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The Bärds: “El rock en su esencia ya es protesta”

Por Juanjo Rueda 3

Nadie piensa en ciudades del tipo de Huesca a la hora de hablar de bandas emergentes y menos de escenas. Tampoco uno piensa en una una ciudad tipo Huesca cuando se habla de rock, de rock del sucio, del descarado, del que toca las pelotas e intenta ser incómodo. Ahí es donde entran en escena The Bärds; Carlos Naval es el bajista y la voz de este joven grupo y es con quién tuve la oportunidad de charlar distendidamente sobre su grupo y sobre música en general: “Yo sé los grupos que me gustan pero lo que después sale de ahí… El fundamento de los The Bärds modernos… a ver, nosotros llevamos ya varios años de trayectoria, sé que parece raro que un grupo como nosotros lleve tanto tiempo pero llevamos varios en la sombra haciendo ‘tonterías’. Pero bueno el fundamento de The Bärds fueron The Hives y The Vines. Unos grupos que como conservan el ‘The’ fueron dos motivos para finalmente quedarnos con The Bärds. De The Hives nos marcó sus acordes, su descaro, su forma de decir ‘me importa una puta mierda lo que piense el de delante’ y de The Vines su contundencia. También creo que Bloc Party y Arctic Monkeys han influido en nuestros ritmos”; esto es lo que me contestaba cuando le pregunté por la típica y tópica pregunta sobre las influencias iniciales del grupo. Pero una cosa son las influencias y otra es como se plasman, como evolucionan y la percepción que causa la música en el oyente o críticos y que al final también acaban influyendo al grupo: “A mí sinceramente me gustaría que nos comparasen con quienes nos parecemos pero también, como hizo Luis Lles, con gente como Ty Segall”.

Carlos Naval (bajo y voz), Fernando Naval (guitarra), Luis Guerrero (guitarra, teclados y trompeta) y Javier Garay (batería) son quienes forman The Bärds, una de las bandas oscenses y aragonesas con más proyección como viene a demostrar su nominación a mejor EP en Los Premios de la Música Aragonesa 2012 -organizados por Aragón Musical y donde colaboran Mondosonoro- además de estar entre los finalistas del Ambar Z Music de este año. Hablando sobre la posible repercusión que puede tener esto, Carlos me comentaba: “nos encanta esto de los concursos pero por otro lado nos jode. Porque por un lado es una especie de reconocimiento a tu labor pero por otro lado te gustaría que no fuera necesario eso para que más gente te conociera”. Porque a pesar de esta proyección y como ocurre en otras esferas, en el terreno musical también hay divisiones y, parece, que si no te mudas a Madrid o Barcelona no eres nadie o la probabilidad de que tu trabajo vaya saliendo adelante es inferior, “Un grupo que hace un EP en Madrid tiene más posibilidades de ser conocidos por un sello y que le fiche. Nosotros porque tuvimos suerte que estábamos en Madrid y nos fichó Delia Records porque si no no nos hubiéramos comido un mojón”. A esto se le une a veces cierto complejo de inferioridad provinciano, “El tema del complejo de inferioridad de algunos grupos por presentarse como un grupo de Huesca. Pero no sólo el grupo, el mismo medio de Huesca dice: ah, es un grupo de Huesca… pues que se lo curren, que vengan a pedir, que mendiguen, para que les demos publicidad” pero también es consciente de la suerte que tiene Huesca dentro de sus grandes limitaciones: “En Huesca tenemos suerte porque es un oasis cultural en Aragón. Tenemos un Luis Lles que permite este hecho”.

“Le digo a mi abuela que estamos haciendo garage, ‘pues hijo no te veo trazas de albañil’, me contesta ella”

Hablamos sobre el que será su primer LP tras el EP “Try”: “Es nuestro primer LP y lo que vamos a sacar es la esencia de The Bärds [..] Siempre nos ha gustado cerdear, marranear. Por eso ahora estamos haciendo o preparando un disco garajero garajero. Estamos grabando más en directo”. Hablando sobre el nuevo disco surgieron también algunos comentarios sobre la banda, bueno, sobre el grupo: “Somos cuatro con una misma idea. Para mi gusto existen dos formas de organizarse una formación. Una es el grupo, que todos los miembros aportan a la banda, y otra es banda, que es un tío que compone y el resto tocan como banda de acompañamiento”. Carlos es uno de los compositores de la banda junto con su hermano pero él, siguiendo su clasificación, se considera más un ideólogo antes que un compositor en sí: “Los temas los componemos mi hermano y yo pero no es realmente así. Componemos la idea pero es en el estudio junto con el resto de miembros cuando allí surge de verdad el tema”. Enlazando con esto, en la charla, salió el tema de la influencia que puede haber tenido el formato digital en los hábitos de consumo musicales, “Me gusta que vuelva el single. Siempre me gustó lo de darle la vuelta a la cinta, a ver que sale ahora. Pensar: joder, tengo ganas de más. Si lo escuchas del inicio al final es como, ¿qué hago ahora? Te da la opción de continuar, quiero continuar la historia, quiero seguir leyendo, como un libro”, me comentó Carlos, quién prosiguió con su alegato en favor de soportes más clásicos, “Lo digital es tan inaprensible que vuelve una necesidad de ‘quiero tener algo tangible’, el ritual de sacar el vinilo, mirar las dos caras, poner la aguja…”. Ambos coincidimos en que el mayor acceso a música actual puede habernos hecho más perezosos a la hora de afrontar la escucha de un disco completo y prestándole la atención que merece: “Cada vez hay más gente que no entiende eso de escuchar el disco entero, ‘¿para qué voy a escuchar el disco entero? Con lo fácil que es hacer compilaciones’. Voy a escuchar la canción que me gusta y punto. Y… hay más canciones en el disco, ‘ya, pero a mí no me interesa’. Luego alguien dice ‘me gusta este grupo’, va al concierto y hasta el final del concierto no se lo está pasando bien. Hasta que no tocan las canciones que se saben.

