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Crónica de un Primavera Sound por todo lo alto

Por Redacción EER 0

Otro año más, otro Primavera Sound que nos llevamos para el recuerdo. Un festival que hemos visto crecer y expandirse por un recinto del Fórum, que este año parece ser que al fin ha descubierto cuál debe de ser su distribución de escenarios si quiere seguir soportando tal cantidad de público. Con los dos escenarios principales alternando su programación y alojados en uno de los extremos del recinto se consiguió refrescar el resto de superficie y que los buscadores de propuestas minoritarias no sufrieran los inconvenientes que trae un cartel en el que cada año ganan peso los grandes nombres. Más escenarios (la nueva carpa de electrónica o el Hidden Stage), más propuestas tanto dentro como fuera del Fórum, para un evento que no para de sumar adeptos y que este año ha llegado a congregar hasta 190.000 personas en todas sus actividades.

Si el año pasado las bajas temperaturas marcaron el festival este año la invitada especial ha sido una molesta lluvia que nos empapó tanto el miércoles como el viernes, cambiando nuestras rutas y hábitos.

Olvidados los experimentos con gaseosa de años atrás de si pagar con tickets o con la tarjeta de acceso, un año más se comprueba que pagar en efectivo o con tu tarjeta bancaria es realmente lo más cómodo para el asistente que ya bastante tiene con cuadrar horarios y caminatas como para perder tiempo en las barras, de nuevo bien colocadas a lo largo del recinto facilitando generalmente un uso rápido de las mismas, aunque sigamos preguntándonos la razón por la que se opta por “camareros” portugueses que en algunos casos no comprenden bien el castellano.

Ambiente Escenario Sony por Dani Canto
Ambiente Escenario Sony por Dani Canto

Una de las sorpresas es que este año nos hemos encontrado que los dos escenarios principales (Sony y Heineken) disponían de una amplia zona acotada destinada exclusivamente para los poseedores del abono VIP. Un privilegio excesivo si vemos que tenían dos amplias superficies en el recinto (la clásica zona VIP del nuevo escenario ATP y una extensa superficie que abarcaba casi desde el escenario Sony al Heineken) donde disfrutan de precios más económicos en bebidas, y donde los afortunados podían disfrutar en primera fila de las grandes actuaciones mientras el resto de mortales sufrían las aglomeraciones y empujones, dando una imagen fría en algunos conciertos donde no se llenaba esta zona.

En cuanto a otro de los puntos que siempre se le echa en cara al festival barcelonés, el sonido, este año la percepción global mejora en cuanto a la limpieza del mismo y su potencia, aunque en citas como la de Godspeed You! Black Emperor o Queens of the Stone Age se echara en falta algo más de garra. Y todo esto a pesar de las siempre odiosas rachas de viento al lado del mar, molestas como ellas solas y capaces de destrozarte el momento más esperado si no estás bien situado delante del escenario. Pero pasemos a lo que realmente importa, la música. Una reseña compartida entre varios “enanos” (Ángel Rodríguez, Ploop Lp e Ignacio Sánchez), y que arranca pronto, muy pronto.

MARTES

Antibalas por Dani Canto
Antibalas por Dani Canto

El martes inauguramos el Primavera Sound 2014 asistiendo al concierto de Antibalas en la Apolo. Actuación realmente meritoria de la banda de Brooklyn, doce músicos sobre el escenario, que alternando pasajes de jazz más introspectivos y otros en los que el ritmo afro-cubano se apoderaba de la banda y por extensión de toda la sala, consiguió que los presentes pasaran una hora más que divertida al son de su música.

MIÉRCOLES

El miércoles conseguimos llegar bajo un cielo que amenazaba lluvia y que ya había dejado caer sus primeras gotas para ver la mitad de Él Mató a un Policía Motorizado. Buen concierto de unos argentinos que parecen haberle cogido el gustillo a saltar el charco y venir a España a tocar, y viendo como lo hacen, bienvenidos son. A continuación llegó el turno de unos Temples que fueron deslucidos por la fuerte lluvia que cayó. La mayor parte nos pudimos refugiar a la derecha del escenario bajo unos paneles, mientras que unos pocos aguantaban la tromba. Temples por su parte es un grupo que ya vimos en el pasado FIB y nos parecieron bastante inocuos, teniendo en cuenta que su disco, que vio la luz hace unos meses, sí nos gusta. Sin embargo de momento han sido incapaces de transmitir las mismas sensaciones sobre el escenario.

