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The Golden Age

Por Ross Gallagher 1

En esta ocasión no estamos aquí para hablar sólo de un disco. Bueno, en parte claro que sí, habéis entrado aquí precisamente porque os interesa la reseña del primer disco de Woodkid, que saldrá oficialmente mañana 18 de marzo a través del sello GUM. Pero resulta difícil abstraerse de las múltiples dimensiones que el francés Yoann Lemoine ha querido dotar a su proyecto.

Yoann Lemoine venía siendo conocido hasta ahora por su labor de director en vídeos de Drake y Rihanna (Take Care), Lana del Rey (Born to Die), The Shoes (Wasting Time) o Yelle (Ye Ceu), entre otros. Sin embargo un buen día, grabó un par de canciones, firmó por un sello y fue precisamente con sus amigos de The Shoes con los que empezó a hacer su primer EP, que acabaría llamándose “Iron”.

En él encontró el sonido que buscaba para su proyecto, pero fue un paso más lejos, y gastó todo lo que había ganado como director en hacer un vídeo que encajara con su proyecto. Blanco y negro, estética muy cuidada, planos en slow motion, y un ambiente épico y oscuro que se hace uno con la música.

Y es que el proceso creativo de Lemoine es una retroalimentación entre imágenes y sonidos. Para el vídeo anterior, Iron, explica que primero buscó cierto tipo de sonido, épico, sintético, realista. Y cuando lo consiguió, buscó su equivalente cinemático. Y también al contrario, concibe imágenes a las que busca su contrapartida sonora, formando así un círculo que va dando forma a lo que es Woodkid.

En cuanto a su música, también la describe perfectamente él mismo. Son canciones de corte pop a la que se le ha dado la vuelta para que no suene a pop. ¿Cómo? Se ha quitado de encima guitarras, el bajo, la batería típica, y ha tirado de sonidos de orquesta, piano clásico, teclados para los arpegios con los que consigue la ambientación futurista, órganos de iglesia, vientos para el tinte épico y diferentes estilos de percusión, desde Taiko japoneses (como se puede ver en el primer vídeo) hasta tambores de guerra.

Los vídeos además poseen una fuerte carga simbólica y de imaginería propia, y está en buena parte basadas en las vivencias del propio artista; las llaves cruzadas, un protagonista cuya piel se vuelve mármol… todo en torno a “Woodkid”, que vendría representado por un chico que en los vídeos aparece al final de Iron y al principio de Run, Boy, Run (ya que los vídeos se continúan) y principio y final de I Love You, el cual desea crecer, aunque es aún amable e ingenuo, y los avatares de la vida le van haciendo más duro, pero se resiste a perder su esencia original.

Total, el resultado de todo este trabajo ha sido un LP que contiene catorce temas, con una producción cuidada y un sonido poco habitual, con tres o cuatro temas excelentes (Iron, The Great Scape, I Love You, Run Boy Run…) y cuyo mayor atractivo es que te transporta al personal universo en blanco y negro de su creador, que ya sea en su vertiente sonora o cinemática, parece tener mucho que decir.

Desde aquí poco más me queda que recomendároslo y esperar a su paso por España, el cual será en la próxima edición del FIB, el cual se ha anotado un tanto consiguiendo a este grupo, que si viene con todo el equipo (visuales especiales diseñados por Yoann y orquesta), será sin duda uno de los conciertos de la edición.

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