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Restrospectiva Spiritualized

Por Juanjo Rueda 0

Aprovechando que se acaba de publicar recientemente el nuevo disco de Spiritualized y que en breve tendremos al grupo en España presentándolo, en el Primavera Sound barcelonés concretamente, realizamos una retrospectiva de la banda liderada por Jason Pierce.

 

¿El mejor método para viajar? La música.” B.B. King

Cuando en 1991 se edita “Recurring” de Spacemen 3, el fin de la banda ya era un hecho. Las tensiones entre los dos miembros y cabezas pensantes, Pete Kember y Jason Pierce, ya habían desembocado en dos proyectos paralelos: Spectrum y Spiritualized, respectivamente. Un año antes de que se editara ese disco de Spacemen 3, el proyecto de Jason Pierce ya había adelantado el año anterior un single. Se trataba de una versión del grupo garage rock sesentero The Troggs, “Anyway That You Want Me”. La versión cuadraba muy bien con el espíritu garajero y psicodélico de Spacemen 3 pero también adelantaba atisbos de lo que iba a ser Spiritualized: la riqueza y el gusto por cierta épica instrumental.

Tendría que ser otro single de adelanto el que nos diera más pistas de lo que iba a ser el primer disco: el 12” “Feel So Sad” de 1991. En su versión extendida (Rhapsodies) el tema se alargaba hasta los trece minutos, confirmando el gusto por esa épica instrumental que nombraba, que igual era deudora de la psicodelia, del ambient, como del free-jazz o la música experimental. Pero sobre todo lo que aquí se apuntaba era hacia el espacio, hacia el space-rock concretamente. Como digo el ambiente “planeador” del tema, su aire o tono de cuelgue (por esa época Jason Pierce estaba enganchado a la heroína y es una influencia que seguirá estando presente hasta hace unos cuantos años), es lo que va a caracterizar el primer disco de la banda.

Después el anterior precedente, “Lazer Guided Melodies“, el primer disco de Spiritualized que fue editado en 1992, dejaba algo de lado el toque garajero de Spacemen 3 aunque la influencia de uno de sus grandes referentes como es la Velvet Underground no se va a perder (en temas como “Run” o “If I Were With Here Her Now” puede rastrearse el poso de la banda de Lou Reed y John Cale), siendo una constante en la carrera de Pierce. Pero lo que aquí va a dominar es el space-rock por encima de todo. El noise o cierto ruidismo (“I Want You”) sigue apareciendo pero más emparentado a los preceptos del free-jazz, unido a la repetición y la utilización esquemas simples y notas, heredados de Spacemen 3. El álbum era un notable debut que contiene buenos temas como “You Know It’s True”, “Shine a Light”, “Sway”, además de los nombrados anteriormente, aunque se queda algo lejos de obras más ambiciosas que iban a venir luego.

El segundo disco de Spiritualized -“Pure Phase: Electric Mainline“- llegaría tres años después, en 1995. Había avisado con un par de EPs previos (“Medication” y “Electric Mainline”) que contenían algún tema que luego iba a ser incluido en su nuevo disco. Más ambicioso que el anterior, en este nuevo disco parece que Pierce quiere dar más sensación de conjunto unitario, de obra total, algo que no tenía el anterior disco. Así muchos temas se encuentran unidos por la repetición melódica de notas en temas en lo que parece ser un intento de generar un conjunto en el que el todo tenga más importancia que las partes. Se podría decir que este disco es el ensayo previo al siguiente. Aumenta el nivel de experimentación con pasajes que rozan la psicodelia ambient o el minimalismo musical de maestros como John Cage, Steve Reich o La Monte Young en temas como “Electric Mainline”, “Pure Phase”, o “Take Good Care Of It”. La experimentación ruidista también tiene su hueco en “These Blues” o “Electric Phase” unida a momentos mucho más accesibles como “Lay Back In The Sun”. También empieza a asomar ese cariz -que ya se considera habitual en Spiritualized- de melodía, orquestación, y algo de experimentación controlada que tan buenos resultados le va a dar, y que aquí se puede apreciar en temas como “Medication”, “The Slide Song”, “Let It Flow”, o “Spread Your Wings”.

A pesar de contener muy buenos momentos y de, en general, ser un buen disco acusa cierta experimentación vacía o que no aporta nada al conjunto (como pasa en “Pure Phase” o “Electric Phase”) que hacen que el disco de la impresión de hacerse más largo que el anterior, cuando su minutaje es semejante. Por cierto, “Born Never Asked” es una versión de un tema de Laurie Anderson, otra referencia de por dónde se mueve Jason Pierce.

