Entradas ya a la venta.

Tras presentar hace algunas semanas “Nada importa tanto”, primer adelanto de Tanto por hacer, Cariño anuncian la gira de presentación de su tercer disco. Un trabajo donde María, Alicia y Paola muestran su lado más personal: “Queremos que este disco sirva para experimentar esos estados contradictorios. Las canciones, aunque son siempre de amor, profundizan un poco en esa dualidad. Desde melodías melancólicas que hablan de la tristeza, hasta canciones mucho más animadas que celebran los momentos de felicidad. Es un poco como la vida misma, un viaje emocional, un espacio para la reflexión y el autoconocimiento. El disco abraza la idea de que la vida es un constante viaje de descubrimiento, donde el verdadero sentido de pertenencia se encuentra más en la aceptación de nuestra propia complejidad y en la capacidad de encontrar belleza tanto en el bien como en el mal”.

Gira de Cariño

21 de noviembre: Bilbao (Kafe Antzokia) – entradas
29 de noviembre: Murcia (Mamba) – entradas
20 de diciembre: Málaga (La Trinchera) – entradas
21 de diciembre: Sevilla (Custom) – entradas
30 de enero: Valencia (Palau Alameda) – entradas
31 de enero: Granada (Aliatar) – entradas
1 de febrero: Almería (Berlín Social Club) – entradas
28 de febrero: Barcelona (Razzmatazz) – entradas
1 de marzo: Zaragoza (Oasis) – entradas
2 de marzo: Madrid (La Rivera) – entradas

Quién iba a decirnos que uno de los proyectos más gamberros de la música patria se iba a volver a reunir en este 2024. La incorporación del G-5 al cartel de las Noches del Botánico fue toda una sorpresa. ¿Era este un concierto para recordar Tucaratupapi, su dicharachero debut de 2006, o venía motivado por nuevo material? Pues por fortuna se trata de la segunda opción; y es que el proyecto de El Canijo de Jerez, Diego Ratón (Los Delinqüentes), Kiko Veneno, Muchachito y Tomasito parece que tiene listo su segundo trabajo titulado, si no nos tomaron el pelo, El que quiera dormir que se compre una colchoneta.

De esto no nos enteramos hasta que el concierto llegaba a su parte final. Lo que sucedió antes no fue otra cosa que una estupenda guasa para enmarcar. Pasadas las diez de la noche los cincos artistas, acompañados por un bajista y un batería, se dispusieron en línea al fondo del escenario para ofrecer un show dinámico y con clase, trabajado y disfrutable, como si estuviésemos en el 2006. La formación estaba calentita, sedienta de fiesta, y ni los pequeños problemas con los acoples en los monitores de Kiko Veneno, que nos paró de hacer aspavientos tras el arranque con “Calla”, impidieron que los cuarentones y cincuentones que se reunieron en el recinto de la Complutense parasen de corear todos y cada uno de los temas de un Tucaratupapi que dieciocho años después sigue sin estar disponible en las plataformas digitales.

La gracia y la guasa rodeó una velada donde, como no, Tomasito fue el integrante que más juego dio con sus bailes y taconeos en primera fila, mientras sus compañeros músicos ponían las banda sonora de una calurosa noche. “La oreja baila sola”, “La fiebre”, “El cheque”, “El vino y el pescao” o “Perdío” fueron brotando casi encadenadamente, como si una banda de chavales jóvenes se tratase. Fue en la recta final cuando comenzaron a mostrar algunos de sus nuevos temas, como el primero de ellos donde Tomasito se encargó de dar el ritmo tecleando una antigua máquina de escribir.

Hubo un momento para el recuerdo hacia la figura de Dolores Vargas, inspiración para el grupo, interpretando su clásico “Achilipú”, tema previo a su espantada del escenario para volver pasado un rato ataviados con sombreros de vaqueros, plumas de indios y “40 forajidos” en sus guitarras. Éxtasis rumbero coronado con la posiblemente titulada “El que quiera dormir que se compre una colchoneta”, donde comenzaron a volar colchonetas de playa e incluso algún que otro mini de cerveza. Ni los ingleses viendo a sus Arctic Monkeys. Chapó señores.

Galería del concierto de G-5 en Noches del Botánico

 

La masificación de propuestas festivaleras está haciendo virar la experiencia vinculada a la música en directo ¿es algo nuevo o algo que se repite cíclicamente?