Stromae por Dani Canto
Stromae por Dani Canto

Ya con la lluvia concluida y tras media hora de retraso, era el turno de Stromae. Íbamos con la sensación de que “se había colado”, que era un artista que realmente no pegaba en el cartel, demasiado popular, música demasiado “fácil”. Sin embargo, y ante un buen número de belgas que se habían desplazado a verle, nos calló la boca a todos los que pensábamos parecido y que no nos hubiera costado nada ponerlo a caer de un burro con una exhibición de carisma y bailes con los que acompañaba temas como “Papaoutai” y “Formidable” que funcionan realmente bien sobre el escenario, remantando, como no, con “Alors on Dance” que puso a todo el mundo a bailar.

JUEVES

Comenzaba el primero de los días fuertes, quizá el más fuerte de todos, con uno de los regalos que desde la organización se ha tenido con los seguidores de Volcano Choir. El proyecto de Justin Vernon usó la sala Apolo como ensayo previo a su actuación del sábado tras estar sin tocar en directo desde comienzos de año. Respeto y silencio máximo para degustar esta propuesta que en directo suena menos orquestal y más guitarrera, y donde Justin se muestra más directo y comunicativo, tanto interpretativamente como a la hora de dirigirse a los presentes que si estuviera al frente de Bon Iver (llegó incluso a bromear sobre tomar ácido). Con Repave sobrevolando gran parte de la sobremesa, la idea de estar viendo algo único y exclusivo dibujaba más aun si cabe una sonrisa en los presentes, ampliada con unos bises que más de unos pocos se perdieron por salir con prisa hacia el Fórum cuando parecía que la banda dejaba definitivamente el escenario.

Colin Stetson por Pablo Luna
Colin Stetson por Pablo Luna

Mientras tanto en el Parc del Fórum tocaba hacer una parada en el Auditori para degustar el directo de Colin Stetson. El canadiense nos brindó una de esas actuaciones en las que sales con la boca abierta. Por mucho que lo supieses, cerrabas los ojos y no podías creer que lo único que sonaba ahí era un saxo. Respiración continua, voces de ultratumba, percusiones con las pastillas un todo en uno que rondaba los terrenos del minimalismo de Philip Glass, Riley o Reich para luego virar a sonidos mucho más vanguardistas. Impresionante y único en su especie.

A la salida el ahora cercano ATP nos recibía con los chilenos Föllakzoid y su kraut y space rock. Interesantes hasta cierto punto. Grandes influencias, pero nada que cualquier seguidor de Neu! o Hawkwind no haya escuchado hasta la saciedad. Sin movernos del sitio tocaba ver una de las grandes bandas europeas de hardcore, los holandeses The Ex, quienes el día anterior según cuentan barrieron a su paso por BARTS. Es increíble, tras tantos años, el nivel y la vigencia de su música. Demostraron estar en una forma envidiable y que una parte muy importante del rock y el hardcore desde los 80 hasta nuestros días no existiría sin ellos.

Mientras unos disfrutaban en el ATP, escaleras abajo, en el escenario Vice, otros decidimos ver qué tal sonaban en directo los nuevos temas de los irlandeses Girl Band. El adictivo EP France 98 era una más que interesante llamada, su post-punk sucio y directo por contra no se vio reflejado de una manera tan impactante como en sus trabajos. Sin desmerecer su directo, potente y con un cierto aire a The Fall, al final dejó una sensación de poder dar más aún de sí.

Warpaint por Pablo Luna
Warpaint por Pablo Luna

Caveman vinieron a ofrecer sobre las mismas tablas una propuesta diametralmente opuesta, y es que el folk de los neoyorquinos encajó mejor con la hora y la brisa que acariacaba al lado del mar. De manera suave nos iban introduciendo en la noche, la gran noche del Primavera Sound, mientras justo en la otra punta del recinto, el escenario Heineken acogía a las chicas de Warpaint, una aventura musical que en nuestro país ha pasado de tocar en el escenario pequeño del BBK Live en el 2012 al grande del Primavera. Un boom mediático que sobredimensiona una música de corte menos populista que la del resto de compañeros de escenario y que sobre las tablas consigue calcar la seducción de su segundo álbum, aunque una plaza como la del Heineken se quedara grande habiendo tenido seguramente mejor cabida en el Ray Ban o ATP.

