según pasan los años, increíblemente, más en forma están, los de Tunde Adebimpe se ganaron de tal manera a toda la gente allí congregada (y mira que era temprano) que incluso llegaron a cantarle Cumpleaños Feliz (en portugués) al batería, terminando de redondear la fiesta que montaron en un momento.
TV on the Radio
Los Campesinos!: Pero dejadme que me explaye con el solape más doloroso de esos días. Ahora que bandas como Cloud Nothings o Japandroids dejan la escena, ¿qué nuevas bandas aparecerán para sustituirles? Quizá tengamos que mirar no hacia lugares nuevos, sino a lo que tenemos enfrente. Por supuesto tú recuerdas a esta banda por aquel You!Me!Dancing! (que BORDARON en una locura de versión coral que nos dejó con el mismo cuerpo que tuvimos en 2008), pero resulta que 15 años después, en lugar de vivir de las rentas, han decidido ser mucho más que eso. A finales de año las estadísticas de last.fm me dirán algo que ya sé: es el disco que más ha sonado en mi coche. Y es uno de los conciertos más divertidos, este del viernes del Primavera Sound Porto, del año. Gareth Paisey, su solista, dio una lección de frontman 1.0 y en pleno fervor se bajó al público para hacer hasta pogos con todo el que quiso acercarse a las primeras filas. Los siete miembros, después de tantos años, suenan como una maquinaria perfecta, tanto en los temas nuevos como en los más antiguos y nos dejaron con la bonita sensación de que hay vida aun en el powerpop, con algún remiendo por aquí y por allá más ruidoso que en su versión más canónica.
Beach House: En la Razz tuvieron problemas técnicos. En el recinto del Primavera Sound de Barcelona hubo dispersión de sonido y de la actitud del público. Pero aquí, sonaron cósmicos, atronadores. La voz de Victoria Legrand nos tuvo hipnotizadas todo el concierto, esta vez sin nada que lo empañara. Si alguna vez tenéis que elegir entre ver a esta banda en España o Portugal, creedme, merece la pena cruzar la frontera.
Beach House
Chat Pile: No entendí, cuando editaron el disco, la algarabía que se montó alrededor de ellos. Pero contaban con algo a favor, a priori: la bendición de Fantano, muso particular en la crítica musical. Nadie nos hizo spoiler del concierto y, en la primera canción, quisimos irnos. Si Beach House había conseguido elevarnos a un plano superior, Chat Pile nos bajaban no ya a la tierra sino al mismísimo infierno plagado de voces guturales. Pero pasó algo curioso: nos enamoramos. Un sinsentido, lo sé.
¿Carlos Boyero o Raygun Busch?
La personalidad de Raygun Busch, su frontman (esto ya curso avanzado), traspasó canciones, sonidos guturales y cualquier atisbo de duda sobre por qué se ha escrito tanto ya sobre ellos. Entre canción y canción: un cineforum. Nombrando películas, actores, escenas, directores relacionados con lo que tenía delante -Portugal- , cada interludio a lo letterboxd para coger aire nos enganchaba más a lo que estaba pasando sobre el escenario: una banda que ha encontrado su hueco pasados los 40 años en el que todo cobró sentido en conjunto. Fans absolutas para siempre, que no nos lo cancelen, por favor.
Deftones: El “segundo” escenario del festival desplegó ya todo su esplendor con el volumen al 11 para recibir a la banda de Chino Moreno a la que, jurao, se pudo escuchar incluso al otro lado del Atlántico. Atronadores en fondo y forma, aprovecharon para dar un repaso a toda su carrera (ventajas de no haber editado material nuevo en cinco años), volviendo locos a todos los fans que ocupaban la ladera completa y entre los que estaba el 90% del cartel restante que repitieron en todos y cada uno de sus respectivos conciertos que se morían de ganas de ver, precisamente, a Deftones. No me extraña. Nunca he sido muy fan de la banda pero entendí a toda la gente que tenía alrededor y llegué a contagiarme del entusiasmo porque, joder, vaya concierto.
SÁBADO:
Kim Deal: ¿Sabéis lo de que no se puede elegir si quieres más a papá o a mamá? Bueno, pues sí se puede. Era mamá la respuesta clara en este caso. Las últimas veces, siendo como somos muy fans de los Pixies, que vimos a la banda en directo sentíamos que faltaba algo. Y era ella, de nuevo, la respuesta. Kim Deal ha editado este año un discazo y ha sabido como nadie trasladarlo al directo con una banda espectacular y un saber hacer como maestra de ceremonias (Curso de frontwoman 1.0) que nos dejó en el sitio. Ya la versión de Gigantic, regalada. A una edad en la que la sociedad en general y la industria musical, en particular, pretenden mandarte al olvido, ella es la respuesta y el ejemplo a seguir. Bravísima.
Kim Deal
Parcels: ¿Portugueses bailando? ¿Eso pasó? Los alumnos más aventajados de Daft Punk consiguieron lo imposible. Nadie vio nunca nada igual.
