San Miguel Primavera Club 2011, la crónica

Por Javier del Valle 0

Ambiente de la sala Apolo por Dani Canto

Una nueva edición del San Miguel Primavera Club, que como viene siendo habitual los dos últimos años se celebraba tanto en Madrid como en Barcelona compartiendo todos los grupos. Una edición que traía mucha sabia nueva, grupos consagrados, y propuestas electrónicas de lo más diversas.

En la edición barcelonesa, que se celebró del 23 al 27 de noviembre, los conciertos fueron repartidos en cinco salas diferentes.

La jornada de apertura de este festival, el miércoles 23, proponía conciertos diversos. Tras el trámite de cambiar la pulsera, y después de que la jornada laboral nos lo permitiera, entramos en la [2] de la Sala Apolo para ver el espectáculo de Veronica Falls. Todo el gozo en un pozo porque llegamos justos de tiempo, el aforo estaba completo y sólo pudimos escuchar dos canciones desde la lejanía. No podemos decir que el disco no nos haya gustado, pero una actitud un tanto sosa y el agobio que había en esas circustancias propiciaron que decidiésemos cervecear para pillar con ganas lo que venía a continuación.

Charles Bradley por Damia Bosch

Y sin duda, la actuación que vino después, la de Charles Bradley, ha sido la sorpresa más grata de esta edición: una actuación llena de soul, funk y ritmo. Con una Sala Apolo a media entrada, la banda fue demostrándonos lo que se nos venía encima hasta que presentaron y salió Charles Bradley. Con una vestimenta a caballo entre Michael Jackson y James Brown su pose sobre el escenario no pasaba desapercibida. Pura energía. Puro soul. Con una cara afligida, sentida, feliz, angustiada… Charles nos dio un recital de música negra, de música de raíces. Este músico empezó a sus 60 y tantos con su carrera profesional y le auguramos un futuro que él mismo va a marcar porque maneras y tablas tiene de sobra. Se atrevió con todo: provocación, desgarre, baladas… e incluso con una cover del clásico de Neil Young, “Heart of gold”, que hizo estremecer a más de uno. Un concierto que avanzó entre solos de sus músicos, con un notable batería y guitarrista, y su presencia, que bastó para encandilar a toda la sala. Esta sala que había comenzado medio vacía y acabó llena y vitoreando la fuerza que transmitió Charles Bradley.

Jeff the Brotherhood por Dani Canto

Después de un primer día que tuvo a Charles Bradley como gran tiunfador, el jueves nos acercamos a la Sala Apolo para poder disfrutar de los conciertos de JEFF the Brotherhoody del revival post punk de los ingleses The Pop Group. Debido a que aún no se había llegado al fin de semana, la sala estaba algo vacía pero con el paso del tiempo se fue llenando y para el inicio de JEFF ya había una entrada bastante considerable. Nada más salir al escenario nos sorprendió ver que el grupo solo se componía de dos integrantes, los hermanos Orrall, que están a cargo de una batería y de una guitarra (transparente, por cierto). Durante la hora que duró el concierto, ambos fueron desgranando los temas de sus dos discos que navegan entre el pop, el garage y el hard rock. Sin conocer nada de sus anteriores trabajos (aspecto bastante agradable de los festivales que llevan el sello primaveril), pudimos disfrutar de su concierto donde destacaríamos el gran virtuosismo que demostró el guitarra. Para finalizar el concierto y en un arranque de furia, empezó a aporrear su guitarra hasta romper todas sus cuerdas.

Al acabar salimos fuera a cenar y a hacer tiempo hasta que empezara el concierto de The Pop Group. El grupo inglés era el único que repetía concierto en la edición barcelonesa. Desde aquí nos gustaría reivindicar que se volviera a ese formato que permitía más fleixibilidad a la hora de decidir que ver. Concierto correcto sin más, llegando a ser algo monótono en algunos momentos. Vimos algo más de la mitad y nos retiramos para casa, que había que coger fuerzas para el sprint final.

El viernes no nos adentramos hasta que llegó la hora de Handsome Furs en la [2] de Apolo. El líder de los aclamados Wolf Parade presentaba su proyecto paralelo ante, sin duda, un público entusiasmado por contar con ellos. Aunque veníamos avisados, llamó la atención la presencia de únicamente dos miembros: su esposa con sintetizadores y samplers y él con su guitarra y su voz. El concierto discurrió temazo tras temazo, y aunque es cierto que el hecho de que sonase percusión y graves sin músicos tocándolos que dieran esa presencia, hay que reconocer el mérito de este grupo que hizo bailar hasta al más tímido. Repasados todos sus hits (“Damage”, “When I get back”…), y con mucho sudor y ganas derramadas nos dejaron con ganas de seguir su pista y verlos más veces en la carretera.

