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La Débil: misa negra

Por Juanjo Rueda 0

La Débil saben como hacer del directo toda una experiencia.

Hay que agradecer a la sala El Veintiuno, en Huesca, el seguir en su apuesta de conciertos de calidad y continuar diversificando la oferta de música en directo en la capital altoaragonesa. Este viernes pasado -viernes trece- pudimos disfrutar del concierto de los toledanos (de Torrijos para más señas) La Débil que venían a presentar su tercer disco -aunque más bien se podría considerar el segundo ya que el primero es casi una maqueta-, “Sángrala”, editado este año. La Débil pertenecen a esa hornada de bandas patrias que toman el rock para retorcerlo desde esquemas o patrones más experimentales, rítmicos, y nada acomodaticios, y que tantos buenos momentos nos están dando al panorama musical de este país desde hace unos años. Me refiero a bandas como Lüger, Pony Bravo, Fiera, Rosvita, sus tocayos PAL, o Nudozurdo (fueron teloneros de estos últimos) entre otras, con las que, como digo, comparten elementos éticos y estéticos a pesar de que algunas de sus propuestas puedan ser muy diferentes entre sí. La propuesta musical de La Débil en sus discos oscila entre el krautrock y el post-punk, principalmente, y se pueden rastrear influencias de grupos como Bauhaus, Faust, The Birthday Party, o Gang Of Four, entre las foráneas, o Décima Víctima -fundamentalmente en la oscuridad de sus planteamientos y algunas letras- entre las nacionales.

Foto: Javier Arinero

El concierto comenzó sobre las doce y media, se había retrasado la hora hace unos días por la coincidencia con el concierto ese mismo día de Standstill en el Centro Cultural El Matadero y quizá estos factores tuvieran algo que ver en que no acudiera tanto público como es habitual, ellos se lo pierden. Nada más empezar la banda dejó claro que su directo no se iba a andar con medias tintas. No es una propuesta fácil de digerir, aceptas el juego (musical) o lo dejas pero si lo aceptas no sales decepcionado. Así la banda abrió con un largo pasaje musical y experimental, que mostraba otra de las influencias de la banda: Einstürzende Neubauten. Los ritmos marciales, casi tribales, de baterías o metales, la distorsión y cierta experimentación en la creación de ambientes nos indicaban por donde iba a discurrir todo el concierto; una música que por momentos podía sonar más afilada o cortante que las espadas de la capital de su provincia de procedencia.

Después de este inicio enlazaron con “Sángrala”, la canción que abre  y da nombre a su tercer disco. Su propuesta en directo eleva el grado distorsión y volumen de algunos temas aunque suponga ahogar un poco la voz, aumentando el regusto kraut o industrial. Así entre diferentes y notables temas de su tercer disco –como ”Averigua Cuál” o “Ten Cuidado”- y del segundo -”Lucha Perro/Vuelve Héroe”, por ejemplo- nos plantamos en una recta final en la que encararon los casi veinte minutos de “Rite Rite” convertidos ya en una especie de trance drone o misa negra musical, como dicen ellos mismos en su texto promocional de Bandcamp, con esa lapidaria frase que se repite al final del tema: “¿quién será la próxima víctima del hombre?”. Después de eso un pequeño parón para tomar un respiro -ellos y nosotros- y volver para terminar con “La Flor del Azafrán” en la que Marcos (voz y guitarra) se bajó del escenario para utilizar un bidón como instrumento para realizar el percusivo ritmo de esta gran canción por la que El Columpio Asesino hubiera dado un dedo -o la mano entera- por haberla compuesto. Muy buen broche final para un gran e intenso concierto.

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