Los Pedales, de concierto en Sevilla
Por 2 mayo, 2011 8:120


El pasado 29 de abril, Los pedales se pasaban por la capital andaluza para seguir promocionando su disco, dentro de la gira de más de 60 conciertos que llevan a sus espaldas.
Cargados con dos guitarras, un órgano y una guitarra con un sonido muy característico proveniente de Hawai, se subieron al escenario de la sala Museo dos horas más tarde de lo previsto.

Empezaron a tocar, surcando los mares del futuro segundo disco, con “Barcos de papel”, abriendo paso a una de las canciones más oídas de su primer disco, como es “La máquina del tiempo”, donde empezaron a utilizar el teclado. Las voces desnudas no necesitaron de más para que disfrutáramos de esa interpretación. Ya metidos en el papel y con la timidez superada, los chicos de Ávila fueron atando una a una cada canción del álbum “Nuevo Mundo”, hasta deleitarnos con un blues cargados de improvisación a medias, la otra mitad lo hablaron las guitarras y su casi perfecta coordinación.
En el ecuador del acústico, sorprendieron con la valentía de darle voz a “Mercedes Benz”, canción de Janis Joplin. En ese momento, solo había que cerrar los ojos y escuchar cómo le arrancaban sonidos estupendos a las guitarras, trasladándote a lugares donde solo te lleva el lenguaje universal de la música. Para acercar más las distancias entre Ávila y Sevilla, siguieron con “Dirección sur”, consiguiendo un sonido sureño gracias al uso de la Jamesburg, la guitarra hawaiana. Para ir terminando, iban volviendo a la línea del principio, sacando entre la lista de las canciones que completarán el segundo disco, como por ejemplo, “Dejarme llevar”.

Aunque nos hicieron esperar y además, tuvieron que luchar con el ruido atomizante de la sala contigua, pudieron ganarse la simpatía del público con los mimos que le dieron a la guitarra. Sonidos muy conseguidos y letras con ganas de cambiar la realidad, como en “Desorden”. Puedo decir que, la sala infectada de huecos, se llenó de aplausos.
En conclusión, fue un concierto simpático, que ayudó a olvidar que el cielo primaveral de Sevilla se había olvidado del sol.
