Entrevista a The Lions Constellation: entre el ruido y la memoria

Por Alexis Brito Delgado 0

Entrevista The Lions Constellation

The Lions Constellation es una banda formada en 2007 que combina melodías pop con guitarras intensas y atmósferas envolventes. Tras una primera etapa activa y una larga pausa, el grupo retomó su actividad con una visión más madura. Con su nuevo trabajo, New Moon Rising, consolidan un sonido propio que equilibra ruido y sensibilidad, manteniéndose fieles a sus influencias.

Después de más de diez años en pausa, habéis vuelto y la reacción ha sido muy positiva. ¿Qué os llevó a retomar la banda en 2021? ¿Ha cambiado vuestra forma de vivirla desde entonces?

La verdad es que, desde que se formó la banda a finales de 2007, todo fue bastante rápido: empezamos a dar conciertos enseguida y en 2009 editamos nuestro primer disco. Hasta nuestra última referencia, publicada en 2021, habían pasado bastantes años.

En un principio, desde 2009, tuvimos mucha actividad como banda, tocando y realizando giras estatales con grupos de fuera. Después, cada uno de los miembros empezó a centrarse más en sus propias prioridades y el grupo se fue diluyendo poco a poco. Aun así, continuamos activos hasta 2012 o 2013, aunque hubo cambios en la formación y dejamos de sacar material nuevo.

Si no recuerdo mal, hacia 2018 o 2019 volvimos a juntarnos para ver qué feeling había. Con una nueva formación y energías renovadas, empezamos a componer canciones nuevas e intentar volver a tocar en directo. Pero llegó el COVID y todo se frenó bastante, aunque conseguimos editar un EP. Más o menos ocurrió lo mismo que en el anterior parón. Aun así, los tres que seguimos en la banda decidimos darnos otra oportunidad e intentar darle continuidad al proyecto, esta vez desde una perspectiva más madura y sin ningún tipo de pretensión, más allá de tocar y escribir canciones que realmente nos llenaran.

Nuestra intención inicial era grabar un EP, pero finalmente salieron doce canciones, que grabamos en solo cinco días. De hecho, a menos de un mes de entrar al estudio, solo teníamos cuatro temas. Todo surgió de forma muy natural: al final, somos una banda con un espíritu muy punk.

La verdad es que, como te comento, no teníamos muchas expectativas más allá de volver a grabar y darle continuidad a aquel disco de 2009. Pero, a medida que íbamos enseñando el nuevo trabajo, empezamos a notar cada vez más interés. Todo hay que decirlo: ese interés siempre ha venido de fuera de nuestras fronteras. Cada vez que mostrábamos el disco aquí, la gente nos daba muy buen feedback y buenas críticas, pero también nos comentaban que era difícil moverlo dentro del panorama nacional. Finalmente, el disco ha sido editado en Estados Unidos, Europa y Asia, pero ningún sello español apostó por publicarlo.

Siempre se os ha identificado con ese “wall of sound” tan potente. En este nuevo disco, New Moon Rising, ¿cómo habéis trabajado las guitarras y las atmósferas? ¿Hay algo que hayáis hecho diferente esta vez?

Creo que, desde nuestras primeras grabaciones hasta el último EP, ya se podía percibir un cambio en nuestra forma de escribir. Este disco es, en cierto modo, la evolución de lo que empezamos allí.

No renegamos del sonido de nuestro primer disco, pero sí queríamos hacer algo más controlado. Aquel primer trabajo, aunque tuvo más tiempo de desarrollo, surgió de una manera más espontánea. En cambio, este disco, a pesar de haberse hecho en mucho menos tiempo, ha sido más consciente. O quizá no tanto, porque, como te decía, se ha grabado todo muy rápido, muchas veces a primeras tomas, pero sí teníamos muy claro cómo queríamos sonar.

Aun así, siguen estando presentes esos ecos de nuestros inicios. Seguimos siendo una banda de pop con guitarras, muy amante del fuzz, pero queríamos ver si éramos capaces de canalizar todo eso de otra manera, sin perder la rabia juvenil que llevamos arrastrando desde hace casi veinte años.

En esta ocasión, las canciones han nacido principalmente desde una guitarra acústica. Aunque mis conocimientos musicales son bastante limitados —no soy músico—, he intentado crear diferentes atmósferas que aportaran continuidad al disco, desde el primer tema hasta el último. Además, hemos contado con la ayuda de otras personas que han sabido cubrir esos espacios a los que nosotros no llegábamos.

Si echamos la vista atrás, desde Flashing Light hasta ahora, seguís teniendo un sonido muy reconocible, pero también se nota una evolución. ¿Qué sentís que habéis aprendido en todo este tiempo?

Como ya te comentaba antes, creo que también la perspectiva que da el tiempo y la experiencia —desde entonces hemos grabado muchas más canciones con otros grupos— nos ha permitido enfocar las canciones de otra manera, y eso se ve reflejado claramente en este trabajo.