Este jueves no era solo el día de Arcade Fire o Queens of the Stone Age, era el día de Jeff Mangum y sus Neutral Milk Hotel. Un año esperando ver una de las joyas musicales perdidas de la década de los 90, y el resultado no pudo ser más que satisfactorio. Tanto con el inicio con un Mangum en solitario introduciendo la primera de las partes de “The King of Carrot Flowers” y sus dos continuaciones ya con el resto de la banda y el grito de “I love you Jesus Christ”, como el sonido destartalado de su gran himno “Holland, 1945” o “In the aeroplane over the sea” son de esos momentos que ya quedan guardados en tu memoria musical, uno de los grandes regalos de este año del festival, al que le pondremos la pega de una falta de pegada en el sonido. Aunque centrados en su segundo álbum, hubo momento para temas más añejos así como alguna que otra rareza, todo acogido con entusiasmo y devoción por unos seguidores que no dejaron de saltar y gritar. El emotivo cierre, de nuevo con Mangum solo con su guitarra, con “Two headed boy part two” fue la guinda cuasi perfecta a un pastel del que muchos seguiríamos comiendo sin miedo a empacharnos.

Queens of the Stone Age por Pablo Luna
Queens of the Stone Age por Pablo Luna

Rumbo a paso rápido de nuevo al Heineken donde Josh Homme y sus Queens of the Stone Age volvían a España a presentar su …Like a Clockword como ya hiceran el verano pasado en el FIB. A estas alturas de la película poco le podemos reprochar a la trayectoria de Homme y su banda, pero sí que su paso por el festival barcelonés dejara un sabor demasiado agridulce para algunos de sus seguidores. A la ya comentada falta de potencia de sonido se le unió un setlist demasiado blando donde faltó la pegada efectiva y efectista que uno necesita en un festival. Con un inicio rompedor al que nos han acostumbrado con “You Think I Ain’t Worth a Dollar, but I Feel Like a Millionaire” y “No one knows” todo parecía indicar que iban a ser los reyes del día y puede que del festival, pero balas de fogueo como “Burn the witch” o “…Like a Clockword” torpedearon una parte central del set que ni añorada “In my head” o “Feel good hit of the summer” y su cocaína pudieron reflotar y que “Fairweather Friends” y “Make It Wit Chu” (¿por qué se empeñan en seguir tocándola?) terminaron por hundir. El típico final con “Go with the flow” y “A song for the dead” con el piloto automático puesto pudieron servir de maquillaje de un concierto al que le faltó actitud.

Arcade Fire por Dani Canto
Arcade Fire por Dani Canto

Fue justo actitud lo que le sobró a los canadienses Arcade Fire a su vuelta al Primavera tras su paso en 2005. Atacaron el escenario desde el minuto uno con su “Reflektor” y sus nuevos aires bailables y tropicales. Lleno de matices su sonido consiguió sonar certero y limpio, pudiéndose descifrar en cada momento cada uno de los interminables instrumentos que allí se tocaban. Con un Win Butler motivado y motivador durante algo más de una hora consiguieron hacer vibrar a la enorme cantidad de público que colapsó el Sony antes de centrarse en su último disco al cierre. Ahí no faltaron ni “Neighborhood #3”, “Rebellion”, “Ready to Start”, “Neighborhood #1”, “Neighborhood #2”, “Keep the car running”, “No cars go”… Ni en el mejor de nuestros sueños podíamos pensar que iban a ir casi enlazando estos temas, salpimentados con “Joan of Arc”, “Rococo” o “Flashbulb Eyes”, hasta el giro emotivo de “Afterlife” y “It’s Never Over (Oh Orpheus)”. Casi llegando a las dos horas de concierto, el cierre con sus cabezones Reflektors en escena con ritmo mariachi y con la explosiva “Normal Person”, la locura bailable y de confeti de “Here comes the night time” y la épica emotiva de “Wake Up” hicieron que a más de uno se nos escapara alguna lágrima de emoción. Impresionante.

Aún flotando con las melodías de los canadienses pudimos disfrutar de algo del segundo asalto de Moderat en el festival tras su prescindible paso del 2010 por culpa de problemas de sonido. El trío nos dejó buena muestra de su IDM con reminiscencias pop como “Last Time” o “Bad Kingdom”. Una pena que los horarios jugaran en nuestra contra para poder haber disfrutado más de ellos.

