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Oh Monsters!

Por Marcos Gendre 1

Reconozco que tenía mis desconfianzas sobre la continuación de “Start, Restart, Undo (Subterfuge, 2009). La incertidumbre de hasta que punto Anni B. Sweet se dejaría influenciar en este paso decisivo, sin perder su identidad, después del tremendo éxito cosechado con su notable debut no me dejaba de rondar la cabeza antes de su escucha.

Con este temor, acrecentado después de lo que le pasó a Russian Red con segundo Lp, me enfrento a “Oh Monsters!” (Subterfuge, 2012) aliviado al instante tras escuchar “At home”, “Getting older” y “Catastrophe of love”, el modélico trío de joyas con el que arranca, y que nos muestra a una Ana segurísima de lo que hace, encontrando a las primeras de cambio el filtro que llega a la epidermis.

Ampliando admirablemente el abanico de pliegues estilísticos, Ana saca a pasear su imaginativo folk de juguete por laderas más rocosas y abiertas, pervirtiéndolo con un grito destemplado al que viste con nuevos ropajes de electricidad afilada – “Remember Today” -. A este cambio hacia horizontes más frondosos, Ana añade una fastuosa colección de vientos, violines, percusiones y de programaciones que, por ejemplo, en este último caso ayuda a dar vida a un single tan irresistible como “Missing a stranger”. Dentro de esta mayor variedad, Ana consigue una perfecta coexistencia entre cortes de pegada directa -, “The Closer” o “Getting Older” – con otros que abruman desde vías más intimistas y reposadas como en “Locked in verses y Hole in my Room.

Pero si me tengo que quedar con dos temas que resuman el espíritu de esta obra, esos son “Gone if i close my eyes y “Mute my mind. Pruebas reveladoras de sus diferentes caras, Ana tanto es capaz tanto de atraparte desde la desaforada intensidad escalonada de la primera como de noquearte con el subyugante pop acelerado de su hermana epiléptica.

Cambiando un poco de tercio, otro de los puntos fuertes de “Oh Monsters!” viene de su temática. En esta ocasión, Ana ha dejado pasar el tiempo necesario para que afloraran todas las esquinas de su refugio interior mediante canciones que dejan de lado el ímpetu del momento de “Start, Restart, Undo” para profundizar en esos miedos a las que ya nos tiene acostumbrados, pero esta vez matizados por la idea del hogar como escondite desde los que atacar a esos monstruos que asolan el exterior, y a los que después de enfrentarte solo puedes salir más fortalecido.

Acercándose sin complejos hacia pastos mayores, donde cohabitan Neko Case, Beach House y Joanna Newsom, Ana consigue integrar ecos de estas gigantes del folk celestial en su sonido sin caer en la burda comparación, ni en la influencia más obvia. Y eso, hoy en día, es un logro de los que es mejor no olvidar.

Solo una pega, hacer discos de una hora de duración que atrapen durante todo su recorrido es harto complicado. La verdad, aunque en este no sobre nada, sin los dos o tres cortes menos inspirados del conjunto habría salido un álbum todavía más redondo.

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