Aunque siguen siendo canciones pop, como en el primer disco, hemos intentado cuidar especialmente tanto las melodías como las estructuras. Aun así, creemos que, en esencia, seguimos siendo los mismos: haciendo las canciones que nos gustaría escuchar. Nuestros referentes, por supuesto, siguen muy presentes.

RJ, has pasado por proyectos muy distintos. ¿Qué es lo que hace especial a The Lions Constellation para ti? ¿Qué te ofrece que no encontrabas en otras bandas?

Cada una de las bandas en las que he tocado tiene algo especial. Siempre intento hacer cosas diferentes en cada proyecto en el que me involucro. Por otro lado, como ya te comenté, no soy músico, y me resulta muy difícil formar parte de una banda en la que no escriba los temas. Al no tener una formación musical, necesito componer mis propias canciones y tocarlas a mi manera. Quizá eso haya podido limitar a mis bandas, pero es parte de mi forma de entender la música.

Como te decía, cada uno de mis proyectos cubre pequeños huecos dentro de mis gustos estilísticos, que son bastante variados y amplios. Además, aunque compongo siempre con guitarra acústica, en los directos suelo tocar distintos instrumentos dependiendo de la banda.

Habéis tocado con grupos como Interpol, Wire o The Horrors. Mirando atrás, ¿hay algún concierto o momento en vivo que recordéis como especialmente importante?

Sí, siempre es genial tocar con bandas con las que compartes afinidad o que, de alguna manera, han sido un referente. Además, girar con ellas también te abre a nuevos oyentes y te permite tocar para mucha gente que, de otro modo, probablemente no conocería tu música.

Cada concierto es especial y, a veces, el que menos esperas acaba siendo increíble. Siempre hay anécdotas. Ahora mismo me viene a la mente aquel concierto en el que abrimos para Interpol: la sala Apolo estaba llena a reventar. Salimos a tocar y, de repente, parte del público empezó a taparse los oídos… No sé si por el volumen y la intensidad del directo o porque, simplemente, no les gustábamos nada.

Ahora mismo el shoegaze está viviendo un nuevo renacer. ¿Cómo hacéis para mantener vuestra identidad dentro de esa escena?

Sí, es algo que nos están preguntando con bastante frecuencia. Supongo que, después de veinte años como banda, se espera que tengamos alguna respuesta al respecto. Pero tengo que decir que desconozco bastante el nuevo fenómeno del shoegaze; parece que hoy en día todo es shoegaze.

Lo único que puedo decir es que cuando nosotros empezamos no se hablaba tanto de este término. De hecho, aun siendo muy jóvenes, lo vivimos en primera persona y no fue algo tan sonado como lo es ahora. Muchas de las bandas que hoy se consideran referentes, en su momento no dejaban de ser grupos relativamente pequeños.

Para nosotros siempre ha sido algo natural: empezamos a tocar siguiendo a nuestros referentes, a las bandas que veíamos en directo cuando estaban de gira. Además, cuando editamos nuestro primer disco, aún faltaban muchos años para que todas esas bandas regresaran y se convirtieran en referentes para nuevas generaciones.

Me parece perfecto que la gente monte grupos y tome influencias actuales; si ahora el shoegaze está de moda, es lógico que surjan nuevas bandas dentro de ese sonido. Supongo que nosotros estamos un poco fuera de ese movimiento, tanto por una cuestión generacional como porque seguimos haciendo, en esencia, lo mismo que hacíamos hace veinte años.

En aquel momento no había una escena internacional como tal, y mucho menos en España. De hecho, siempre tuvimos más aceptación fuera que aquí. En algunos medios internacionales nos están mencionando como referentes, pero nos parece algo exagerado; nada más lejos de la realidad.

En vuestras canciones hay una mezcla entre ruido e intensidad, pero también mucha delicadeza en las melodías. ¿Cómo trabajáis ese equilibrio cuando componéis?

No dejamos de ser una banda de pop en la que prima la melodía, aunque después la vistamos de ruido. Son canciones melancólicas y, en cierta medida, nostálgicas. Supongo que eso les da ese aire de atmósferas etéreas y delicadas, pero a la vez con cierto hedonismo ruidoso. Cada canción tiene vida propia y te pide cosas diferentes, pero, al formar parte de un disco, intentamos que todas mantengan una coherencia entre sí.

El 10 de abril presentáis New Moon Rising en Club Sauvage, en Barcelona. ¿Cómo imagináis ese concierto? ¿Qué os gustaría que se llevara el público de esa noche?

Esperamos que sea una noche especial, con momentos intensos y ruidistas, y otros más delicados e íntimos. Queremos que la gente que venga vuelva a casa con una sonrisa y con la sensación de haber escuchado canciones que los hayan llevado de viaje a momentos entrañables de su vida. Quizá haya sorpresas y toquemos canciones nuevas en las que ya estamos trabajando para un próximo lanzamiento.

Las entradas anticipadas para este concierto se pueden comprar a través de DICE.