banner WIR

AlRumbo y la madurez de los festivales jóvenes.

Por Carlos Sánchez 0

Sol, playa, amigos y música es lo que  se suele necesitar para un buen verano y eso es lo que tuvieron los más de 23.000 asistentes a AlRumbo 2011, la segunda edición de un pequeño festival que puso el listón bastante alto para el resto de eventos musicales del sur en lo que queda de verano.

La segunda edición de AlRumbo Festival ha sido ese festival canalla que ha añorado la parte occidental de Andalucía desde hace años. Dos jornadas donde pasaron diversos estilos musicales, desde la rumba-rock de Los Delinqüentes al hip-hop de SFDK, pasando por la mezcla de funk y electrónica de Fuel Fandango o el metal de Narco.

Lo cierto es que el fin de semana comenzó con mal pie con las quejas sobre las instalaciones del camping y las dificultades que se encontraron los asistentes a este recinto por la dureza del terreno y la escasa sombra, aunque pronto la organización buscó diversas soluciones para hacer la estancia lo más cómoda posible. En cuanto al apartado musical, el festival inauguró su escenario con los Niños Velcro, que ante un reducido número de asistentes caldearon el ambiente con su fusión de rock y funk ante la llegada Albertucho, que aunque con un sonido bastante bueno, ofreció una actuación llena de altibajos, donde cabe destacar la colaboración de Diego “El Ratón” en “El cuento que no limpia el fregadero” y “Enganchado”.

Tras los sevillanos, saltó al escenario la nueva propuesta de Alejandro Acosta, fundador de Mojo Project, Fuel Fandango. La mezcla de funk, electrónica, flamenco y rock de la banda fue de los platos fuertes de la noche del viernes, donde “Uh Uh” ya hizo a los presentes disfrutar del espectáculo desde el primer minuto. Y así llegamos a los cabezas de cartel del primer día: Los Delinqüentes, que ofrecieron un gran concierto, 100% acorde con esa filosofía gamberra que flotó durante todo el fin de semana por el recinto chiclanero.  Inyectaron el sentimiento garrapatero a cada uno de los asistentes que no pararon de cantar y bailar las canciones, entre las que destacaron “Somos”, “Piratas del estrecho” y, como no podía ser de otra manera, “Chiclana”. Y es que si además cuentan con la colaboración de un gran Tomasito, la fiesta estaba asegurada.

Para seguir con la fiesta, la noche seguiría con La Kinky Beat que mostraron la nueva faceta, más centrada en el drum&bass y el dub que en otros años, y DJ Dagger.

Al día siguiente, en una mañana del sábado con poca pinta de playa tuvimos que pelearnos por coger el autobús que nos llevaría a la playa de la Barrosa, donde se encontraba el Escenario Playa, un pequeño escenario junto a la arena que sirvió para amenizar la espera a la segunda jornada del escenario principal con buena música y algunos baños.

Una vez de vuelta al recinto ferial, un cambio de estilo musical fue la mayor diferencia entre los dos días, el hip-hop y un rock más contundente estaba a punto de comenzar, aunque sin olvidar las fusiones. Para ello, el chiclanero Soste Warrimor calentó motores para presentar junto a Lex Luthorz “Fe” y así hacer saltar al respetable y dar paso a la numerosa banda Alamedadosoulna. Los madrileños se basan en una gran puesta en escena y en ritmos que mezcla reagge, jazz y ska, que en ocasiones nos recordaba a Muchachito.

Entonces llegó la hora de los chiclaneros independientes más internacionales, Trashtucada, que como era de esperar se encontraron ante un público muy entregado que no paró ni un segundo de bailar las “Penélope”,  “Infusión”, etc. que plasman perfectamente ese espíritu festivo y social, que como ellos mismos reconocen, poseen sus canciones. Así se llega a la actuación de Zatu y Acción Sánchez, o lo que es lo mismo, SFDK. Los sevillanos se marcaron una actuación que no pudo dejar a nadie indiferente, llena de todos sus grandes éxitos y es que no se puede decir que Saturnino Rey no sea uno de los grandes del rap patrio y que no saben como animar al público con todos los guiños para que éste sea también partícipe en el espectáculo.

Y todo esto ocurrió, según muchos asistentes, como previo al gran concierto de la noche, la actuación de Narco, que llegaron dispuestos a fundir las últimas horas de festival con temas de su “Alita de mosca”, pero sobre todo rememorando los grandes temas que hicieron que allá por finales de los ’90 fueran de las bandas más grandes del sur de España. “La hermandad de los muertos” o “Tu dios de madera” consiguieron exprimir las últimas energías de los presentes, que tras este concierto decidieron abandonar el recinto, dejando a Ion Din Anina en los platos para ofrecer las últimas horas de un gran fin de semana.

Con todo esto, AlRumbo demostró una energía y un saber hacer en el terreno musical donde también hay que destacar un estupendo sonido durante las dos jornadas, aunque esperando, y así lo ha hecho saber la organización, que en la próxima edición se mejoren los pequeños fallos que ya se han comentado. Larga vida a AlRumbo.

banner WIR