Carolina Durante: De todas las condecoraciones que nos hemos puesto en este festival, la de ver la primera actuación en Portugal de Carolina Durante entra en el top 3. Fue bastante curioso el público que reunieron: un guiri perdido pensando que empezaban Parcels allí, españoles que nos contaban que era su primera vez viendo al grupo ( en serio ¿? era real esto también ?¿) y, por supuesto, la legión de fans que seguramente hubieran agradecido llevar un rato una de las muletas de Diego Ibáñez después de vivir el setlist al máximo y hacer pogo hasta con la sintonía de The Office que abre y cierra suconcierto. Nos pasó como con Fontaines D.C: son ya TAN parte de nuestra vida que sus conciertos se nos hacen cortos y siempre nos faltan canciones, pero seguimos admirando profundamente el ser capaces de salir a actuar contra viento, marea y ligamentos cruzados rotos. Si alguna vez nos da por invadir el país vecino ya sabemos que podemos mandarles a ellos como avanzadilla porque desde luego conquistaron el Parque da Cidade entero. (Por cierto, de este golpe, Jotapop que andaba por allí fue el monstruo de los post-its)
Destroyer: Dudando de si estaba también con bastón o era el palo del micro, Dan Bejar salió, folios en mano, también en modo conquistador. Pero en la otra acepción de la palabra. Su banda, de una solvencia extraordinaria, le acompaña en ese rol de cantante melódico que tanto nos gusta. Su último disco, Dan’s Boogie, tiene pocas canciones así que le da tiempo a cantarlo casi completo mientras salpica temazo antiguo aquí y allá, manteniéndonos atentas porque su voz y sus instrumentos parecen hipnóticos.
Squid: Nos costó salir del embrujo de Dan y nos pasó algo curioso. Queríamos, de verdad, pasar a ver a las Haim. Nos guardamos esa carta para este festival. Sin embargo, en lo alto de la ladera, como mosquitos atraídos por la luz, sentimos la llamada de los cencerros de Squid. Ya hemos dicho antes que el escenario mejor sonorizado era el Revolut y no podíamos dejar de pasar la oportunidad de verles, escucharles, sentirles allí. No fuimos las únicas, porque de un principio algo desangelado de público, el propio cantante/batería/hechicero de la banda, Ollie Judge, levantó por un momento la vista y nos dijo que “wow, os habéis multiplicado”. Era imposible no acercarse. Cuando les vimos por primera vez tenían 23 años, lo que significa que aun no han llegado a los 30 y esa juventud, ese desparpajo, esos instrumentos inventados, ese pormishuevismo musical nos ganará una y mil veces. El veneno del escorpión de su portada se materializó en nosotros, bailando sin antídoto.
Cap’n Jazz: Seremos sinceras, no teníamos ni idea de que esta banda, side quest de American Football, existía hasta que los anunciaron en ambos carteles del Primavera Sound. Pero nos plantamos en su escenario (huyendo un poco de las hordas que iban para Central Cee) y nos llevamos de regalo una de las mejores experiencias vividas nunca en este festival. En lo musical y en lo performático. Por supuesto, íbamos con los deberes hechos: de su corta discografía nos gustaban, antes del concierto, más o menos la mitad de las canciones. Después sería el 100%. El midwest emo revivido este 2025 por quienes, mira tú, lo crearon, era justo lo que necesitábamos. Allí estaban los hermanos Kinsella, con un perfil bajísimo, disfrutando de tocar como pocas veces hemos visto. Pero además el juego con el público ( pandereta va, pandereta viene, crowdsurfing, nosotros empezando a ponernos más mangas, ellos quitándoselas) le dio un punto de comedia al asunto con el que no contábamos. Lejos de lucir poca profesionalidad, conectaron con todos los que estábamos allí, al fin y al cabo estábamos en un festival, la idea claramente era pasárselo bien. A nuestro alrededor todo el mundo sonreía con cada paso de la puesta en escena. En el escenario, cero agobios, todo sonrisas también. Una experiencia difícilmente olvidable.
Turnstile: El grupo del momento demostró muchas cosas en el que fue nuestro último concierto del Primavera Sound Porto 2025. Lo primero y más importante: no hace falta sonar muy alto para hacer ruido. La bajada de decibelios, más que buscada, nos tuvo con la sensación de estar bajo el agua mucho tiempo. En tiempos de autotune, con escenarios que habían conseguido llevarnos al tinnitus, los de Brendan Yates decidieron salir a defender el hardcore lo-fi sin afinar la voz lo más mínimo. Bienvenida sea la idea. Su nuevo disco, el que refleja su cara de siempre con una capa de sintes ochenteros, ya lleva una semana con nosotros y, en tiempos de turbocapitalismo y viralidad, eso equivale a varios meses de vida. La diferencia entre el concierto de Barcelona y este fue que a ellos se les veía más aclimatados (la semana anterior llegaron directos de las múltiples presentaciones del disco) y nosotras estábamos menos cansadas. Saltamos más alto, cantamos más fuerte, nos pegamos con el de al lado con más ganas. Never Enough es uno de los discos del año por méritos propios y sobrevivir a verles en directo en 2025 cuenta como hito. Sin necesidad de subir el volumen.
Turnstile
Resta decir que ya estamos buscando alojamiento en Matosinhos para el año que viene, que ya tenemos el chubasquero a mano por si hace falta y que estamos por tatuarnos la Anémona de la rotonda de la entrada del festival. El Primavera Sound Porto, un año más, nos ha convencido de que merece la pena darse el salto a Portugal para poder disfrutar de todas las ventajas que ello conlleva. Parabens.
Galería del Primavera Sound Porto 2025
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