Con la mayor parte de los “macrofestivales” ya celebrados, podemos empezar a vislumbrar por donde se van a transitar las apuestas musicales para los próximos años y, en gran medida, prever las inquietudes del público al respecto. Hemos leído recientemente (lean y sigan a Nando Cruz) la entrada de fondos de inversión muy potentes en la adquisición de eventos musicales masivos, apostando por la incursión en un sector que, bien gestionado, es generador de grandes ingresos y de mucha relevancia. Con la entrada de este tipo de “empresas” en los negocios se suelen dar un par de escenarios o posibilidades. Que los potencien y los profesionalicen para un más sostenible y mejor crecimiento, o bien que los “vistan muy bien”, reduzcan a saco los costes, mejoren la rentabilidad y luego “les peguen un pase” (los vendan con plusvalías, para los que no estén acostumbrados a esta terminología).

Este nuevo escenario, nunca mejor dicho, viene provocado por la democratización del acceso a la música, por el indiscutible crecimiento económico de la clase media y por la generación de una experiencia cada vez más festiva en este tipo de eventos (problemas del primer mundo, como dice mi pareja) ¿Qué es mejor o peor que antes? Pues mire usted, todo es relativo y lo mejor es utilizar siempre el RESPETO.

En la parte del público, puede haber distintos prismas. Para algunos que amamos la música y que ir a un concierto/festival carece de sentido si todo no gira en torno a lo que vamos a escuchar, pues claramente se está perdiendo el foco (toca refugiarse en las salas). Para los que la música es algo que disfrutar pero que la fiesta también es importante, pues la situación es confortable….y para aquellos que lo primordial es lo festivo, pues han encontrado un espacio nuevo donde disfrutar y mucho. En esta visión de asistente, este que les escribe, se considera un “cascarrabias”, un “viejoven peterpanesco” que quiere que esto siga siendo cosa de los frikis que toda la vida de Dios hemos valorado la música, que nosotros entendemos buena (que ya hay que ser egoísta para creernos el ombligo del mundo) y que no nos roben nuestro espacio. Nos tenemos que reír de nosotros mismos cuando no recordamos que grupos de culto históricos han tenido también una repercusión extraordinaria y han pasado a la esfera del “mainstream” de la noche a la mañana (son tantos que mejor no dar ejemplos). Que más gente acceda a nuevas propuestas y puedan disfrutar de ellas no deja de ser un gustazo y un gran desarrollo cultural. Eso sí, de todos para todos, el respecto debe ser siempre el punto de partida….y de llegada.

Desde el punto de vista de la industria, hay que empezar a pensar cuanto durará la burbuja, cuanto tiempo serán aguantables los precios, los festivales “calcamonía”, la resistencia de las salas, de los grupos con seguidores menos globales, de los festivales de medio formato más cercanos e innovadores, donde buscar profesionales especializados en los eventos, como mejorar experiencias, etc. La clave, como en todo tipo de negocio, está en la sostenibilidad (palabra ahora tan de moda) y en la rentabilidad en el tiempo. Los fondos raras veces apuestan por ese largo plazo, por lo que habrá que ver cuanto dura la apuesta y como evoluciona, o involuciona, temporalmente.

Yo quiero creer que hay cabida para todo, siempre y cuando “todo” sea para bien y sirva para mejorar las experiencias de los artistas, sin los cuales no se olviden que esto no existiría, de los profesionales que trabajan en la industria y, por supuesto, del público. Rompo una lanza por los Monkey Weeks, por los Detergentes Líquidos, los Sr. Chinarro, los Apartamentos Acapulco, las Noches del Botánico, los Fotomaton, los Canela Party, las Salas X y demás apuestas que se acercan más a eso del “do it yourselft” que tanto supuso para la escena musical independiente en su nacimiento. A ver adonde va todo esto y quien lo aguanta.

El aumento en los costes de producción entre los problemas expuestos.

El WOS Festival no celebrará la que sería su octava edición en este 2024. La cita gallega ha emitido un comunicado para informar que debido al “aumento de los costes de producción de los eventos musicales así como la reducción de los plazos de planificación de los mismos impiden que el proyecto cultural pueda desarrollarse en condiciones óptimas”.

Del mismo modo aseguran que será en 2025 cuando el festival pueda volver a celebrarse con normalidad. El WOS Festival se tomará este parón para “poder repensar su organización en todas sus dimensiones y explorar así nuevos formatos, escenarios y sinergias para su octava edición”.

Foto de portada por Leo López.

Más conocido por ser el autor de “Bill y Bolita”, Jean Roba también fue el autor de “La pandilla”, una colección de historias recogidas en la inmortal revista de Spirou, la cual durante los años sesenta vivió sus años de mayor esplendor creativo.

Precisamente, las aventuras de Phil, Archibald Dizzy y compañía tuvieron mucho que ver en el nivel superlativo de una publicación comandada por el gran Franquin, firmante de los momentos más excelsos de “Spirou y Fantasio”, además de ser el creador de “Gastón Elgafe”.

Precisamente, el dibujo de Jean Roba pertenece a la escuela franco-belga liderada por Franquin, repleta de trazos ágiles, de enorme influencia en Ibáñez, nuestro más conocido autor de cómics, gracias a “Mortadelo y Filemón”.