VIERNES

Julia Holter fue la culpable de que pisásemos de nuevo el Auditori a tan tempranas horas, pero es que poder ver su propuesta en tal marco bien merecían un esfuerzo. Aunque los temas de Loud City Song, su magnífico último trabajo, pierdan algo de su vaporosidad en directo, Julia consigue dominar y manejar tu alma como si ésta fuese un dócil perrito faldero. Está llamada a cosas grandes. Sencillamente maravillosa.

A la salida las nubes comenzaban a presaguiar lo que pocos minutos después caería sobre nuestras cabezas. Antes una parada en el ATP para sorprendernos con las canadienses Yamantaka // Sonic Titan. Con sus caras pintadas y su estética entre el black metal y una película de Kurosawa, brindaron un concierto de dos caras. Si bien por momentos parecía música diseñada para la cabecera de cualquier serie ramplona de anime, en otros momentos aquello parecía una ceremonia infernal llamando a la tormenta. Y a juzgar por lo que pasó desde que tocaron la última nota, les salió con creces. Cuando de verdad sonaron bien, fueron de lo mejor del festival.

Tras resguardarnos de un intenso chaparrón que nos privó de disfrutar de Drive-By Truckers, de nuevo al ATP para ver al grupo que se encargó de comisariar el último festival ATP en Camber Sands el pasado otoño. Estamos hablando de Loop. Su rock con destellos psicodélicos fue una de las apuestas más acertadas de todo el festival, y eso a pesar de no estar del todo convencidos. Consiguieron quitarle las telarañas al sonido de sus tres álbumes para entregarnos una de las mejores muestras de rock de todo el Primavera. Uno de esos “come back” que sin hacer mucho ruido más se han agradecido. Y todo esto bajo dos brillantes arcoiris que coronaban el cielo de Barcelona.

Slowdive por Eric Pamies
Slowdive por Eric Pamies

Toda la buena energía que llevábamos se tornó en horror tras presenciar el concierto de HAIM. Sin entender aún muy bien dónde está la gracia de su música simplona y efectista, su directo pecó de grandilocuencia y poses de estrellas. “Forever” y “The Wire” pusieron una pincelada colorista a una cita gris ceniza. La necesaria espantada hizo que pudiéramos coger un buen sitio para otro de los platos fuertes del festival, la reunión de Slowdive. Con el miedo en el cuerpo de ver si conseguirían sonar igual de limpios que en sus trabajos, poco tiempo tardaron en quitarnos los malos augurios de encima para sumergirnos en un mar de guitarras con las delicadas voces de Neil Halstead y Rachel Goswell revoloteando. Un bajo poderoso conseguía dar más cuerpo si cabe a “Slowdive”, “Avalyn” o “Souvlaki Space Station”. Poco tiempo, muchos temas que querer escuchar (¿hola? ¿”Alison”?) y que se quedaron en el camino, pero con la satisfacción de haber visto a uno de los referentes del shoegaze en perfecto estado.

Pixies por Eric Pamies
Pixies por Eric Pamies

Al fin, tras muchas giras con el mismo repertorio Pixies volvían al festival con nuevo material, Indie Cindy, o lo que es lo mismo, la recopilación en un solo trabajo del material de los tres EP publicados durante el año pasado y este 2014. Negar de la efectividad de sus clásicos es un hecho que no vamos a discutir, pero al igual que en su visita a Madrid el pasado noviembre su concierto se vio lastrado por estos nuevos temas faltos de ese aire juvenil y efectividad a prueba de bombas. Una montaña rusa de sensaciones donde las tempraneras “Debaser”, “Hey” o “Bone Machine” encendían la mecha festivalera aplacada con otros momentos para el bostezo. Su cierre con “Vamos” y “Where is my mind?” no evita que ya le veamos las costuras a la banda de Frank Black.

Mientras, al otro lado del Fórum, Slint volvían a pisar suelo catalán para ofrecernos una de las actuaciones del festival. Un silencio sepulcral y respeto absoluto para una banda que desde el comienzo con “For Dinner…” hasta el cierre con “Good Morning Captain”, hizo las delicias de todos los asistentes. Un hecho favorecido por la coincidencia con las actuaciones de Pixies y The National lo que redujo al mínimo los despistados que por allí se dejaron caer. Sublimes en la ejecución, mimando hasta el último detalle, ese final de “Don, Aman”, y demostrando por qué fueron tan grandes sin apenas proponérselo. Se clavaron para siempre en el alma de todos los que pudimos disfrutarlos.

