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Grandes nombres para un gran festival

Por Redacción EER 0

Un mes entero, ni más ni menos, nos ha tenido en ascuas la organización del Sevilla Festival de Cine Europeo hasta la confirmación de una nueva y suculenta tanda de películas que podremos disfrutar entre los días 2 y 10 del próximo mes de noviembre en la capital del Guadalquivir. La expectación generada por el nombramiento de José Luis Cienfuegos (venerado por tantos por hacer del de Gijón uno de los festivales de referencia de nuestro país) como nuevo director del certamen hispalense empieza a materializarse poco a poco en una edición que apunta a satisfacer por igual a curiosos y eruditos.

Si bien la presencia de Amour de Michael Haneke, flamante ganadora de la Palma de Oro en Cannes de este año, estaba más que cantada, no por ello debemos dejar de celebrar su definitiva inclusión en el festival, ni que sea para comprobar de primera mano hasta qué punto el realizador austríaco se nos ha vuelto o no un romántico. De su paisano Ulrich Seidl podremos ver la controvertida Paradise: Love, primera parte de su trilogía sobre el amor, la fe y la esperanza, y que tan mal cuerpo ha dejado a más de uno.

Aquellos que, tirando de tópicos, sigan mirando por encima del hombro a Portugal se perderán una de las nuevas olas más fascinantes del cine europeo contemporáneo. En Sevilla podremos disfrutar de las nuevas obras de Miguel Gomes y João Pedro Rodrigues, dos de las figuras en alza de la cinematografía lusa. Tras la celebrada Aquele querido mês de Agosto, el primero presenta su reciente Tabu, un fascinante y onírico ejercicio de cinefilia con el continente africano como epicentro emocional; el segundo parece alejarse (¿o no?) de sus anteriores estudios sobre las diferentes caras de la masculinidad para, conjuntamente con João Rui Guerra da Mata, ofrecernos un thriller mezcla de realidad y ficción en A última vez que vi Macau.

Cesare deve morire nos devuelve a los hermanos Taviani en plena forma. Dispuesta a disputarle a Reality de Mateo Garrone (también presente en el festival) el título de mejor película italiana del año, llega, tras triunfar en Berlín, el documento de los ensayos del Julio César de Shakespeare de un grupo de reclusos de una cárcel romana. Igualmente premiadas en el certamen alemán, aterrizarán Just the Wind de Benedek Filegauf, que nos habla de los avatares de una familia gitana de Hungría ante una ola de salvajes ataques racistas contra miembros de su comunidad, A Royal Affair de Nikolaj Arcel, cine de época de y para el siglo veintiuno y L’enfant d’en haut (Sister) de Ursula Meier.

En la estela de su anterior y durísima My Joy, Sergei Loznitsa parece haber aparcado por el momento el documental para continuar ofreciéndonos su cruda visión de las consecuencias de la guerra, esta vez desde el mismo campo de batalla, en In the Fog, premio FIPRESCI en Cannes este año. La presencia del cine de los países del este se afianza con The Parade de Srdjan Dragojevic y Rose de Wojtek Smarzowski.

Otras películas que también podremos ver en el festival son The Hunt de Thomas Vinterberg, algo a la deriva desde que pegara el pelotazo a finales de los noventa con la inquietante Celebración, o À perdre la raison (Our Children) de Joachim Lafosse, que seguro hará las delicias de los fans de Chabrol (o incluso de los Dardenne) con sus retratos de familias desestructuradas. Y me reservo una mención especial para Museum Hours de Jem Cohen (esta última respira Cienfuegos por todos sus poros). Al igual que Loznitsa, el imprescindible cineasta norteamericano se adentra en la ficción en formato de largometraje (la mayoría de sus obras no sobrepasan la media hora de duración) para hablarnos de los encuentros de dos personajes solitarios con el Kunsthistorisches Art Museum de Viena como telón de fondo. Un verdadero caramelo que la organización del festival ha hecho bien en no dejar escapar. Desde El enano rabioso animamos a los lectores a echarle un vistazo Instrument, su memorable documental sobre Fugazi.

