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Noche de psicodelia electrónica con Los Pilotos

Por Jose A. Rueda 0

Sábado 21 de abril y el Madchester Club vuelve a ofrecer una alternativa a la noche almeriense en forma de música en directo. Los protagonistas, unos espadas del indie patrio: Florent y Banin con su proyecto electrónico Los Pilotos.

El dúo venía de haber estrenado un nuevo formato la noche anterior en el Microsonidos murciano, por lo que Almería fue la segunda privilegiada en disfrutar del flamante show de los granadinos.

Este nuevo formato consiste, ni más ni menos, en la ampliación de la banda a trío con la incorporación de Zeke Olmos a la batería y las percusiones (tal y como hizo en la grabación del primer elepé de Los Pilotos). Estaba todo listo pues para una noche indie más en Almería, una ciudad que en los últimos meses ha venido situándose en el mapa de las giras importantes gracias sobretodo a la excelente programación del Madchester Club. Pero la crisis no perdona y tras las recientes visitas de Lagartija Nick y La Habitación Roja (estos últimos, en la sala Cibeles, un templo pachanguero que de vez en cuando sorprende con algún concierto alternativo) los bolsillos de la legión indie almeriense se han resentido y apenas unas cuarenta personas se acercaron al concierto de “Los Planetas electrónicos”.

Florent, concentrado, mostró una timidez que creíamos olvidada desde la época veinteañera de Los Planetas, y se ubicó en un constante perfil que solo cambiaba cuando precisaba de pisar sus pedales. A propósito de dichos aparatos, el granadino no trajo más de diez, pese a lo que se podría esperar de un guitarrista proveniente del noise. El fundador de Los Planetas jugaba con las melodías y los ambientes mientras que Banin disparaba todo el arsenal rítmico incluido en el sobresaliente debut de Los Pilotos. Casi siguiendo el orden del disco, “Caravana por el desierto de Atacama” y “Cero en blanco” sonaron de las primeras, aunque fueron deslucidas por un Zeke que no acababa de integrar su batería al conjunto sonoro de Florent y Banin. El “tercer piloto” comenzó tibio, algo incómodo, y tardó en tomarle el pulso al ritmo impuesto por Banin, el cual tampoco se lo ponía fácil -todo sea dicho-, sobretodo cuando hacía piruetas con el tempo al final de algunas canciones.

El repertorio de Los Pilotos se fue ensamblando de tal manera que confundía el concierto con una sesión de DJ, ya que aquello fue un flujo sonoro sin apenas pausas. Y entre las pocas que hubo, Floren dió las gracias a la escasa audiencia con un micrófono colocado exclusivamente para tal fin. Zeke, mientras tanto, anduvo de menos a más hasta ponerse a la altura de los jefes de la banda. Tardó lo suyo en ello, pero mereció la pena, pues el último tramo del concierto fue brutal. Un vertiginoso viaje por paisajes psicodélicos y casi oníricos se reforzaron con la ambientación visual, y temas como “El gato de Fumanchú”, “El clan del ruido” y “Vuelo rasante con ametralladora” maravillaron al personal.

Otro derroche más de ruidismo electrónico sirvió de clímax y de desenlace final al espectáculo de Los Pilotos, que el público agradeció rompiéndose las manos de aplaudir. Florent, con esa escueta actitud, soltó un simple “gracias por todo” y puso el punto final a la noche más psicodélica vivida hasta la fecha en el Madchester Club. ¿He dicho que no vino mucha gente? Pues se perdieron un conciertazo…

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