En lugar de elegir ver a The National, mejor quedarse con el gusto de su paso por Madrid en otoño, decidimos bajar hasta el escenario Pitchfork para ver a Deafheaven, una de esas propuestas que el medio norteamericano se ha empeñado en impulsar y que no sabemos muy bien si es por convicción o por pose. Curiosidad por ver qué tal sonaba esa bomba de metal preciosista aunque algo indigesta que es Sunbather (2013), y como nos temíamos en directo la cosa pierde gracia, y más si algunos problemas con la guitarra te hacen parar. Con un sonido enmarañado que dificultaba aún más diferenciar las canciones que iban interpretando, fue de destacar el carisma de su cantante George Clarke a la hora de intentar transmitir algo de sentimiento sobre el escenario para una banda que parecía clavada en el suelo. Justo lo contrario que en el vecino Vice nos ofrecieron los nórdicos Kvelertak, la gran sorpresa del Primavera y una de las actuaciones destacadas para el recuerdo. Metal poderoso, directo y efectivo, del que te hago moverte sin parar, del que incita al pogo, a levantar el puño. Canciones que sin conocerlas ni siquiera de oídas te llegan al momento y te meten de lleno en un ciclón de euforia. ¿Por qué no los conocimos antes? ¡Fichados!

Justo después cambio de tercio y de ritmo, de uno duro al bailable con aroma a “Madchester” de los australianos Jagwar Ma en un Ray Ban lleno hasta la bandera de un público ávido de fiesta y de no querer dejar el recinto. Y es que Howlin tiene todos los elementos para hacer pasar un buen rato y más a esas horas y en un festival. Auténtica carne de cañón para otras citas de nuestra geografía. “What Love”, “Uncertainty” y “The Throw” no podían faltar y fueron el mejor cierre para la segunda de las jornadas.

SÁBADO

Tantos días de festival van haciendo mella en nuestros cuerpos y el último de los días en el Parc del Fórum optamos por tomarlo con tranquilidad ante la cantidad de citas marcadas en los horarios. La primera de ellas en la pequeña carpa Sony Club con los jóvenes murcianos Perro, que con su Tiene bacalao, tiene melodía están arrasando allá donde van, y el Primavera Sound no iba a ser menos. Corta media hora para sacarle todo el jugo al disco y hacernos sudar. No faltaron amagos de pogos y cantar unas letras hilarantes con mucha pinta de convertirse en himnos, si es que alguien puede dudar que “La reina de Inglaterra”, “Marlotina” y “El Ecco y Equiseto” no lo sean ya. Abran paso a la savia nueva.

Dum Dum Girls por Pablo Luna
Dum Dum Girls por Pablo Luna

Luego tuvimos el problema de no encontrarnos del todo cómodos ni con unos Superchunk que no llegaron a conectar a pesar de su propuesta a priori de nuestro agrado, ni con unas Dum Dum Girls que en grandes espacios y con el sol aún en todo lo alto pierden gracia. Caetano Veloso congregaba una mezcla de seguidores, curiosos y otra extensa fauna de moscardones que estaban por hacer bulto. Mejor huir, recorrer los puestos de discos, pósters y demás merchandising hasta que el combo canadiense Godspeed You! Black Emperor hizo acto de presencia en el ATP, donde desgraciadamente sufrimos a un público poco respetuoso en ciertos puntos, teniendo que movernos en varias ocasiones para poder realmente degustar la aventura sonora que la comuna musical ofrece. Lamentablemente también le sumamos un sonido deficiente lo que provocó que fuera más que difícil conectar. Si el día anterior Loop habían sacado todo el jugo al escenario, los Godspeed se quedaron a medias. Una pena.

