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Primavera Sound 2012, más allá de la multitud (I)

Por Jose Eduardo Medina 0

Thee Oh Sees / Jose Eduardo Medina

El festival barcelonés cierra una última edición sumando  éxitos, 150.000 asistentes según la organización, superando el lastre de las cancelaciones.

Aunque los previos del festival se alargaron desde el nueve de mayo, serían los No More Lies quienes se encargaron de abrir el escenario instalado frente al Arc de Triomf. Primera jornada vespertina, y gratuita, que desbordó todas las expectativas. Nosotros nos acercamos para ver repetir a Hamilton Leithauser, a la cabeza de The Walkmen, por segundo año consecutivo en el festival, carambola de la caída de Björk del cartel. Funcionó bien encadenar los puntos fuertes del Lisbon (Fat Possum, 2010) con material de su recién estrenado disco, Heaven (Fat Possum / Bella Union, 2012 ). Les siguieron los Black Lips, banda que sumó tres actuaciones sobre los escenarios del festival, el último, cerrando la fiesta de clausura en la 2 de Apolo. A pesar tirar de misticismo, y ser más políticamente correctos que de costumbre, las ganas de festival del público hicieron que subieran de revoluciones y terminamos dándolo todo delante del escenario.

The Walkmen / Jose Eduardo Medina

El jueves no queríamos retrasarnos y conseguimos, después de una interminable espera al sol para recoger la pulsera, llegar a los daneses Iceage, bajando a toda prisa hacia el escenario Pitchfork. Las expectativas no fueron cubiertas y un Elias Bender, el joven vocalista, pasado de rosca hizo que cambiáramos el escenario por las barras, donde la organización ha aprendido que hubo tiempos pasados mejores y, dejando atrás iphones, ipads, y recargas por internet, el pago en efectivo o con tarjeta fue uno de los alivios para todos los que nos acercamos al recinto. Apetecía quedarse al lado del mar, y decidimos tomarnos las primeras horas con tranquilidad y quedarnos, sin prisas, a esperar a Claire Boucher, más conocida como Grimes, sentados cerca del escenario. La canadiense se apañó con un par de mesas para poner a bailar a todo un escenario que acabó desbordado. Sobraron los extras sobre las tablas, la propuesta se valía por sí misma y los añadidos sólo le pasaron factura.

Desalojando el Pitchfork lo antes posible,  nos tomamos un descanso en el escenario Adidas con los canadienses Hot Panda, necesitábamos un concierto sin aglomeraciones. Mazzy Star fue nuestro siguente objetivo. El escenario Ray Ban a medio gas, un sonido que dejaba mucho que desear y la voz de una Hope Sandoval, que no ofrecía mucho más sobre el escenario, comida constantemente por los bajos,  nos acabó cansando y los dejamos a medias para acercarnos al ATP, el escenario que sigue manteniendo una de las localizaciones más agradecidas. Los guitarrazos de Mudhoneyya se oían nada más salir del Ray Ban. Comprobamos como los pioneros del grunge en Seattle siguen estando en forma, sin perder intensidad y con el Superfuzz Bigmuff (Sup Pop, 1988), reeditado en su veintena,  siempre presente.

Antes de la once, ya estábamos en el escenario Mini. En el duelo folk de la noche, nos decantamos por la banda de Zach Condon, cuyas visitas a Barcelona no se prodigan tanto como las de Jeff Tweedy. Después de liquidar Santa Fe, el plato fuerte de The Rip Tide (Pompeii, 2011 ), y su atisbo de electrónica, los de Condon se entregaron por completo al ejercicio del estilo que llevan practicando desde aquel debut en 2006. Trompetas, acordeones y rasgueos de ukelele, nada nuevo bajo el sol. Con este panorama, antes de la hora de concierto, dejamos atrás a la multitud y volvimos al ATP para pillar el final de los Thee Oh Sees.

Beirut / Jose Eduardo Medina

Los de San Francisco ya andaban en la recta final del concierto, que luego prolongaron por la repentina cancelación de Sleep. Tirando del exelente Contraption / Soul Desert (In the Red, 2011) y el carisma de John Dwyer, llegó a comerse literalmente el micrófono, nos hizo despertar del letargo de Beirut y sumarnos al resto del público que botaba delante del escenario a ritmo de la pandereta de Brigid Dawson.

Sacrificamos a Refused para ver lo nuevo de los XX, nuevo por denominarlo de alguna forma. Después de pulirse Vcr, Islands y Crystalised, alternado con temas del próximo disco, nos sonaba todo ajustado al mismo patrón de pop ambiental que regia su primer disco. Sólo aportaba algo de luz sobre la indescifrable voz de Romy Madley, incapaz de vocalizar más allá del gemido, las bases R&B  de Jamie Smith, parece ser lo único que da señales de vida en el grupo. Nos acercamos a pillar algo para comer y,  a pesar del sopor en el que nos estaban sumiendo los londinenses, no nos alejamos mucho de los alrededores del Mini. Pasando de recorrer el kilómetro y medio, o algo más, que separaban a Franz Ferdinand de nosotros, decidimos esperar bien posicionados a Spiritualized.

Jason Pierce aparecía con gafas de sol sobre un escenario blanco impoluto para abrir con el Hey Jane, el single de Sweet Heart Sweet Light (Fat Possum, 2012 ), último disco de la banda que sigue cosechando elogios de la crítica. Con un directo de tanta calidad como las grabaciones y, siempre es de agradecer que no fuera de los más multitudinarios, pudimos disfrutar mucho más holgados de una de esas perlas que esconde el Primavera entre tanta vorágine de grupos y escenarios. Saboreando todavía el sermón pagano de Pierce, pronunciado entre psicodelias instrumentales y voces góspel, enfilamos el final de la primera noche en el Parc del Fórum.

Spiritualized / Jose Eduardo Medina

Tras un paso rápido por The Field, atravesamos los buces de techno experimental que despedía el escenario Pitchfork, para llegar al otro extremo del recinto. A todo trapo sobre el escenario Vice, encontramos la guitarra de Brian King, vocalista de Japanandroids. Los canadienses han madurado aquella rabia juvenil de su debut en una descarnada visión de la vida cotidiana pasada por grandes dosis de escepticismo. Un grito común que contagiaba a la multitud a golpe de guitarra, sonando más fuerte y más claro. La última parada, antes de emprender la vuelta, estaba en el escenario Ray Ban. John Talabot, acompañado en directo por Pional sobre la mesa de mezcla, dejó caer poco a poco los luminosos samplers de ƒIN (Permanent Vacation, 2012 ), alejados del zumbido al uso del sintetizador.

Pional / Jose Eduardo Medina

Cultivando un ritmo a medio tiempo, seguido por la multitud que se congregaba delante del escenario y reconocía al instante cada corte del disco del barcelonés, el uso excesivo de la pausa nos hizo perder aquella fluidez que desprende su debut. Mientras John Talabot agradecía escuetamente la presencia a los congregados, subimos las gradas y emprendimos la vuelta temprano para recuperarnos y afrontar las tres jornadas que teníamos por delante.

 

 

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