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Crónica de Tortoise en Matadero

Por José Luis López 0

 

No diga Post – Rock. No. Y es que ni en esa amplísima etiqueta usada para definir a una paleta de grupos que, en muchas ocasiones, muy poco tiene que ver entre sí, se puede colocar a este grupo que, otrora, fue considerado su gran abanderado. 

Poniéndonos en situación, la visita de Tortoise a la capital (la primera en años) coincidió con la festividad de San Isidro y con una jornada primaveral de agradecer. Por esta razón, el Matadero presentaba un aspecto inmejorable. La banda y el entorno se hicieron honor mutuamente. El encargado del entrante fue el cocktail vocal de Hyperpotamus con una actuación que hizo las delicias de un público de muy buen humor. No entraré en lo apropiado que resultaba para hacer de telonero de la tortuga.

Poco pasado el mediodía, Tortoise subieron al escenario y comenzaron a desgranar un repertorio en el que su último (hasta ahora) trabajo de estudio “Beacons Of The Ancestorship” tuvo una gran presencia. “Gigantes” al principio del repertorio (tremenda interpretación de un tema que gana mucho en directo), “High Class Slim Came Floatin’ In” hacia la mitad, o “Prepare your Coffin” y “Charteroak Foudation” (estas dos marcando el antes y el después de los bises) sonaron en la nave en la que se emplazó el show. La banda parece muy cómoda con ese disco, y ya que no pasaron por Madrid en aquella gira, parecía una presentación tardía del álbum.

El reloj suizo que son los de Chicago marcó, no obstante, otros tiempos y “TNT” (“In Sarah…”) o “Millions Now Living Will Never Die”  (“Among The Banks Of Rivers”) tuvieron su presencia en la descarga. El engranaje parece suizo, decimos, pero marca tiempos de otras latitudes y, sus juegos percusivos, se han ido acercando hasta a tiempos latinos. Por momentos hasta se convirtieron en una banda bailable. Desde los detalles, los de Chicago destilan cientos de pequeñas esencias.

Hay que poner un gran pero a la actuación, y este fue la gran saturación de graves en algunos puntos de la sala, que deslucía las canciones escondiendo matices… y ese pero se engrandece cuando estás viendo un grupo como el americano. Una lástima.

Por lo demás, una mañana fantástica en compañía de unos Tortoise que demostraron el porqué de ser una banda de referencia en el sonido del cambio de siglo. Y, como se ve, se puede hacer sin decir post-rock.

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