La capacidad por el detallismo crónico y su habilidad para plasmar el slapstick en las viñetas hace de este cómic una delicia, del cual ya podemos disfrutar de este primer tomo, que engloba la producción de la serie entre 1962 y 1964.

Encuadrado en Escocia, las particularidades de las expresiones british son respetadas, con gran acierto, dentro de una traducción que respeta al máximo la idiosincrasia de un lenguaje muy característico según el personaje que nos toque: ya sea el repipi Archibald, el más callejero Dizzy o el tono asiático de los gemelos Atchí y Atchá.

El resultado de contrastes tan pronunciados entre los miembros de la pandilla subraya el gen humorístico que reluce en todo momento dentro de un crisol despampanante de personajes secundarios adultos. Entre todos ellos, no hay más que acercarse al mayordomo de Archibald; sin duda, uno de los secundarios más entrañables que nos ha proporcionado la edad dorada de la BD.

Como resultado final de estas características, “La pandilla” emerge con rebuscada empatía infantil y siempre entretenida dentro de un uso mayestático de la aventura de barrio y que también nos retrotrae a series de televisión inmortales del mismo nombre, en los años treinta, emitida en “La Bola de Cristal”, con niños prodigio de la comedia como Carl Switzer y George MacFarland.

Con todo esto, sobra decir que estamos ante una oportunidad única de seguir sumando joyas de la generación franco-belga de los años sesenta, al lado de otras maravillas como “Gil Pupila” y “Tif y Tondu”, también reeditados recientemente por Dolmen editorial, cuya labor en este sentido está siendo encomiable.

Wos visitó de nuevo nuestro país con una extensa gira de siete fechas que lo llevó a cada punto cardinal de España. Tuvimos la oportunidad verlo el pasado 11 de julio en su paso por Madrid.

Difícil jornada la del 11 de julio en Madrid. Lo que podría parecer una fecha tranquila resultó en una competición entre el Mad Cool, los conciertos de Metallica, las Noches del Botánico y una Eurocopa, pero WOS salió airoso de su concierto en el WiZink Center. Quizás las expectativas de taquilla eran mucho más altas pero el resultado ha dejado una cosa muy clara: el wosismo en España existe y el pasado jueves en Madrid estaban todos los que consideran que WOS puede ser cualquier cosa menos descartable. Como Margot, Lucía y Eva que sacaron su entrada de front stage desde que ese anunciaron las fechas de la gira la pasada primavera y empezaron haciendo cola en el WiZink a las 8 am. “Delante de nosotras había otras chicas que estaban allí desde las 5 am”.

Minutos después de las 21 el silencio inundo el antiguo Palacio de los Deportes de Madrid para dar paso a la presentación del nuevo material de WOS. Acompañado de una banda formada por guitarra (Chipi) , bajo (Natasha Iurcovich) batería (Tomy Sainz) y teclados (Fran Azorai) Valentín Oliva saltó al escenario con Nuevas Coordenadas, para seguir con el single de su nuevo trabajo: Descartable y seguir con la rockera 7/8.

Después de 5 temas del Descartable WOS comenzó un repaso por los demás éxitos de su carrera con temas como Okupa, Niño Gordo y la celebrada Canguro así como Arrancármelo y Melón Vino.

La formación que acompaña a WOS en esta gira es perfecta para el sonido de este disco, más orgánico y cercano al rock y la electrónica (Evlay ha vuelto a ser productor de estos temas) y han adaptado genial los temas anteriores de su discografía. Mención especial a Chipi y Natasha Iurcovich guitarra y bajista de la banda por su interacción constante con el cantante, demostrándoosla que quizás ellas se lo pasan igual o mejor sobre el escenario que los fans que disfrutaban del concierto en pista. Uno de los momentos que mas disfrutamos fue la interpretación de Alma Dinamita solo con la guitarra de Chipi y las voces de Valentín y las miles de personas que entonaron el que ya es un himno.

Se acercaba la hora del final y WOS tenía preparado un final apoteósico para terminar con la cañera Purpura y la festiva Cambiando la Piel. Aun después de despedirse los fans no se retiraban y la banda salió a aplicar el combo final con Melancolía y La Cochería.

Aún flotaba confeti en la pista cuando se abrieron las puertas del Wizink para vaciar la sala. Nosotros nos quedamos con esa sensación de satisfacción de haber visto un concierto que no solamente brilló por su ejecución sino por su cercanía y contacto con el público, factor primordial para el éxito de WOS gracias al apoyo de la comunidad que desde 2017 ha ido creando.

Esperamos con ansia su próxima visita.

Galería del concierto de Wos en Madrid

Tres fechas en nuestro país para diciembre.

