banner WIR

Encuentros y desencuentros con New Order en Sónar 2012

Por Julián Echazarreta 3

Juan Sala

Los británicos New Order acudían por partida doble al festival Sónar. Momento para el encuentro entre un fan y la banda de Bernard Sumner, sin Peter Hook.

Viernes por la tarde de hará unos 10 años, escucho por la radio un programa de viejas canciones de los 80, suena una que me es terriblemente familiar pero cuyo nombre desconozco, consigo quedarme con el nombre del grupo: New Order. Los conocía, aunque en ese momento no los acababa de situar musicalmente. En aquel entonces internet era un reducto de unos pocos privilegiados, de los mp3 yo apenas había oído hablar y la única manera de escuchar las canciones de un grupo era comprarse sus discos. Y es exactamente lo que hice con los de esta banda británica: adquirir cuantos cedés fueran necesarios hasta que di con la canción de marras. De esta manera descubrí que tenían otros tantos temas realmente buenos que conocía perfectamente: “Bizarre Love Triangle” (todo un himno para muchos), “Blue Monday” (el single de 12” más vendido de la historia)… con lo que llegué a la conclusión de que había sido fan de este grupo sin ni siquiera ser consciente de ello…

Todavía subió más enteros cuando descubrí que eran los sucesores de Joy Division, un grupo de referencia del postpunk británico de finales de los 70. ¿Pero New Order era antes Joy Division? ¿Un grupo rock, obscuro, pesimista da lugar a un grupo pop festivo, alegre, discotequero? Ian Curtis era el cantante y compositor de Joy Division cuando decidió que la depresión era más fuerte que sus deseos de ser padre o de continuar en lo que podría haber sido una de las grandes bandas de la historia. En pleno éxito de su grupo decidió acabar con todo y a sus antiguos compañeros no les quedó otra alternativa que reinventarse para seguir viviendo de esto… Si bien en un principio continuaron en la línea de su anterior formación, con éxitos como “Ceremony” compuesta todavía en la etapa Curtis, aunque prácticamente inédita a excepción de un concierto celebrado pocos días antes del fallecimiento del cantante; progresivamente se fueron alejando del sonido postpunk de Joy Division para abrazar las influencias más pop, tecno y electrónico. El sintetizador entró en la música para quedarse y la banda británica no dudó en empezar a usarlo como un signo de identidad.

En 1982 publicaron “Blue Monday”, uno de los mejores sencillos de la historia del pop, un verdadero hito musical que les mantuvo en lo más alto durante semanas y semanas, el resto ya fue dejarse llevar… y dejarse caer también, por qué no decirlo. Cuando empiezas tan arriba lo más normal es que el resto del camino sea cuesta abajo y en el caso de la banda inglesa este descenso fue hasta casi los infiernos durante una etapa considerable de su carrera.

Óscar García
El pasado sábado 16 con puntualidad inglesa dieron su segundo concierto en tan sólo tres días dentro del Sónar 2012: inauguraron el festival el jueves con una actuación en exclusiva para los agraciados con entradas obtenidas gracias a una promoción de la patrocinadora del festival, concierto en el que, parece ser, pusieron toda la carne en el asador, quizá eso dé una explicación de la escasa duración de este segundo, apenas 70 minutos sin bises. A uno le dio la sensación de que el grupo nunca acabó de estar demasiado cómodo con el público, lo cual evitó que se implicaran más de lo necesario (si bien es cierto que no son un grupo que se entregue en exceso en ninguna de sus actuaciones) obviando así que la mayoría de los que estaban en el concierto no se correspondía ni por edad ni por afinidades al “perfil tipo” del espectador del Sónar. Quizás, pensaron que los que iban a ver su concierto eran público del Sónar en general y no tuvieron en cuenta que muchos pagamos la entrada de esa noche exclusivamente para verlos a ellos y un concierto tan breve siempre sabe a poco.

Tampoco ayudó la ausencia del bajista Peter Hook, histórico de la banda quien, tras las últimas desavenencias personales con el resto, ha decidido montárselo por su cuenta con más que discretos resultados. El bajista sustituto, Tom Chapman, hizo su papel meritoriamente evitando el afán de protagonismo que solía tener el primero. Hook no sólo no quiso tocar en esta gira con New Order, hizo todo lo posible para que el resto de los miembros no se unieran y usaran el nombre de la banda sin él (demanda de por medio incluida), prueba evidente de que en esto de la música los egos desmedidos y el odio a tus ex-compañeros a veces puede más que los jugosos cheques de los promotores musicales.

A pesar de ausencias, de la horrible acústica, que fue mejorando a lo largo de las primeras canciones (al principio apenas se distinguía la voz del cantante Bernard Sumner del resto de instrumentos) no dejaron de tocar ningún tema fundamental de su discografía y los más fans pudimos disfrutar entre saltos y palmas de los “Bizarre Love Triangle”, “True Faith”, “Regret” o “Blue Monday” de rigor. Una gran pantalla acompañaba con imágenes algunos de los temas, en ocasiones con parte de sus videoclips, lo que junto con un juego de luces más que interesante dio lugar a una puesta en escena agradecida, muy por encima de la calidad del sonido. El concierto empezó con “Elegia”, bello tema instrumental dedicado a la memoria de Ian Curtis que apareció en el disco de 1985 “Low Cost” y que les está sirviendo inexorablemente para empezar sus actuaciones de la actual gira, comenzada en otoño del año pasado y que ha dado lugar a la grabación de un disco en directo en diciembre en el London Troxy. Precisamente cada uno de los 12 temas que sonaron los podemos encontrar todos en este disco, no habiendo novedad alguna, a diferencia del concierto del jueves cuando sorprendieron al respetable con “Isolation”, que llevaba más de diez años inédita en los escenarios.

A destacar muy especialmente la versión de “Temptation” penúltimo tema del concierto, que hizo vibrar al público como pocas. Claro que para acabar se reservaron la guinda: la inmortal e irrepetible “Love Will Tear Us Apart”, fin de fiesta inmejorable que dejó buen sabor de boca hasta a los más escépticos: probablemente ni el contexto, ni el escenario, ni la acústica eran los más adecuados, pero hay ciertos temas que elevan a músicos y público y los hacen comulgar de un estado emocional superior. Con temas así somos capaces de olvidar todo lo anterior y seguir creyendo en un grupo que tiene un buen puñado de los mejores temas de los últimos 40 años.

Por cierto el tema que escuché por la radio era “Subculture”, se puede encontrar en el disco “Low Cost”, aunque prefiero la versión extendida que aparece en “Substance”, desde hace muchos años no lo tocan en directo, posiblemente porque es un tema de estudio que en vivo pierde buena parte de su gracia (sólo he encontrado una versión en directo de mediados de los 80 cuando se compuso y suena realmente horrible), también cabe la posibilidad de que ni ellos mismos sean conscientes de lo bueno que es, de igual manera que durante una etapa marcaron distancias con la época Joy Division no tocando sus temas en los conciertos… A mí me sirvió para redescubrir una banda que desde entonces forma parte de mi imaginario musical.

banner WIR