Stephen Malkmus and the Jicks por Dani Canto

Llegaba uno de los momentos más esperados, la actuación del líder de Pavement (icono de la música de los 90) y sus colegas: el proyecto que han bautizado como Stephen Malkmus & the The Jicks. Tras su apabullante actuación en la pasada edición del San Miguel Primavera Sound, esta vez venía en solitario a presentarnos sus discos más personales. En concreto el repertorio estuvo casi por completo basado en su último trabajo, “Mirror Traffic”. El carisma de Malkmus no defrauda, se lo pasa bien haciendo lo que hace y su público lo nota; y si bien la actuación fue corta, él dio buena cuenta de la calidez y divertimento del concierto. La música de los 90 está de moda, y aunque no aporta nuevos paradigmas ni descubre nuevos sonidos este revival que estamos viviendo se lleva: no hay más que ver su público.

Tras esto fuimos a ver la actuación Givers. Nos sorprendieron con un directo contundente, tocando de forma muy sólida y mucho más animado de lo que cabía esperar por su disco, “In Light” (2011). Y la gente lo agradeció, casi las tres de la mañana era hora más que propicia para bailar a ritmo de melodías y folk pop. Veníamos con referencias de Madrid muy buenas y no fue para menos. Sonaron temazos como “Saw you first” o el hit “Up up up”.

La electrónica que vimos el viernes vino de la mano de Holy Other. Quizás no fue la mejor hora para presenciar su actuación, puesto que después de tres actuaciones tan vivas, una propuesta que requería atención y concentración para ser disfrutada costó calar con todos. Repasó su último trabajo, “With U” (2011), y nos dejó con ganas de poder volver a disfrutarlo en mejores condiciones.

El sábado se presentaba completo, aunque no empezamos hasta Mazes, quienes venían con un disco fresco de rock informal bajo el brazo y teníamos ganas de ver cómo lo defendían. Los primeros compases del concierto dieron buenas vibraciones: sonaban bien, como un conjunto… y las canciones no perdían en directo. Sin embargo, entre las pausas excesivas entre canción y canción y que alguna no terminó de cuajar no enganchamos del todo con ellos. Una actuación correcta pero que no llegó a despertarnos el asombro que cabía esperar.

Superchunk por Dani Canto

Nos perdimos a Hyetal, al que teníamos muchas ganas, pero fue un asunto de peso. Se solapaba con la actuación de más reclamo de este festival llegó de la mano de Superchunk. Grupo incansable y que siguen en forma después de tantos años ofreciendo espectáculos. Y es que son unos auténticos profesionales del rock, tocan bien, disfrutan y hacen que el público se deje la garganta cantando sus hits. Un concierto de una hora que pasó volando entre guitarreos, saltos, y una contundencia y solidez que, la verdad, se echaba de menos en un festival como el Primavera Club. Satisfacieron a sus más aférrimos fans y estoy seguro de que captaron a unos cuantos nuevos que no faltarán a la cita en sus próximos conciertos. Una de las actuaciones que será más recordada del festival por un servidor, con el permiso del señor Charles.

Llegaba la hora de la electrónica de mano de Com Truise, cuyo nombre no pasa desapercibido. Un disco fresco que tenía enganchado a más de uno y una propuesta de DJ+batería que llamó la atención de los presentes. Y consiguió envolver con su sonido ambiental y su machacona y trival percusión. Un sonido diferente que entra solo dejándote llevar fue animando el ambiente que estaba con ganas de fiesta. Hubo momentos para mover la cabeza, para bailar y para la tranquila serenidad. Le seguiremos la pista.

El cuerpo no dio para más y con esto concluímos lo que ha significado para nosotros este San Miguel Primavera Club. Ha sido uno de las ediciones del festival que menos grupos hemos visto, y en la que menos salas hemos estado pero las sorpresas han sido muy buenas y hemos disfrutado de cuatro días de buenos conciertos e interesantes propuestas electrónicas, como nos tienen acostumbrados. Se han echado en falta más grupos que repitiesen actuaciones en diferentes días y desde aquí animamos a la organización a que retome el hábito. Hasta el año que viene Primavera Club.

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