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Universal

Por Rafael Tovar 2

En lo primero que pensé al escuchar hace tiempo el título del nuevo disco de La Habitación Roja fue en ese tema que abría su tercer LP, Radio (Grabaciones en el Mar, 2001), con el mismo nombre que el disco que hoy presentamos: Universal (Mushroom Pillow, 2010). Aquel tema, entonces, irradiaba optimismo por los altavoces de nuestro auto en marcha, el optimismo de una nueva relación, el despertar a un nuevo amor en el que a veces, nosotros mismo, estamos tan enganchados. Esa sensación de que nunca vamos a ser derrotados de nuevo. Pero de nuevo siempre llega el final, e irremediablemente no siempre es «un bello final» como rezaba aquella canción, y entonces todo se vuelve negro, las dudas nos asaltan, el dolor nos impregna y nos maldecimos los unos a los otros por volver a caer en todo eso, en todo lo que conlleva un final, en el rencor, en las palabras nunca dichas, en lo que pudimos ser y que no fuimos. Y entonces todo eso se vuelve de nuevo Universal, con esos sentimientos que son comunes a todos nosotros. Pero sólo desde la oscuridad se puede ver la belleza de un cielo estrellado, sólo desde la oscuridad se puede ir de nuevo hacia la luz. Eso es lo que parece decirnos todo el disco. Eso parece decir su diseño de portada. Con sus subidas y bajadas, sus reproches, sus saltos al vacío de lo que acaba y vuelve a empezar, sus nuevos amaneceres, sus nuevas historias, sus rencores… Todo junto y con las letras más pop de sus últimos discos que llega de una forma natural, sencilla a todos los amantes y fans del sonido LHR. jpeg Y es que quizás La Habitación Roja sea uno de los grupos de pop en castellano que mejor han sabido evolucionar, sin sobresaltos y sin desprenderse en ningún momento de sus señas de identidad. Y es que este disco si suena a algo, suena a La Habitación Roja. Y es que este LP ha sido parido en un mes de febrero algo inusual. Y digo “parido” porque todos los fans hemos podido leer casi el día a día de la grabación en el blog que el grupo mantiene a cargo de sus protagonistas. Y digo febrero porque así se llama el sexto corte del disco que estoy seguro que será un hit en sus próximos conciertos. A mi modo de ver este disco nos va a dar dos hits asegurados y coreado en sus conciertos, el antes mencionado y el tema que abre el disco: Voy a hacerte recordar, que, me atrevo a presagiar, estará a la altura de La edad de oro. Pero si quereis letras de esas que encarnan el alma, de esas que uno dice “eso me ha pasado a mi”, con melodías pop que seguro que corearemos todos juntos, y que seguramente nos pueden hacer llorar, entonces debemos escuchar Cajas tristes. Y cuando ninguna palabra funciona siempre podemos dirigirnos con un rezo sencillo, religioso, casi místico con una guitarra desnuda a cantar por “una nueva oportunidad”. O el rencor de un juguete roto que ha sido arrojado a la basura por quien hace poco jugaba con él en No deberías. Pero si algo tiene este disco es que está dándo mucho que hablar, tanto por sus seguidores, como por sus detractores, esos a los que aunque los chicos de L’Eliana hagan el disco del año, nunca les gustará. Y es que todavía sigo sin entender como en este país tenemos la mayor panda de desagradecidos de todo el planeta ante el sonido patrio. Bandas que son reconocidas fuera de nuestras fronteras, con gira internacionales, son pateadas por la crítica amateur nacional. Pero pese a quien le pese los valencianos llevan ya quince años fiel a su sonido, evolucionando de la forma más fiel posible a ellos mismos sin necesidad de girar bruscamente el volante, algo que sus seguidores agradecemos enórmemente. Pero abróchense los cinturones, porque si esta banda saben hacer algo potente, son sus directos. Como ellos mismos dícen: «somos La Habitación Roja y estamos orgullosos de serlo». Queda claro que no son Muertos vivientes.

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