Digitalism están de aniversario en este 2024, concretamente celebrando sus veinte años de carrera, y qué mejor manera de hacerlo que anunciar una gira especial. Con Idealism Live el dúo alemán quiere dar las gracias por estas dos décadas de música enfocada a la pista de baile como bien atestiguan sus singles “Pogo”, “Circles”, “2 Hearts”, “Wolves” o su última entrega colaborando en el tema de David Bay “Heatwave”.

Con cuatro LPs en su haber y numerosas remezclas para Daft Punk, Tiga, Klaxons, The White Stripes o Depeche Mode entre otros, los alemanes son todo un acierto para pasar un buen rato bailando.

Fechas de Digitalism en España

3 de diciembre: MADRID (sala But)
4 de diciembre: BARCELONA (Razzmatazz 2)
5 de diciembre: MURCIA (sala Mamba!)

Desde mañana 16 de julio a las 11 horas se pone en marcha una preventa de veinticuatro horas de duración para los conciertos de Madrid y Barcelona. Para participar en ella hay que registrarse aquí antes del inicio de la preventa. La venta general de entradas se iniciará el miércoles 17 de julio a las 11 horas a través de Houston Party.

En octubre publicarán el primer adelanto de su nuevo trabajo.

Cycle se resisten a tirar la toalla, y tras cuatro años de silencio anuncian su vuelta a la actividad con nuevo frontman, Carlos Ortega. Y es que los cambios en la formación madrileña han sido una constante durante toda su carrera, con las salidas de la propia China Patino (sustituida temporalmente por Cintia Lund), Luke Donovan o Matthias Freund.

Así, la banda capitaneada por David Kano, la China Patino y Juanjo Reig anuncia un nuevo trabajo para el 2025, teniendo que esperar al próximo mes de octubre para poder escuchar su primer adelanto.

Mad Cool ha cerrado hace poco más de 24 horas su edición de este 2024. Una edición donde las sensaciones son totalmente opuestas a las dejadas el año pasado. El balance de este año ha sido positivo. Lo que se podía solucionar (principalmente el tema de los baños) se ha solucionado. Tengo la sensación que el transporte ha sido algo más fluido. El número de asistentes ha sido menor que el año pasado, o al menos lo parecía. Había sensación de más espacio y en ningún momento cuando tocaba un cabeza de cartel (Dua Lipa, Pearl Jam, Måneskin, The Killers) se llegó al nivel de agobio del años pasado con Red Hot Chilli Peppers.

Lo de los conciertos a las 17:30 o 18:00 no creo que sean la mejor idea por los horarios laborales de los asistentes (los que no estén de vacaciones) y por el soberano calor de Madrid en julio, pero supongo que eso viene marcado por la relativamente temprana hora de cierre del festival (las 02:00h) que se debe a una normativa municipal, así que es algo difícil de resolver. En cualquier caso, me quito el sombrero por los que fueron a los primeros conciertos de cada tarde.

En resumen, la segunda edición en este recinto ha supuesto una mejora clara con respecto al año anterior. En años venideros comprobaremos si aún hay espacio para evolucionar.

Martes 9 – Prólogo

Empezamos nuestra andadura con un aperitivo: el paso de Nothing But Thieves por la sala la Riviera, dentro del marco de conciertos Vibra Mahou. El hecho de que en la jornada del miércoles los de Essex solaparan con Garbage me animó a acercarme a verlos en sala. Pensaba que coincidiendo con la segunda mitad de la semifinal de la Eurocopa, que jugaba España, y considerando que tocaban al día siguiente en el festival, no habría demasiada gente en la sala. Obviamente está infravalorando al sólido núcleo de fans que se han forjado el grupo a lo largo de estos años. La Riviera, con una entrada más que respetable y con una buena cantidad de seguidores coreando las canciones en las primeras filas, no presentaba para nada mal aspecto. La banda estuvo bien, muy sólida, con su frontman Conor Mason muy comunicativo e incluso un poco payaso. Especialmente aplaudidos sus clásicos “Is Everybody Going crazy?” y “Amsterdam”, además de un “Sorry” muy coreado. De las canciones nuevas me gustó especialmente “City Haunts” con su extraño falsete. Un concierto muy solvente que sirvió como aperitivo para lo que se venía después.

Miércoles 10

Bajo el calor habitual del julio madrileño, la caminata desde el metro al recinto resultó ser más larga de lo que recordaba el año pasado. Pude notar las primeras diferencias en el Espacio Mad Cool, llamado ahora Recinto Iberdrola Music. Hay cinco zonas de baños, cerca de las esquinas. Hay tres escenarios, dos de ellos grandes y uno mediano. Además hay tres carpas, una muy grande (The Loop) y otras dos más pequeñas.

