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El torbellino “Screamadelica” barre Barcelona

Por Miguel Jiménez 1

Por fin llegó el día, Bobby Gillespie y los suyos aterrizaron en Barcelona con su versión en directo de “Screamadelica”.

Siempre es complicado plantear una serie de conciertos como los que están haciendo Primal Scream en esta gira. Hacer un “Don´t Look Back” puede resultar algo previsible, pero los de Glasgow supieron solventar la papeleta sobradamente. Desde que en la gira del “Vanishing Point” estuvieran en Barcelona en el BAM, tocando en l´Estació de França, Primal Scream siempre que habían venido a nuestro país lo habían hecho através de festivales, FIB, Primaverasound, Santander Summer Festival, Summercase…, y no habíamos tenido la ocasión de verlos en un concierto de una gira propia en condiciones, pero el sábado el público barcelonés se pudo quitar esa espina, y además de qué forma.

El concierto se dividió en dos partes, una en la que hicieron un repaso de sus hits más potentes, y la segunda donde ejecutaron a la perfección su obra maestra “Screamadelica”. Abrieron con “Accelerator”, dejando bien claro desde un principio que iban a por todas, a pesar de que la euforia del público no les acompañó en todos sus temas, pero ni aún así, el grupo bajó su intensidad, y con temas como “Country Girl”, “Jailbird” o “Burning Wheel” caldearon el ambiente, hasta que llegó la traca final donde sonaron la majestuosa “Shoot Speed Kill Light”, quizás la mejor canción de la primera parte, “Swastika Eyes”, algo falta de intensidad, en parte por la pasividad del respetable, para acabar con una pontetísima “Rocks” que hizo, esta vez sí, que el público se contagiara de la energía de los británicos.

Tras quince minutos de pausa para tomar aire, y cuando se podía pensar que lo que les quedaba por ofrecer iba a estar un peldaño por debajo de lo acontecido anteriormente, salieron para tocar “Screamadelica” a su aire, sin el orden establecido en el disco, y realizando una interpretación de los temas estratosférica y monumental. Abrieron con “Movin´On Up”, y fue ahí dónde descubrimos una gratísima sorpresa, que iban a llevar un acompañamiento vocal, una señorita de color con una voz desorbitada y brutal, y a partir de ahí se abrió la “Caja de Pandora”. El aire de club invadió la sala y la gente no paró de bailar con las enormes “Slip Inside This House” y “Don´t Fight It, Feel It”, gracias a la arrolladora presencia de la vocalista, el aire groove que daba el saxo y un Bobby Gillespie inspiradísimo, muy bailongo, y metidísimo en el concierto al 100%. Tras este gran inicio, hubo una pequeña tregua, pero no en intensidad, sino en ritmo, cuando ofrecieron temas más ambientales como “Damaged” o “I´m Comin´ Down”. Retomaron el pulso perfectamente cuando empezó a sonar “Higher Than The Sun”, la que con un final soberbio refrendó que el “Screamadelica” es un disco que se plasma en directo a la perfección, ya que crearon una atmósfera que contagió al público, que no paró de bailar todo lo que quedó de concierto, con “Loaded” y “Come Together” como bombazos finales, y que convirtieron por unos momentos la sala Razzmatazz en el mítico “The Haçienda” del Manchesterde los 90.

Un final perfecto, para un grandísimo concierto, sobre todo por el aire que el grupo le supo dar a la interpretación de “Screamadelica”, plasmando en directo toda la esencia de ese disco, algo realmente díficil, pero Bobby Gillespie y los suyos lo clavaron, cuando más díficil parecía, y demostraron su grandeza sobradamente.

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