The Bärds
The Bärds/Foto: Eva María Esteban

“Música buena es lo que parece honesto, sincero, auténtico. El que canta algo porque lo vive

En un determinado momento de la conversación saqué el tema de la moda indie. Le expuse si creía que todo este panorama actual del llamado indie se ha convertido en una moda coyuntural en la que la música ha dejado de ser lo único importante. A este respecto Carlos lanzó su idea: “La moda pop-indie ya ha pasado. A toda la cultura que se ha movido detrás se la suda bastante. Ha terminado la moda indie que estuvo y que ha estado, desde el 2000 al 2010, muy potente. Sobre todo entre la gente que le gusta la música. Y ahora me parece que va a volver el rock. Principalmente porque creo que la gente lo necesita. Lo que decíamos de que la gente ya no se escucha todo un disco, es que es lógico. Con el pop lo que redunda es en singles muy pegadizos, en singles muy inspirados, porque has tenido un momento de gloria, de… inspiración divina y después metes, a presión, nueve canciones más. El rock es sentirlo, vivirlo y, de ahí, salen temas. Luego es el productor el que dice, ‘oye, este puede ser el single’”.

Llegados a este momento de entrevista más de uno ya supondrá que conozco a Carlos personalmente con anterioridad a esta entrevista y que hay cierta camaradería. Es por ello que cuando le pregunté sobre el tema de porqué el inglés y no el español sabía de antemano que no le gustaba o que estaba algo cansando de tener que dar explicaciones sobre algo que cree que no hace falta darlas: “El problema es el siguiente. He intentado escribir en castellano pero no sé hacer que me suene como quiero que suene. Me parece que cambia la melodía. Parte de la culpa la tiene mi padre por haberme puesto música en ingles desde que nací. Canto una canción en inglés y me suena, la canto en castellano y me suena mal. En mis canciones soy incapaz de cantar en castellano y sé que Joaquín Sabina me daría muerte pero me he esforzado por hacerlo”. Es más, en broma lanzó este órdago: “Reto a alguien a que me escriba una puta letra en castellano y si suena bien la cantaré. Ya te digo que no creo que eso suceda jamás”.

El tema del idioma me llevó a divagar con Carlos sobre como las barreras idiomáticas nos llevan a no poder apreciar la obra musical en toda su expresión o con la nitidez que la puede apreciar cada persona en su lengua natal, “Nosotros nos centramos en la música y la letra refuerza la música. En español parece que no pasa nada si la letra es una letra de la hostia pero la música no. Pero ni una cosa ni la otra. Si te gusta la música, si eres músico, te centras primero en la música”. En esta divagación, en una pirueta mortal, conseguimos pasar a hablar de si la situación actual influye en la forma de hacer música o de expresarse musicalmente, si la música puede ser política sin necesidad de letra: “Que la indignación política no se traduzca en música es muy extraño. El espíritu de rabia en comparación con Love of Lesbian o Vetusta Morla que realizan orquestaciones y modulaciones de voz. Que no se traduzca en algo sincero y directo en tu puta cara como es Juventud Juché, que no se entiende una puta mierda porque ese pavo está gritándote en el oído. Yo creo que eso va a empezar a gustar más, quiero quedarme sordo”. Le pregunto sobre por qué cree que la gente siempre desconfía o es más crítica con los contenidos políticos en la música, “Creo que alguien que desconfía tanto de los políticos puede que desconfíe también de quien habla de los políticos. Yo no utilizo el canal de la música para expresar cosas políticas porque no me salen. Pero quien lo hace, ¡ole por él!”.

Hay otra faceta de Carlos que también tiene que ver con la música. Es periodista y escribe, junto con su hermano, en otra página musical, concretamente en HablaTuMúsica. Así, para finalizar, le pregunté sobre si su  dualidad periodista y músico le hacía, a veces, replantearse sus reseñas de discos (a sabiendas del trabajo que lleva hacer tu propia música) o si le podía influir en su propio trabajo: “Me influye a la hora de escuchar música pero no a la hora de hacerla. […] Sólo pido que esta doble compatibilidad no me haga un día escribir sobre mi mismo”. Con esta última declaración, en tono de guasa, termino pidiendo a los compañeros de Habla Tu Música que se lo planteen aunque sólo sea para jorobarle un poco.


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