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FIZ 2012: éxito contra la crisis

Por Juanjo Rueda 0

Éxito popular o éxito de público, así se puede valorar en pocas palabras esta edición 2012 del FIZ (Festival Independiente de Zaragoza), algo muy positivo para el festival. Muy positivo si tenemos en cuenta la crisis actual que nos asola y de la que la cultura siempre es el primer blanco fácil, y todavía más aún con la última subida del IVA al 21% por parte del gobierno (y que el festival asumió para no subir el precio de las entradas), pero sobre todo porque estamos hablando de un festival que a la chita callando ya ha llegado a las doce ediciones algo que en estos tiempos -y en cualquier otro- no es nada fácil. Un festival que se ha convertido en una cita habitual en el panorama aragonés, algo que celebrar con la coyuntura reciente en la que otros festivales semejantes -musicalmente hablando- como el Tremendo Pop montisonense o el Plastidepop zaragozano han fenecido ante el negro panorama económico que hace tan difícil mantener proyectos de este tipo.

Un éxito popular, el de esta edición, que la verdad un servidor esperaba. Se había apostado por un cartel conservador, por un cartel en el que había bazas seguras para atraer al público, sobre todo en los nombres nacionales. Por mí parte hubiera preferido algo más de riesgo o de atrevimiento en el cartel pero es verdad que puedo entender, en parte, la elección del mismo por parte de la organización, y más viendo la excelente acogida de público que llenó la sala multiusos, dando lugar a una de las mejores ediciones en cuanto a afluencia de personas que recuerdo. Un festival que por lo demás estuvo muy bien organizado y que contó con una puntualidad en las actuaciones casi inaudita en estos eventos.

El festival lo abría la actuación de los ganadores del AmbarZMusic de este año, El Brindador. Una de las nuevas apuestas del sello zaragozano Grabaciones en el Mar, con lo cual siempre conviene prestarle atención. Pero, no voy a mentir, este redactor no llegó a tiempo para verlos -por cuestiones de logística que no vienen al caso- no sin cierta pena, ya que había escuchado algunas cosas suyas y su folk-pop intimista me parece interesante.

Después tocaban Lori Meyers. Vi a esta banda hace seis años en este mismo festival y la evolución como músicos y como banda es evidente. Su directo es mucho más sólido, más profesional, y no cabe duda de que son una banda con una gran prestancia en directo. Pero también que, quizá, por el camino han perdido algo de esa espontaneidad o frescura que tenían en sus inicios y que se percibía en aquel ya lejano concierto. Mucho más interesantes cuando se añaden a sus canciones ciertos matices que no se encuentran en el disco, como en la ruidista coda final de “Tokio ya no nos quiere”, o tiran de un cancionero menos tópico -”Hostal Pimodan”- que cuando suenan más accesibles y sin demasiadas sorpresas, como en los celebradísimos singles “Luces de Neón” o “Mi realidad”. A pesar de algunas de estas objeciones, ofrecieron sin duda el mejor concierto de este festival.

Maxïmo Park/Foto: Jose Fillola

Maxïmo Park presentaban nuevo disco, ”The National Health” pero no es que hayan sido nunca un nombre de gran tirón (ni de público ni de crítica), su mayor onda expansiva inicial hace tiempo que se difuminó y se pudo comprobar en como se vació la sala en comparación con el anterior concierto. La gente decidió que ese era el momento de tomar el aire y fuerzas para lo que venía después -Love of Lesbian, principalmente-, comer un poco, y beber otro tanto. Así, mucho más anchos pudimos comprobar como, a pesar de las ganas y el ímpetu de un voluntarioso Paul Smith, el discurso de la banda en 2012 suena un poco plano, sin aportar matices a una propuesta que de por si no es que jamás haya sido especialmente original. Un concierto por momentos frío -quizá por la baja respuesta del público-, de sonido algo aséptico y sin mucho fuelle para un discurso musical tan rock como el suyo, al que ni recurrir a temas de su primer disco salvó que, si no eres muy fan de la banda, terminaras con la sensación de haber presenciado un concierto inocuo y olvidable a pesar de algunos buenos momentos.

Sobre las doce comenzaba el que, viendo el público, era el concierto más esperado. Love of Lesbian son los estajanovistas del directo este año, casi no ha habido festival que no los llevara en su cartel. Pero parece que esta sobreexposicíón no cansa a su público, al contrario viendo como se desarrolla el concierto todo tiene un aire de ceremonia cuasi religiosa, en la que Santi Balmés ejerce de sumo sacerdote. Este fervor hace que mucho de su público caiga rendido nada más escuchar la primera nota sin, quizá, un mínimo de espíritu crítico hacía un directo que en muchísimas fases se ha vuelto previsible, que fía todo al carisma de un Santi Balmes que cada día se aproxima más a un Bono en versión española, y que recurre a tics de banda de estadio que, a un servidor, hace bastante tiempo que le cansan. A pesar de ello su público, más que numeroso como digo, disfrutó y coreó de lo lindo los temas de siempre (“Algunas Plantas”, “Club de fans de John Boy”, o “Allí donde solíamos gritar“) aunque también presentaban algunos nuevos pertenecientes a su nuevo disco “La noche eterna. Los días no vividos”.

Love of Lesbian/Foto: Jose Fillola

Durante algún momento del concierto, y después a lo largo de la noche, aproveché para darme una vuelta por el FIZ Club. Donde pude disfrutar del buen criterio musical tanto de Chelis como de Dj Der para menear a la gente con una selección bailable pero sin caer en lo tópico o en la falta de riesgo. Ambos son dos valores seguros de la gran escena aragonesa de Djs, siempre cotizan al alza -aunque Chelis es un veterano en estas contiendas- y no fallan.

La Casa Azul/Foto: Jose Fillola

Después del concierto de Love of Lesbian se notó cierto bajón de público, lo que vuelve a demostrar que eran el verdadero gancho de este festival, a pesar de ello La Casa Azul contó con un buen número de público y de seguidores entregados. Su puesta en escena fue la más original, con esas pantallas que muestran diferentes imágenes o proyecciones que acompañan a su directo. El directo de Guille Milkyway tira de hits como “Los chicos hoy saltarán a la pista” o, el conocidísimo, “La revolución sexual” para hacer bailar al público, con algún breve momento de balada intimista. De todas formas su set adoleció, por momentos, de cierta reiteración musical en sus temas, quizá debido a que el sonido no fue demasiado bueno.

Cerraría el escenario principal Dj Amable, dando lo que de él se espera: una buena ración de hits de ayer y de hoy (desde New Order hasta The Black Keys, pasando por LCD Soundsystem o The Strokes entre muchos otros) bien mezclados y que sirvieron de desmelene final para los que aguantamos hasta el infinito y más allá.


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