El primer plato fuerte de la tarde era Janelle Monáe. Increíble la presencia escénica de esta mujer, que nos hizo olvidar las altas temperaturas y nos sumergió en su particular mundo de fantasía y libertad de expresión. No faltaron cambios de vestuarios y una cierta actitud provocativa. Ella es actriz también, no lo olvidemos, y domina el escenario como pocos. Lo mejor, la recta final del concierto, con homenaje a Prince y después a Michael Jackson (ese moonwalk) en “Make me Feel”, y con su hit “Tightrope” para terminar.

Garbage

Salieron Garbage pasadas las ocho de la tarde, pero todavía con un sol de justicia que jugaría en contra de la banda, especialmente de su cantante Shirley Manson. Empezaron con dos canciones de “No Gods no Masters”, su último largo hasta la fecha, pero no fue hasta “Stupid Girl” cuando la gente se metió de lleno en la actuación. Cayeron varios hits de los dos primeros álbumes, los que todos recordamos, pero vimos con el estado físico de Shirley se iba deteriorando de manera acelerada a causa del calor. Su atuendo, un collage de diferentes prendas, tampoco ayudaba. No perdía su sentido del humor, y se justificó de que tenía un doble hándicap con el calor, al ser escocesa y gótica (en ese momento aprovechó para presentar “I´m Only Happy when it Rains”). Shirley pasó las últimas canciones con una bolsa térmica en la cabeza, aparentemente llena de hielos. Se despidieron con “Push It”, que la cantante terminó tumabada en el suelo. Casi agradecimos que el show terminara, preocupados por que a Shirley le diera un síncope.

El concierto de Dua Lipa fue digno de las mejores divas del pop. La cantante dio un concierto directo y dinámico, que hizo las delicias de sus fans. Presentando su reciente “Radical Optimism”, su actuación fue un pelotazo disco, con músicos en un segundo plano pero con un nutrido grupo de bailarines que no dejaron un momento de respiro. Se echó de menos un poco más de interacción con el público, pero quizás esta sucesión de hits llena pistas no la necesitaba.

The Smashing Pumpkins

Cuando uno se acerca a ver a The Smashing Pumpkins a estas alturas de la película, no sabe qué esperar. Yo, que fui fan declarado de la banda, y de eso algo queda todavía, salí bastante contento de la experiencia. Eso no quita que hubiera cosas que hacen levantar la ceja. Por ejemplo, ver que la teclista Katie Cole no dispone de un teclado, y se dedica a merodear por la parte de atrás del escenario haciendo coros. O percatarme de Jeff Schroeder, después de 16 años ha dejado la banda, y hay otra energética guitarrista en su lugar (en realidad, Schroeder dejó la banda en octubre de 2023, así que solo fue una sorpresa por mi ignorancia). La extraña versión de “Zoo Station” de U2 también sorprende, no sé si para bien. Pero en líneas generales, ellos están bien. Billy Corgan canta igual (de bien, de mal) que siempre, James Iha parece cómodo en su papel y Jimmy Chamberlain sigue siendo una fuera de la naturaleza tras la batería. Además, Billy y James se dirigieron al público en varias ocasiones, siendo bastante majos. Si añadimos que tocaron algunas de mis canciones favoritas de toda la vida (“Today”, “Cherub Rock”, “Ava Adore”, “Tonight, Tonight”, “Bullets with Butterfly Wings”), la sensación fue sobresaliente. No sé si fue un gran concierto, pero a mí me encantó.

Jueves 11 de Julio

El espectáculo de Michael Kiwanuka es mágico, pero queda deslucido por lo incómodo de la hora. El sol en las pantallas dificulta el visionado, con esas historias de tinte social que se proyectan en ellas. Afortunadamente, Kiwanuka cuenta con una estupenda banda y uno se puede recrear en la maestría y compenetración que ellos demuestran. Las canciones son estupendas, y Michael se centra especialmente en las de su último disco homónimo “KIWANUKA” (ya hace casi cinco años de su lanzamiento, por cierto) Pero para terminar el bis echa mano de sus dos clásicos: “Love & Hate” y “Cold Little Heart”. Deseando ver este show en sala.

Michael Kiwanuka

El concierto de Keane fue en cierto modo una sorpresa. No sabría decir por qué nunca me tomé esta banda demasiado en serio, pero a veces el tiempo te da perspectiva. Me encontré un concierto muy serio, con una fanbase encantada y sí, con temas notables. E incluso alguno memorable. “This is the Last Time” nos transportaba a otro tiempo, quizás mejor ¿De verdad se me humedecieron los ojos con “Everybody´s Changing”? No, siempre lo negaré. O quizás era el viento, que comenzaba a hacer su inesperada aparición.

