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Berberian Sound Studio

Por José Ángel López 1

berberian-sound-studio-2El terror a través del oído.

He de confesar que el metacine, en cualquiera de sus múltiples caras, me atrapa pegándome a la silla de una sala oscura, o de mi casa, despertando esa fascinante curiosidad por ver las entrañas de eso que llamamos séptimo arte. En el caso particular de Berberian Sound Studio con una fiebre enfermiza recorriendo mi estómago, igual que la que me hace fotografiar un gato aplastado y podrido en el arcén de una carretera. La segunda película de Peter Strickland nos narra la llegada de un ingeniero de sonido que va a trabajar en una película de terror en Italia, de esas que los más entendidos en el género llaman Gallio y que tiene como principal referencia a Dario Argento, anudando la cuerda de las obsesiones personales y de cada uno de los personajes cada vez más fuerte alrededor de su locura personal, religándolos en una fusión poética con las imágenes que nunca vemos de la película italiana, que nunca vemos pero que constantemente imaginamos en nuestras cabezas, sugestionados siempre por ecualizadores, grabación de diálogos, efectos de sonido, guantes negros, cartas maternas, una atmosfera críptica y la interpretación magnífica de Toby Jones.

Una propuesta sonora cautivadora y morbosa que nos llega a través del oído, con una agria banda sonora de Broadcast que ayuda a que el audio que flota desde la pantalla, y desde la pantalla que está dentro de la pantalla, construyan poco a poco el terror y el frío que nos va invadiendo hasta formar ese personaje poliédrico llamado Gilderoy, que trabaja, come y duerme en el estudio de sonido setentón y analógico. Un personaje creíble y antropomorfo, no como el multitarea de esa estupidez llamada Holy Motors.

Berberian Sound Studio te hunde en un mundo viciado e inquietante jugando con las resonancias cacofónicas de las perturbaciones que todo ser humano saca cuando nadie mira. Viajamos por autopistas de tierras movedizas hasta descansar en un sueño plácido con una de las escenas finales más hermosas del cine.

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