1997; la fiebre rave que intoxicó al rock a principios de los noventa se había convertido en resaca, el grunge se terminó -al menos como moda- un día de 1994, y el ascenso de la electrónica (drum’n’ bass, trip-hop, o breakbeat) junto con brit-pop -ya en recesión- era la tónica en el Reino Unido ese año. En ese ambiente se edita “Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space”, que se puede considerar un absoluto perro verde en este contexto. Mucho más centrado y enfocado que su anterior disco, recoge todo lo asimilado hasta ahora por Jason Pierce -el space-rock, la psicodelia, el garage, el soul, el blues, el free-jazz, la orquestación clásica, el muro de sonido de Phil Spector, etcétera- para conseguir uno de esos discos en los que todo encaja. Desde la misma portada se atisbaba algo grande, la música como medicina (o droga). El disco como concepto pero alejado del sinfonismo. Jason Pierce canta aquí sus himnos a ese Dios que no es más que un concepto al que cantar las penas y pedirle cuentas (gran parte de las canciones son compuestas después de la ruptura de Pierce con Kate Radley, que hasta ese momento era miembro del grupo). Tomado como una influencia típica del blues, Dios se convierte aquí -en realidad en toda la discografía de Spiritualized- en una referencia cultural despojada de toda religiosidad. Como digo, consigue en estas doce canciones concretar todo un legado que venía cultivando o macerando desde los tiempo de Spacemen 3. Los temas en su totalidad van desde la majestuosidad, sin abusar de la pompa, a la experimentación formal sin perder de vista el desarrollo de la canción, desde la nana espacial que abre el disco -“Ladies And Gentleman We Are Floating In Space”- hasta esos diecisiete minutos de blues pantanoso y experimentación jazz que es “Cop Shoot Cop” en los que colabora uno de los mitos de Pierce, Dr. John (más referentes que ir sumando).

En el mismo año que “Ok Computer” de Radiohead, Spiritualized erigen otro disco esencial de los noventa. Mientras los de Oxford lo hacen por la vía de la negación histórica, en un intento de sonar lo más areferenciales posible, Spiritualized lo hacen rindiendo homenaje a toda la tradición rock tomando multitud de referentes o influencias para hacerlas propias de su discurso musical.

El disco tendría una buena recepción popular, para lo que puede ser una banda como Spiritualized, y recibiría los parabienes de la crítica. De hecho, tanto el NME, en Inglaterra, como Rockdelux, aquí en España, lo elegirían como el mejor disco de ese año. El relativo éxito fue seguido por una gira que tuvo su reflejo en un disco en directo que recogía la actuación del grupo en el mítico Royal Albert Hall londinense.

El siguiente movimiento fue despedir en 1999 a los miembros habituales de la banda y contratar unos nuevos. No he hecho ninguna referencia a otros miembros de la banda porque, sin pretender desdeñar su parcela de importancia, Spiritualized es Jason Pierce o Jason Pierce es Spiritualized. Así en 2001, Jason Spaceman -alias con el que también se le conoce- publica “Let It Come Down”. Sigue la estela del anterior pero incidiendo en los puntos más accesibles: potenciando los himnos y dotando de algo más de barroquismo a las orquestaciones, sirvan como ejemplo de esto temas como “Stop your Crying”, “Don’t Do Just Something”, “Out Of Sight”, “Anything More”, “Lord Can You Hear Me” (revisión en clave gospel-rock del mismo tema de Spacemen 3), o “Won’t Get To Heaven (The State I’m In)”. Es decir, pule algo más las aristas del anterior disco e hincha la épica orquestal (hay más músicos acreditados por metro cuadrado que en un conservatorio). Puede pecar de cierto exceso o de grandilocuencia pero no deja de ser otro gran disco que sirve para elevar el ánimo ante las desgracias de la vida, mostrándose algo más optimista que en ocasiones anteriores.

