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Ciudadano Cave (parte II)

Por Juanjo Rueda 0

Seguimos haciendo una radiografía de Nick Cave a través de diferentes testimonios del australiano (viene de la primera parte).

The Bad Seeds: algo más que una (super)banda de acompañamiento

Está claro que este proyecto es la banda de Nick Cave (que por algo va su nombre en cabeza) y él no es de los que se dedique a ser modesto o se dedique a desmentir este hecho: “En los Bad Seeds soy el líder”(11) pero también no es menos cierto que una banda mutante que tiene o ha tenido a miembros como Blixa Bargeld, Barry Adamson, Mick Harvey, Warren Ellis, Kid Congo Powers, Jim Sclavunos, o Martyn P. Casey no es una mera banda de acompañamiento. Como experimentados (multi)instrumentistas sin miedo a la experimentación es lógico que su influencia, por mucho que Nick lleve las riendas, sea lógica y esperable. Ya sea directa o indirectamente. Nick Cave sabe que tiene que dejarles en parte funcionar; como cuando reflexionaba sobre la creación de las canciones de su disco “Nocturama” (2003), aunque no es este su mejor disco o el que mejor refleja lo que a continuación expresa: “Reuní un puñado de canciones y no sabia cómo iban a ser, pero lo que tenía claro es que cada vez estaba dejando menos espacio a los Bad Seeds para moverse, y son una gran banda, así que eso no debería pasar. Únicamente junté las estructuras de acordes de las canciones, se las di y no las volví a mirar”(12). Sabe de la importancia de que la banda pueda desarrollarse, expresarse, y experimentar: “[…] The Bad Seeds siempre han improvisado en directo. Nuestras pruebas de sonido siempre han sido largas sesiones de improvisación donde tocamos cualquier cosa”(13). Queda claro que los Bad Seeds no son una democracia pero tampoco son una banda de zombies que siguen a su líder sin pensar. Muchos han terminado bajándose del tren a lo largo de los años, como hizo Blixa Bargeld que fue la mano derecha de Cave durante muchos años, o más recientemente Mick Harvey, miembro fundacional de los Bad Seeds y el que más tiempo ha permanecido al lado de Nick. Y en esta dictadura siempre ha habido una mano derecha, durante muchos años fue Blixa y ahora parece que ese papel lo ha recogido Warren Ellis con el que ha hecho incluso bandas sonoras para el cine. Y es que si algo tiene Nick Cave es que, como los maestros renacentistas, le gusta tocar diferentes palos.

Saliendo por la tangente: cine y literatura

Si algo ha quedado claro hasta ahora es que Nick Cave es un tipo inquieto y que le gusta mantenerse activo, saltar de un proyecto a otro. Él mismo ha dejado claro en alguna ocasión que lo necesita para seguir manteniendo el interés por su proyecto principal que son los Bad Seeds, “Si sólo existieran The Bad Seeds, si no hiciera otro trabajo, ya fuera Grinderman o escribir guiones de cine o novelas o lo que sea, no creo que The Bad Seeds durasen mucho tiempo. Simplemente me aburriría… El tipo de creatividad que me impulsa a The Bad Seeds me abandonaría y la manera de mantenerla viva es haciendo otras cosas”(14). Como dice, ese proyecto no tiene porque ser siempre uno relacionado con la música. Así ha escrito dos novelas como son “Y el asno vio al ángel” (1989) y “La Muerte de Bunny Munro” (2009)  y además ha escrito guiones de cine como el de “The Proposition” (2005). En el caso de los guiones es una práctica que le ha permitido “desconectar de ti. Claro que eres tú el que escribe, pero no el que está en el microscopio. Te sientes menos expuesto. Por otro lado, en un guión tienes siempre que contar con la opinión de otros. Y ese es el reto, sobre todo para alguien que hace canciones en las que todo queda bajo su control. Eso puede ser agotador”(15). Un proceso que le ha servido para su actividad literaria, “En este tiempo, gracias a los guiones, he aprendido a sostener la escritura y mantener una idea coherente. Mi segunda novela no parece escrita por un compositor de canciones con un poder de concentración limitado.’Y el asno vio un ángel'(sic) sí lo parece. Algunos capítulos son muy buenos, pero como conjunto tiene problemas“(16). “El Asno vio al ángel” fue su primera novela y, junto con el disco “Tender Prey” (1988) marcó el fin de su estancia berlinesa. Y es que Berlín fue algo más que una ciudad donde residir en la primera etapa de Cave.