Llegaba otro de los platos fuertes del festival. Con un poco de retraso salieron Pearl Jam como una exhalación, empezando fuerte con “Lukin”, “Corduroy” y “Why Go”. Pero es que después continuaba con esa maravillosa pieza acústica de título larguísmo (“Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town”) y “Given to Fly”. En este punto uno piensa que esta banda no tiene ningún tema que no guste, pero claro, hay que hacerle concesiones al nuevo disco. Y siendo Dark Matter un disco bastante aceptable, esas canciones no son lo mismo. Sin embargo hay que aceptar que los singles de adelanto “Running” y el homónimo “Dark Matter” encajan muy bien en el repertorio de los de Seattle.

Casi desde el principio del concierto, el viento hizo de las suyas. Por un lado se agradecía un poco de brisa, pero en lo relativo al sonido, especialmente si no estabas cerca, era matador. Las guitarras a veces sonaban fuerte y otras veces tenías que intuirlas. Sonido de ida y vuelta. Una pena que esto tuviera que pasar precisamente con esta banda, quizás la más esperada de todo el festival. Pero dejando problemas técnicos aparte, Pearl Jam lo siguen teniendo. Y Eddie Vedder es probablemente uno de los frontman más simpáticos del mundo del rock. Tenía folios y folios escritos en español, y nos fue presentando temas y también a sus compañeros de banda. Amigos, más bien. Porque la amistad parecía ser el tema central del concierto. También saludó a Javier Bardem, a Miguel Ríos, a su hija y a la banda Motxila 21, que habían tocado antes esa tarde.

Mike McCready cada vez es más guitar hero, lo que contrasta con el perfil bajo de sus otros miembros, especialmente del otro guitarrista, Stone Gossard. Que es una persona que se nota que disfruta, pero que sospecho que disfrutaría más tocando ante 20 personas. Después de retirarse tocaron un bis compuesto por “Better Man” (dedicada a su amigo Miguel Ríos, nada menos), “Do the Evolution”, la imprescindible “Alive”, “Rockin´in a Free World” de su padrino Neil Young y “Yellow Ledbetter”. Broche de oro para una actuación antológica.

Greta Van Fleet

Después de semejante descarga de adrenalina quizás no estábamos preparados para ver a Greta Van Fleet, con escaso minutos de separación. Estábamos todavía asimilando lo vivido en el escenario principal cuando ya estaban sonando las primeras notas de “The Falling Sky”. Yo los había visto recientemente, el diciembre pasado, así que me pilló menos de sorpresa, pero la verdad es que esta banda es un mastodonte en directo. Todos en su show es excesivo, desde la voz de Josh Kizska hasta la guitarra de su gemelo Jake, sus atuendos y la forma de extender sus temas. Extenderlos tanto que creo que a veces rompen en ritmo del concierto…pero es que ellos son así. Portan el espíritu del rock de estadios de otro tiempo, de una manera cada vez más natural. A mí ya no me parecen una réplica de Led Zeppelin, sino más bien como los heraldos de otra época de hacer música. Época que, por otro lado, a algunos nos encanta.

Algo me pasa con Greta Van Fleet, y es que creo que ellos son más grandes que sus canciones. O que estás no están todavía a la altura de sus intérpretes. Cierto, me encantan “Meeting the Master” y “Heat Above”, y “Black Smoke Rising” siempre me produce un cosquilleo especial, pero creo que lo mejor de estos chicos está aún por llegar. Espero no equivocarme.

Viernes 12

Una de las jornadas más extrañas a las que he asistido en un festival, en la que carecía de un plan definido. Me acerqué por primera vez al escenario Orange, donde pude ver el final de Alvvays, que sonaron muy bien. También vi parte del concierto de Unknown Mortal Orchestra, que me pareció mucho más rockero de lo que esperaba, con esa forma tan bluesera y psicodélica de tocar la guitarra de su líder Ruban Nielson, además de su particular voz. Fue algo como lo de Kiwanuka el día anterior, pero mucho más crudo y simplificado.

Sleaford Mods

Sí que vi la actuación completa de Sleaford Mods, y puede que no fuera el mejor plan. Vaya por delante que me encanta la música del dúo, pero creo que el directo queda un poco deslucido. Andrew Fearn se limita a apretar el botón de play y bailar (saltar) en la parte de atrás del escenario. Jason Williamson, por otro lado, está bastante activo. Canta y rapea con su estilo particular, gesticulando de manera extravagante, y dedicando caras al público. Se pasó gran parte de la actuación imitando el cacareo de una gallina, lo cual resultaba divertido…al principio. Ni rastro de visuales, con los que nos quedó una actuación minimalista (dichos visuales probablemente no se hubieran visto bien a causa del sol, en cualquier caso). En los momentos que sonaba una voz femenina en riguroso playback (“Force 10 from Navarone”, “Nudge It”) era aún más desconcertante, con un tipo pegando saltos y otro haciendo equilibrios con botellas de agua. Me gustan mucho sus canciones, pero esto no es lo que yo entiendo por un concierto.