Puede ser que tanta épica orquestal le terminara cansando, quizá se hartó de tanta pompa. Quizá quería volver a lo básico de los tiempos de Spacemen 3. La cuestión es que su quinto disco -“Amazing Grace“- busca una simplificación de esquemas anteriores, abrazando el garage-rock más crudo en muchos de sus temas: “This Little Life Of Mine”, “Never Goin’ Back”, o “Cheapster”. Desnuda sus temas de arreglos preciosistas para intentar dejarlos en lo básico (“The Ballad Of Richie Lee”, “Lay It Down Slow”, “Lord Let It Rain On Me”). Quizá sea este sonido más parco y crudo por momentos lo que le haga sonar más pesimista, por momentos incluso parece que desganado. Un disco algo incomprendido incluso despreciado en su momento. Probablemente en eso tenga que ver la ausencia de pretensiones, parece concebido más como un disco de canciones -pero menudas canciones- sin demasiada relación entre sí, más que un álbum pensado y estructurado como los anteriores. Puede que el público o crítica tuviera en mente o esperara otra cosa, pero ya se sabe que los músicos no dan siempre lo que se espera. Como digo, merece ser revisado.

Songs in A&E”, su siguiente disco, vendrá marcado por un par de cosas: la gira anterior -“Acoustic Mainline”- que desnudaba el repertorio de Spiritualized (un cuarteto de cuerda, un trío de voces de negras y el acompañamiento de John Coxon, eran los únicos elementos que respaldaban a Pierce) y servía para demostrar que sus canciones semidesnudas siguen teniendo la misma grandeza. La otra es que durante la gestación de este disco Jason Pierce sufrió una pulmonía doble además de una dolencia de hígado que casi le cuesta la vida, de hecho A&E son las siglas de urgencias en el mundo anglosajón. La muerte y la redención han sido dos temas que siempre han estado presentes en la discografía de Spiritualized pero este último percance parecía conferir mayor importancia a estos dos temas. La portada recurre el grafismo de la época de “Ladies and Gentlemen…” y hace un disco bastante pensado en su estructura. Los pasajes breves musicales llamados “Harmony” y numerados de uno a seis, sirven para estructurar el disco en diferentes ambientes o tamizar los cambios de ritmo bruscos. Sirve para separar tramos en los que junta más crudeza de otros más sosegados, dando una sensación (¿tramposa?) de unidad en todo el disco. Estilísticamente parece bascular muy bien entre la desnudez del anterior y la épica. Los arreglos orquestales se mueven entre lo preciosista y la contención, a pesar de contar con otra larga lista de músicos acreditados que intervienen en el disco. Las canciones acompañan, grandes temas como “Soul On Fire” (repitiendo la estructura de “Stop Your Crying”), “Yeah Yeah”, “Death Take Your Fiddle”, “You Lie You Cheat”, “Sweet Talk”, o “Waves Crash In”. Incluso añade toques folk en medios tiempos tan sobresalientes como en “Baby, I’m Just a Fool”. Aunque algunos acusaron al disco de repetitivo -Jason Pierce no engaña a nadie, ¿acaso no lleva haciendo lo mismo, con breves contrastes, desde casi el primer disco?- pero este que escribe lo tuvo en su momento como el mejor disco de ese año. Probablemente no lo fuera -qué más da- pero cerca anduvo.

Así llegamos a 2012 y Spiritualized acaban de publicar su séptimo disco: “Sweet Heart Sweet Light”. Según ha dicho Pierce en alguna entrevista en él intenta recuperar cierta frescura, experimentación y libertad en los temas como la que había en la época de “Ladies and Gentlemen…”. Escuchado se puede ver como una especie de grandes éxitos de la carrera de Spiritualized o que recoge un poco de las diferentes etapas de toda la discografía de la banda: ”Little Girl” parece sacada de lo mejor de “Let It Come Down”, “Mary” tiene algo de ese toque crudo y desencantado de “Amazing Grace”, “Get What You Deserve” bien podría haber sido un tema más de “Ladies and Gentlemen…”. Incluso vuelve a colaborar con Dr. John en el tema  “I Am What I Am“. Consigue, además, mostrar una gran unidad en todo el disco sin necesidad de interludios como en su antecesor. Se trata de once canciones donde se puede decir que recupera cierta de esa frescura y experimentación pero con una gran concreción melódica, donde jamás se recrea en lo accesorio como podía pasar en sus primeros tiempos.

Un disco que se abre -si exceptuamos la intro “Huh?“- con “Hey Jane” y se cierra con “So Long You Pretty Thing” -en la que canta su hija- y que tiene medios tiempos como “Freedom“, jamás puede ser un mal disco. Otro disco grande que sumar a su discografía. Otro disco que no inventa nada pero viene a corrobar algo que ya deberíamos saber, Spiritualized ya son un clásico.

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