Berlín años 80

Podría decir que hay un Berlín antes y después de Nick Cave como pasa con el muro, pero sería absolutamente falso y de una pretenciosidad increíble. En cambio sí es verdad que hay un Nick Cave antes y después de Berlin, aunque sólo sea porque su partida de la ciudad coincidió con su desintoxicación de la heroína: “Mi época de Berlín fue un período muy obsesivo: era encerrarme en mi pequeña habitación y escribir mi novela […], era dormirme sobre la máquina de escribir y despertarme con pequeñas heridas en la cara… Cuando terminé el libro, ya no pude soportar seguir allí. Creo que fue entonces cuando ingresé en un hospital para una cura de desintoxicación”(17). Berlín era en los ochenta una ciudad que oscilaba entre la oscuridad y el aire cosmopolita o arty. Era algo así como la versión europea de Nueva York y ya había ejercido su atracción anteriormente en otros totems como David Bowie o Iggy Pop. Y a pesar de la obsesión de su etapa final en la ciudad, ya en su momento el joven Cave no era ajeno a la fascinación que le producía la ciudad, “Berlín era un sitio con lugares abiertos veinticuatro horas al día, mucha gente interesante, que siempre tiene algo que aportar a tu cosmovisión, y además me enamoré varias veces allí, y todo esto influye para ir moldeando un estilo”(18). Pero todo se acaba, y Berlín se acabó como se acabaron muchas de sus relaciones con algunas mujeres. Hecho que todavía ha marcado más la música de Nick Cave.

From Her to Eternity: mujeres y música

Si de algo hablan el 90% de las canciones generalmente es de amor o de la ausencia/pérdida del mismo. Nick Cave no es ajeno a este hecho y sus múltiples relaciones con el sexo femenino le han reportado algún que otro desengaño que ha superado a su modo. Sin duda se lleva la palma “The Boatman’s Call” (1997), probablemente su obra maestra de madurez -y eso es decir mucho en este caso- y uno de los discos más personales como el mismo reconoce, “He pasado periodos en los que compuse canciones muy personales -como las del álbum ‘The Boatman’s call’-y me siento incómodo con ellas. Revelan demasiado sobre mí y no son inclusivas con otros músicos de la banda”(19). El disco está marcado por la ruptura con su amante PJ Harvey y con su mujer hasta entonces, Viviane Carneiro. El disco sirvió para pasar página: “Ahora bien, encuentro muy complicado seguir viviendo de esa forma, continuar viendo mi vida con la teatralidad de ‘The Boatman’s Call’. Una serie de mujeres me dejaron tirado en aquella época. Mala suerte, tío. Hice un hermoso álbum sobre ello, en el que me representaba como una especie de héroe romántico. Era un buen disco, pero no es el tipo de cosa que me gustaría repetir”(20). Pero el amor o la primera época féliz con Carneiro también tuvo su reflejo en un disco anterior como fue “The Good Son” (1990) que contiene, según este que escribe, una de las mejores canciones de amor de Nick Cave como es “The Ship Song”. También se le suele atribuir romances con Kylie Minogue durante el sobresaliente “The Murder Ballads” (1996) pero casi que dejemos de especulaciones de “Sálvame” porque a Nick Cave no le gusta demasiado: “Es nauseabunda esa cultura de confesiones y reconocimientos de la prensa amarilla”(21).

Etapa de ¿madurez?

Ahora nos encontramos a un cincuentón al que se supone que la madurez le ha aportado algún tipo de calma y serenidad aunque él se haya mostrado, en alguna ocasión, escéptico o desmitificador con este hecho, “Hay cierto arquetipo sobre los artistas que, en el otoño de sus carreras, son más reflexivos, están menos preocupados por cosas pasajeras y más por cuestiones espirituales. Yo he deseado que me llegara eso, pero la verdad es que no lo ha hecho. Es más, si acaso he tomado el camino contrario. Antes escribía sobre la muerte y hoy me preocupan cosas que parecen extrañamente adolescentes”(22). De lo que si es consciente es de la proximidad de la vejez y la necesidad de hacer lo que desea antes de que sea demasiado tarde, “Creo que me preocupa hacerme viejo. Puedo calcular cuánto me queda con frescura mental: si todo va bien tal vez veinticinco años. Y ahora sé cuánto duran veinticinco años. Empiezo a pensar en las cosas que me gustaría hacer antes de irme, y el tiempo se convierte en algo precioso… No sé, incluso pienso a menudo si no estaré perdiendo mi tiempo…”(23). Y con este tiempo precioso lo que es seguro es que quiere seguir empleándolo en hacer discos, ya que sacar discos es una de sus mayores aspiraciones como citaba en el primer epígrafe de la primera parte, y es que la música para Cave “[…] afecta a las personas de un modo que ninguna otra forma de arte logra”(24).

Estas son algunos de los aspectos de ese caleidoscopio que es Nick Cave y su música, que al igual que pasaba en “Ciudadano Kane” son sólo diferentes aristas de una figura que en el fondo nos resulta incognoscible en su totalidad.

Notas

Este reportaje son testimonios de entrevistas que Nick Cave ha ido respondiendo a lo largo de estos años en diferentes medios de nuestro país. Aquí se recoge a que entrevista pertenece cada fragmento y se detalla el autor, el medio y el año de la misma:

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