La participación de producciones españolas no podría resultar más apetitosa. Al tan ansiado debut en el largometraje de Elías León Siminiani con Mapa, debemos sumarle las cintas de Eloy Enciso y Hammudi Al-Rahmoun Font, como el primero también en la sección Nuevas olas, con Arraianos y Otel·lo respectivamente. Asimismo, desde España llega Fin, debut de Jorge Torregrossa y adaptación de la novela homónima de David Monteagudo, que abrirá el festival fuera de competición y, compitiendo por el Giraldillo de Oro, Recoletos arriba y abajo, el más reciente trabajo del madrileño Pablo Llorca, sin olvidar la oportunidad de volver a ver Grupo 7 y La voz dormida, últimas obras de los cineastas sevillanos Alberto Rodríguez y Benito Zambrano.

A pesar de que el nombre de Yorgos Lanthimos esté en los últimos años en boca de todos tras la excelente acogida que tuvo su perturbadora Canino, a priori parece algo discutible (en cuanto a criterios de calidad media de las propuestas, se entiende) la elección de Grecia como país invitado. No dudamos, sin embargo, que la visión de conjunto de las diversas películas pueda ofrecer una interesante radiografía del actual estado de las cosas en el país heleno. Algunos de los títulos que podrán verse son Alps, del arriba mencionado Lanthimos, Unfair World de Filippos Tsitos, Boy Eating the Bird’s Food de Ektoras Lygizos, Capsule de Athina Rachel Tsangari o Wasted Youth de Argyris Papadimitropoulos y Jan Vogel.

Los ciclos dedicados a la veterana realizadora francesa Agnès Varda y al sevillano Gonzalo García Pelayo son dignos del más efusivo de los alborozos. De la primera, pieza clave para entender en profundidad el movimiento de la Nouvelle Vague, no solo podremos ver la totalidad de su obra fílmica sino que, además, recalará en el Centro de Arte Contemporáneo Andaluz con su obra expositiva. ¿Y qué decir de García Pelayo? El que seguramente sea uno de los secretos mejor guardados del cine español parece dispuesto a reclamar el lugar de honor que se merece dentro de nuestra cinematografía. A la retrospectiva de sus cinco películas debe añadirse un seminario en el marco de la Universidad de Sevilla sobre su figura bajo el nombre de “Penetrar la alegría”, que tendrá lugar ente el 5 y el 7 de noviembre en la sede del CICUS.

A todo esto debe sumarse la sección Europa Junior, con una selección de lo más granado del cine infantil y juvenil de reciente cosecha, y la presencia de la actriz y directora portuguesa María de Medeiros, premio Ciudad de Sevilla en esta edición del festival, que presentará su nuevo trabajo tras las cámaras, el documental Los ojos de Bacuri.

Pero la pregunta que se hace un servidor es: ¿Dónde narices está el cine francés en esta IX edición del Sevilla Festival de Cine Europeo? La excelente noticia que supone la participación del largamente esperado nuevo trabajo de Leos Carax, Holy Motors, tras su reciente y exitoso paso por Sitges, viene a llenar solamente a medias el vacío generado por la notable ausencia, por el momento, de más títulos del país vecino. ¿Podrán verse en Sevilla cintas tan imprescindibles como Vous n’avez encore rien vu del maestro Resnais o Après mai de Olivier Assayas. Si a estas dos se le uniese finalmente O gebo e a sombra de Manoel de Oliveira le alegrarían al que escribe estas líneas por lo que queda de año.

A la espera, pues, de la lista definitiva de películas que conformarán la programación del festival, prevista para el próximo 25 de octubre, os proponemos, para ir abriendo boca, Límites 1ª persona, uno de los trabajos de Elías León Siminiani, y un célebre fragmento de Vivir en Sevilla de Gonzalo García Pelayo:

Límites 1ª persona

LÍMITES 1ª PERSONA (2009) from León Siminiani on Vimeo.

Vivir en Sevilla

Sergio L. Morente

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