Nine Inch Nails por Dani Canto
Nine Inch Nails por Dani Canto

Por suerte Trent Reznor vino a salvarnos el día y demostrar por qué Nine Inch Nails tienen uno de los mejores directos actualmente. Un show distinto tanto en lo musical como en el juego escénico al que disfrutamos el verano pasado en el Pukkelpop belga. Mientras allí se optó por una pantallas móviles por el escenario con un juegos de luces y sombras, y un set centrado en los temas de más guitarras, en Barcelona se aparcó todo esto por centrarse en un repaso exhaustivo y certero a la amplia carrera de la banda, desde momentos estelares de su nuevo álbum como “Copy of a” o “Come back haunted” (desde ya un nuevo clásico para la lista), clásicos como “March Of The Pigs” o “Closer”, su cara industrial con el The Downward Spiral como eje… Todo acompañado de la imponente presencia del musculoso músico que no dejó de moverse de un lado para otro, una banda engrasada al milímetro y un escenario Sony que vomitaba con furia uno de los mejores sonidos de todo el festival. El final enlazando “Wish” con “The Hand That Feeds”, “Head like a Hole” y la guinda de “Hurt” fue para salir de allí de rodillas ante la figura de Reznor.

Foals por Pablo Luna
Foals por Pablo Luna

Aún sin creernos lo que acabábamos de ver, la mejor y cercana opción nos llevó al Heineken a ver a Foals. Apuesta por lo seguro, por eso de sabernos casi de memoria el set que ofrecían, siempre es un placer poder bailar con y saltar con “Inhaler”, “Red Socks Pugie” o “My number”. Un hipermotivado Yannis Philippakis aprovechó la mínima para tirarse sobre las primeras filas en “Providence” o bajarse al foso y recorrérselo entero para mezclarse entre el público con el clásico cierre de “Two Steps, Twice”. Una pena que solo disfrutaran de 50 minutos y nos quedásemos con ganas de más.

Mientras Cut Copy ponían el festival patas arriba en el ATP como el año pasado hicieran Hot Chip como gran actuación bailable del festival, con casi las mismas armas en pos de la fiesta y el desenfreno. Un pop bailable al que es casi imposible resistirse como bien demostraron con “Where I’m going”, “Take me over”, “Free your mind” o “Lights & Music”. Otro de los grandes aciertos de la programación de este año y que como es habitual Dj Coco se encargó de coronar con su sesión para todos los gustos, adornada con el reparto de cientos de caretas con su cara y la pertinente lluvia de confeti. La felicidad en un momento.

DOMINGO

El domingo conseguimos algo de fuerza para asistir a la programación de la Apolo. A tiempo llegamos para ver a los catalanes Vàlius, que con batería y guitarra se encargaron de abrir boca practicando un estilo garaje rock lo-fi que se podría asemejar a la de los The Oh Sees, eso sí, en catalán y sin alcanzar los niveles de contundencia que muestran los americanos. Aún así un buen preludio para lo que se nos venía encima.

Cloud Nothings fueron los siguientes en salir a la palestra. Con su tercer disco ya suman una buena cantidad de hits y tienen un setlist que clavan prácticamente de memoria, aún con espacio para momentos en los que el ruido e improvisación tomaron las riendas. Con temas como “Fall In”, “Stay Useless”, “I’m Not Part of Me” o “Wasted Days” pusieron a la gente a bailar, a poguear y a hacer crowdsurfing, en una reedición del concierto que dieron el día anterior en el Fórum, pero esta vez en sala.

Lejos de desfallecer, las fuerzas fueron creciendo y la gente se fue animando todavía más con el conciertazo que ofreció Ty Segall, ganando a los anteriores en contundencia y actitud, llegando a lanzarse en varias ocasiones al público en medio de las canciones, dejó bocabiertos a los asistentes que no lo conocían y más que satisfechos a los que buscaban disfrutar de su enérgico show una vez más, llevándolos hasta el paroxismo y a una invasión final del escenario que hubiera marcado un fin de Primavera Sound de auténtico 10. Sin embargo nos quedamos más a disfrutar otra vez, pues había tocado el día anterior, del disco-electrofunk de Chromeo, en un concierto divertido en el que lo fácil era bailar y pasarlo de fábula. Guitarras disco, voces de robot y actitud buenrollera de un concierto centrado en su último álbum, White Women, y que destaca sobre todo el cierre con el pelotazo que es la canción “Jelous (I Ain’t With It)”, una de las bandas sonoras de la semana del Primavera sin duda.

Así acabó una cita que te engancha y no te suelta y te hacer repetir una y otra vez. Hasta el año que viene Primavera Sound.

Foto de portada: Ambiente en Jagwar Ma en el Escenario Ray Ban por Dani Cantó.

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