Al otro lado del espectro estarían Black Pumas. La reputación de la banda ha crecido exponencialmente en estos últimos años y, después de la cancelación de última hora en el Mad Cool 2022, había ganas de verlos. Y la banda de algún modo lo sabía, porque salió a por todas. El vocalista Eric Burton, con voz portentosa y la presencia escénica de los grandes frontmen, nos guiaba a través de ese viaje de rock, funk y psicodelia. Abrieron con la incontestable “Fire”, de su primer álbum, y alternaron durante todo el concierto las canciones de su disco debut con las del más reciente “Chronicles of a Diamond”.

Tom Morello

Sin embargo, no pude ver el concierto entero porque sentía gran curiosidad por la propuesta de Tom Morello. Llegué con el concierto empezado y me encontré una banda engrasada, con un guitarrista que alternaba con Morello las tareas vocales. Lamentablemente no llegué a ver el excelso nuevo single “Soldier in the Army of Love”, pero pude ver una buena parte del concierto, incluyendo un medley de Rage Against the Machine, versiones de “Kick out the Jams” de MC5 (con Thomas Raggi, de Måneskin ) y “The Ghost of Tom Joad” de Springsteen, una emotiva “Like a Stone” de Audioslave y un final de fiesta en que el hijo adolescente de Tom, Roman Morello, se unía a la banda para tocar “Killing in the Name”, sin voz pero con el público coreándola. Me comentan que el chaval había salido también al principio de la actuación. En un momento dado, Tom Morello organizó un mosh pit solo para mujeres, para que todas se sintieran seguras, según sus palabras. No sé si fue acertado o excesivo pero ahí quedó la anécdota para el recuerdo. Un concierto de rock con gran carga política, pero quizás de lo que se acordarán los asistentes es del karaoke de RATM.

Un rato después vi una parte de la actuación de Sum 41. Siempre me parecieron una versión pobre de Green Day o incluso de Blink 182, pero a juzgar por el número de camisetas que vi de la banda y lo entregado del público, creo que tienen una fiel legión de seguidores. Si añadimos que esta parece ser su gira de despedida, la ocasión parecía ser especial. Sum 41 entregaron un show potente y creo que es lo que los fans esperaban. Bien por ellos.

Volvían Måneskin a España para encabezar esta tercera jornada del festival. Aunque el tercer día fue el que registró menos asistencia, casi todo el mundo se congregó para ver a los italianos. Con el carismático Damiano David al frente, la banda se apropia de la situación empezando fuerte con “Don´t Wanna Sleep” y “Gossip”, seguida de la eurovisiva “Zitti e Buoni”. Damiano se dirigía al público en un español bastante aceptable, pero cuando se complicaba pasaba al inglés. Los otros tres miembros no es que interactúen mucho con los asistentes, pero se desviven con sus respectivos instrumentos y eso, amigos, es mucho. Un concierto potente y espectacular, en cuanto a sentido del espectáculo.

The Breeders

Y un poco en la otra punta estarían The Breeders, para las que probablemente lo único importante son las canciones. Las hermanas Deal capitanean una nave que lleva mucho tiempo en travesía. Basando su concierto en sus dos primeros (y lejanos) discos, fueron desgranando los temas con cariño y dedicación. El hecho de que allí estuvieramos cuatro gatos ( Måneskin aún están tocando) y que Kim y Kelly Deal hablasen al público y entre ellas de una manera tan cercana nos daba una sensación de concierto íntimo impropia de un festival de este tamaño. Los momentos álgidos fueron “Safari”, la eterna “Cannonball” y claro, “Gigantic”, la versión de The Pixies, la otra banda de Kim Deal. Leyendas del indie rock, ojalá sepamos valorar lo que hemos visto.

Sábado 13

Mientras Avril Lavigne comenzaba su show en el escenario grande, nosotros nos preparábamos para uno de los secretos mejor guardados del festival. Los californianos Lord Huron tocaban por primera vez en España, y los que llevábamos años esperando una oportunidad para verlos estábamos de suerte. Con el sol de cara y con una escasa afluencia de gente (recordemos, la Skater Queen estaba tocando en el escenario principal, como bien recordaba el sonido que se colaba entre canciones), la banda salió recibiendo una gran ovación.

