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Sueños bonitos desde Dinamarca

Por Jose A. Rueda 0

Siete discos en diez años de carrera son más que suficientes para atribuir el manido adjetivo “incombustibles” a los daneses The Raveonettes. Sune Rose Wagner y Sharin Foo lideran esta banda que los nostálgicos del “sonido 90” guardan en su nómina de favoritas. Y no lo hacen de forma incondicional, pues discos como Observator ponen de manifiesto que lo de The Raveonettes es mucho talento y poco pastiche.

Pero vayamos poniendo los puntos sobre las íes: ¿qué es exactamente el “sonido 90”? Cuando se habla de algo noventero, enseguida vienen a la mente una serie de palabras como noise, shoegaze, etc. Existe otro término que se acuñó a raíz del Loveless de My Bloody Valentine que es “dreampop”. Y, ciertamente, dreampop es lo que mejor describe la línea estilística del nuevo álbum de The Raveonettes.

Por un lado, están las melodías: dulces, preciosistas y ensoñadoras. Y por el otro, un ensamblaje musical que toma nota de los mencionados My Bloody Valentine, así como de The Jesus & Mary Chain -conocida comparación de los de Copenhague desde que en 2003 consiguieran el éxito con su segundo elepé Chain Gang Of Love-. Pero lejos de la estridencia de aquellas canciones, en Observator The Raveonettes hacen gala de su casta centroeuropea, decantándose por la precisión y la pulcritud en detrimento de las altas dosis de psicodelia que descargaban viejos hits como “That Great Love Sound”.

La referencia a Jesus & Mary Chain no puede dejarse a un lado, ya que el espíritu de Psychocandy sigue presente en Observator. La diferencia está en que lo que antes era imitación ahora es aprehensión; esto es, en lugar de copiar el envoltorio de ruido y psicodelia, The Raveonettes indagan en el contenido melódico de la mítica banda escocesa y, al igual que hicieron estos, Sune y Sharin parten de canciones desnudas del pop tradicional de los 50, los 60 y los 70, y lo mismo miran a The Everly Brothers que a The Mamas And The Papas; a The Beach Boys que a Buddy Holly; a Ronnie Spector que a The Byrds,…

Esta “desnudez” en las canciones se entiende perfectamente al escuchar joyas como “Young And Cold” y “You Hit Me (I’m Down)”, piezas casi acústicas en las que guitarra y piano flotan muy por encima de las capas de ambiente y distorsión. Comedidos en ruido, The Raveonettes suenan más melancólicos, más fantasiosos,… más dreampop. El piano vuelve a llenar el espacio sonoro imaginario en “Observations”, mientras que las guitarras cargadas de reverb toman protagonismo en “Curse The Night” y “The Enemy”. Por otra parte, los temas más subidos de BPM son los conseguidísimos “Till The End” y “Downtown”, a los que se suma “Sinking With The Sun”, el más cercano a la estridencia de My Bloody Valentine.

De entre todos los adjetivos que existen para definir el nuevo disco de The Raveonettes, el que más se ajusta al cancionero de Observator es “bonito”. Sí, señor. Muy bonito.

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