El rock estatal volvió a demostrar su capacidad de convocatoria en Sevilla con la visita de El Drogas, que el pasado 17 de enero firmó un llenazo absoluto en la Sala Custom. Lejos de grandes recintos y festivales, el músico navarro apostó por un formato de sala que permitió un contacto directo con un público entregado desde antes de que sonara el primer acorde.
Acompañado por El Flako al bajo, Txus Maraví a la guitarra y Nahia Ojeta a la batería, Enrique Villarreal salió al escenario con una propuesta clara: intensidad sostenida y repertorio sin concesiones. El inicio del concierto fue una auténtica declaración de intenciones, encadenando “Objetivo a rendir”, “Problemas”, “Mientras arde tu país”, “Come elefantes” y “Nos queda poco tiempo”, una secuencia que activó a la sala de forma inmediata.
Lejos de levantar el pie del acelerador, el bloque inicial continuó con “No espero que me salga nada”, “Peineta y mantilla”, “Así”, “Mañana será igual” y “Tentando a la suerte”, configurando uno de los arranques más compactos del repertorio. Diez canciones seguidas que marcaron el tono de un concierto basado en la resistencia y la entrega, tanto sobre el escenario como entre el público.
Tras ese primer asalto, El Drogas se permitió una breve pausa para saludar a la audiencia, antes de introducir un cambio de dinámica con “Collar abandonado” y “Cordones de mimbre”. Dos composiciones que rebajaron momentáneamente la intensidad rítmica y pusieron el foco en la carga emocional y el peso del texto, uno de los rasgos más reconocibles de su trayectoria.
La recta final del concierto volvió a apoyarse en los pilares de su legado, con una selección de temas que conectaron de lleno con la memoria colectiva de los asistentes. Canciones de la etapa de Barricada tuvieron un protagonismo especial, generando algunos de los momentos más coreados de la noche. El cierre con “Blanco y Negro” sirvió como broche a un directo extenso y exigente, aunque sin la presencia de “Noche de Rock & Roll”, habitual en otros finales de gira.
Con una duración cercana a las dos horas y media, el concierto dejó claro que El Drogas sigue defendiendo su repertorio desde la honestidad y el músculo del directo. Sevilla respondió con una sala llena y una entrega constante, confirmando que su discurso sigue encontrando eco en varias generaciones de público rockero.
Galería del concierto de El Drogas en Sevilla







