José González y la extraordinaria belleza de hacer tanto con tan poco

Por Javier Sierra 0

El Cartuja Center acogió la actuación de José González dentro del festival Insólito. El músico sueco de ascendencia argentina compareció solo, con dos guitarras españolas y un repertorio que confirmó su extraordinaria capacidad para construir complejos paisajes sonoros desde una instrumentación mínima. «El invento» abrió una actuación marcada por el equilibrio entre virtuosismo y contención, en la que cada nota parecía ocupar exactamente el lugar que le correspondía. La propuesta visual fue ganando protagonismo con un velo que cubrió el escenario y sobre el que se proyectaron imágenes de auroras boreales, juegos de luces y siluetas del propio músico. Una atmósfera envolvente que acompañó la interpretación sin restarle protagonismo y contribuyó a que los 95 minutos de concierto pasaran prácticamente sin darse cuenta.

El repertorio combinó las composiciones de su último trabajo, Against the Dying of the Light, con algunas de las canciones más reconocibles de su trayectoria. «Stay Alive», «Every Age», «Killing for Love», «Crosses» y «Down the Line» convivieron con versiones de «Heartbeats», de The Knife, y «Teardrop», de Massive Attack, dos piezas que el músico llevó a su terreno acústico sin perder la identidad de los originales. Su técnica de guitarra, basada en la independencia de ambas manos y una precisión rítmica extraordinaria, permitió reproducir simultáneamente líneas de bajo, melodías y patrones percusivos. Las discretas bases electrónicas y las proyecciones visuales completaron un montaje sobrio, siempre subordinado a la música.

Más allá de su dimensión instrumental, la actuación dejó espacio para las inquietudes que atraviesan su nuevo álbum. «Against the Dying of the Light» y «A Perfect Storm» introdujeron una reflexión sobre los riesgos de la tecnología, la inteligencia artificial y el futuro de la humanidad, asuntos que González aborda desde una aparente calma que contrasta con la gravedad de sus planteamientos. También hubo ocasión para acercarse a la historia de la guitarra española, con una mención especial a Antonio de Torres, el lutier almeriense cuya trayectoria estuvo vinculada a Sevilla. Un guiño especialmente oportuno en una ciudad con una relación tan estrecha con el instrumento.

El tramo final reservó algunos de los momentos más personales. «Line of Fire», de su banda Junip, dio paso a «Pajarito», una canción dedicada a su hijo en la que confluyen influencias de Paul McCartney y Silvio Rodríguez, antes de cerrar con «Blackbird», de The Beatles. Fue un desenlace acorde con el resto de la actuación: sin concesiones al efectismo y con la música en primer plano. José González ofreció una lección de economía expresiva y precisión musical, recordando que la complejidad de una canción no depende necesariamente del número de instrumentos que intervienen en ella.

Galería del concierto de José González en Sevilla