Lord Huron

Empezaron fuerte Lord Huron con la magnífica “Meet me in the Woods”, para muchos la primera canción que conocimos de la banda. Pronto quedó claro que el concierto iba a ser especial, porque iban cayendo un temazo tras otro: “Dead´s man Hand”, “Ends of the Earth”… en directo sonaban todavía mejor. El cantante Ben Schneider se dirigió al público solo una vez, hablando de lo contentos que estaban de tocar en españa y lo sorprendente que era que hubiera gente interesada en su música tan lejos de casa. Nos dijo que sensaciones querían transmitir, y que en sus conciertos podíamos reír, llorar y bailar. Y que no quería hablar más porque el tiempo era limitado y querían tocar muchas canciones. Siguieron tocando temas de sus cuatro discos, con una puesta en escena ciertamente cinematográfica, con sus trajes, el sombrero de cowboy de su cantante y con esa cabina telefónica que servía como micrófono distorsionado en mitad del escenario. Precioso momento cuando la teclista Misty Boyce salió al frente a cantar “I Lied” con Ben. Y dejaron lo más esperado para casi al final, con la balada “The Night we Meet”, popularizada por la serie Por Trece Razones, regalándonos un momento inolvidable.

Después de uno de los conciertos más disfrutables en los que he estado recientemente, y quizás buscando los contrastes, visité el escenario The Loop donde 2manydjs estaban desplegando su show. Tuve la sensación de que la carpa estaba demasiado llena, que el aire acondicionado estaba demasiado fuerte y que no estaba en el estado mental para quedarme allí. Así que salí en busca del siguiente concierto.

Había escuchado antes a Bring Me the Horizon, pero no estaba preparado para semejante despliegue. Si al escucharlos suenan como una banda de nu-metal, en directo son mucho más, especialmente por el amplísimo rango vocal de su cantante Oliver Skyes. Bienvenidos sean esos gruñidos de metal extremo para darle color al asunto. Además, el escenario no deja indiferente a nadie, pareciendo una catedral diseñada por el creador de Alien. Musicalmente me parecieron muy fuertes, con un setlist muy homogéneo.

Intentamos coger sitio para The Killers pero la cosa no estaba fácil. Clarísimos cabezas de cartel de este día, y para algunos de todo el fin de semana, la gente quería participar de la ceremonia que estábamos a punto de vivir. Abrió la banda con “My Own´s Soul Warning” y continuaron con “Enterlude” y “When you were Young”, del recordado “Sam´s Town”. La gente se entregó enseguida y Brandon Flowers, con un look muy Las Vegas, se nos presentó en español como “nuestro anfitrión esta noche”. Me sorprendió no ver a Dave Keuning ni a Mark Stoermer, pero ya habían advertido que ellos estarían entrando y saliendo de la banda. Quien si estaba era Ronnie Vanucci, repartiendo carisma desde su posición en la batería, que solo dejó durante una canción. Se recordará el momento en que sacaron a un chico del público para tocar la batería en “For Reasons Unknown”. Bastante bien, por cierto. De hecho, él lo solicitaba con un cartel, y llevaba sus baquetas. Podría ser así de espontáneo pero, ¿de verdad no la ensayó antes con la banda?

Siguieron The Killers con su repertorio de hits. “Runaways” y “Read my Mind” parecen hechas para festivales de este tipo. La banda se retiró del escenario, pero sabíamos que no iba a quedar ahí. Volveron para tocar “The Man” y los ya clásicos “Human” y “Mr Brightside”, con el consiguiente delirio entre el público. Personalmente era la primera vez que veía a The Killers y es notable como un concierto suyo se parece a la idea que tenía preconcebida. Es un gran espectáculo de consumo festivalero. Pero entre otras cosas me llamó la atención un dato: tocaron una canción nueva, llamada “boy” de su reciente recopilatorio, pero ninguna del último álbum que sacaron en 2021, “Pressure Machine” ¿No estarán muy orgullosos de él? ¿O piensan que las canciones no encajan en su setlist?

En cualquier caso, decidimos dar por terminado el festival. De camino a la salida escuchamos a The Kooks defiendo su propuesta, pero nos dimos cuenta que no había ganas ni fuerzas para otro concierto. La resaca de The Killers era real.

Galería del Mad Cool 2024

Tenían dos fechas en España en agosto.

Malas noticias para los seguidores de The Smile. La banda ha anunciado a través de sus redes sociales la cancelación de la segunda parte de su gira europea prevista para el mes de agosto y que debía comenzar el día 8 en Gotemburgo.

El motivo no es otro que la hospitalización de Jonny Greenwood a causa de una infección, y así lo explicaba el grupo a través de un breve comunicado:

«Hace unos días, Jonny enfermó gravemente de una infección que necesitó tratamiento hospitalario de urgencia, parte de él en cuidados intensivos. Afortunadamente, ya está fuera de peligro y pronto regresará a casa. El equipo médico encargado del cuidado de Jonny nos ha ordenado cancelar todos los compromisos hasta que haya tenido tiempo de recuperarse por completo. Con este fin, se cancela la gira de The Smile por Europa».

De esta manera sus seguidores españoles no podrán verlos presentar su nuevo trabajo Wall of Eyes los días 28 y 29 de agosto en Valencia y Madrid (dentro del festival Kalorama Madrid), respectivamente.