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Volume 3

Por Ángel García 0

La soñadora y, por momentos, entrañablemente infantil Zooey Deschanel vuelve acompañada una vez más por el multiusos M. Ward a la guitarra, para retornar con nostalgia (once again) a los talentosos sesentas. Cualquiera podría, muy aceptablemente, pensar que después de su éxito televisivo con la serie marca FOX, “New Girl”, los pájaros de la cabeza de la joven se convertirían en cuervos a la búsqueda de más fama de la sencilla; por suerte encontramos que no es así, y que el dúo vuelve con fuerza.

Desde que comienza el álbum hasta que acaba encontramos 14 temas, a cada cual más sixties, en los cuales, si bien no innovan nada respecto a sus anteriores larga duración, mejoran la fórmula ayudándoles a establecerse definitivamente como algo a tener, aunque sea mínimamente, en cuenta. Todo comenzó con un corte de lo más bailable (“I´ve Got Your Number, Son”) que no perdía el elemento sensiblón de Zooey; no mucho después (3 minutos y 11 segundos más tarde, para ser exactos), comenzaba la manía por el violín de ella y él, que seguiría a saltos por todo el disco, siendo meros acompañantes en una mesa con vino para uno en temas como “Turn To White” y resaltando algo más en temas más movidos y con sentimiento single en “I Could´ve Been Your Girl”.

Salteados como en un plato de alto standing de verduras pude oír tres versiones: “Baby”, de carácter soñador-cariñoso; “Hold Me, Thrill Me, Kiss Me”, compuesta con ánimo sensual por Harry Noble, cantada en este caso al estilo Carpenters; y por último, un “Sunday Girl” que ya cantara Blondie tiempo atrás, sin demasiadas adiciones más allá de una guitarra algo más punzante.

Quizás se echó de menos en un pasado, y probablemente así sigue siendo, que tan salteado como estas versiones está el protagonismo solista de M. Ward, de quien he oído en más de una conversación cotidiana que “ojalá cantase más”; antes que su voz, podría estar bien escucharle desarrollarse algo más en algún solo, pero son tan pocos y tan certeros, que con los 3 segundos que pueda lucirse, tu sed de solo guitarrero queda saciada (casi) al 99%.

A pesar de ser un disco post-ruptura para Deschanel, no daba lugar a cotilleos: la tristeza perceptible es la misma que ya pudiéramos palpar en los anteriores volúmenes. Sin embargo, en la que probablemente sea la letra con sentimiento más azul, “Together”, encontramos la que seguramente sea la melodía más animada y rememorable del disco, entre funky, pop, pegadiza, lo cual no nos deja otra que sonreír a pesar de todo. ¿Y qué mejor final que relajarse con un reprise de violines y coros marca Deschanel de “I Could´ve Been Your Girl” para un disco post-ruptura?

En pocas palabras: Zooey y M. Ward traen de vuelta los 60s, sin ser revolucionarios, pero como un hilo que pasa a la ¿tercera? por el ojal de la aguja; eso sí, sin problema alguno.

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