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El repentino adiós de James Gandolfini

Por Angélica Mualim 0

El actor James Gandolfini, conocido por haber encarnado al ya clásico personaje Tony Soprano, ha fallecido esta madrugada mientras se encontraba en Roma. La posible causa de la muerte del actor de 51 años sería un infarto al corazón, aunque aún no se ha confirmado al completo. Gandolfini se encontraba de vacaciones en la capital italiana y tenía previsto desplazarse a Sicilia este fin de semana para asistir al Festival de Cine de Taormina. El festival ya ha anunciado que organizará un evento especial para rendir homenaje al actor.

A todos los seguidores de Los Soprano nos ha sentado esta noticia como un jarro de agua fría. No estábamos preparados para la muerte de un hombre que prácticamente se había convertido en nuestro amigo. A lo largo de las seis temporadas de Los Soprano llegamos a conocer a Tony en todos los aspectos de su vida, incluso los más íntimos. Gracias a sus sesiones de terapia, Tony recorre un camino de autoconocimiento y descubre los verdaderos orígenes de su forma de ser, llegando incluso a debatir sobre las grandes preguntas de la vida.

Al ser testigos de este proceso personal, los espectadores no tardan en empatizar con Tony, y el hecho de que fuese un violento capo de la mafia empieza a parecer un aspecto cada vez menos relevante en su vida. Nos encariñamos con Tony y no queremos que le pase nada malo, por lo que nos alegramos cada vez que sobrevive a una situación peligrosa derivada de su arriesgado oficio. La interpretación de James Gandolfini es tan poderosa que lo relacionamos directamente con su personaje: Si Tony pudo sobrevivir a tantas situaciones extraordinarias, ¿cómo es posible que James haya muerto de un simple ataque cardiaco? ¡De eso se muere la gente normal! ¡Y encima con 51 años!

Sin embargo, después de la sorpresa inicial, si reflexionamos sobre la carrera profesional de James Gandolfini y su actitud en la vida, probablemente su muerte haya sido lo más coherente para él: habernos dejado sin formar un gran alboroto, sin tener que sufrir una grave y prolongada enfermedad y sin convertirse en una carga para otros. Uno de los temas más recurrentes en Los Soprano es el nuevo rol del hombre en la sociedad contemporánea: ya no se lleva ser como John Wayne o Gary Cooper, un tipo fuerte y callado, sino que ahora hay que ser sensibles y abiertos con las emociones. Este nuevo papel del hombre no genera extrañeza en nuestra sociedad actual, pero ese concepto fue (y sigue siendo) un verdadero choque cultural para gente que vivió su juventud hace 30 o 40 años, que no está acostumbrada a ver a una figura patriarcal como a una persona capaz de sufrir abiertamente. Uno de los capítulos de Los Soprano se centra precisamente en esta temática, como su propio nombre indica: The Strong, Silent Type Si ya es difícil para una persona adaptarse a este tipo de cambio social, lo es aún más para alguien a cargo de una organización criminal, cuyo principal objetivo es mostrarse como el macho dominante del grupo si no quiere poner en peligro su vida y la de su familia. La admiración hacia los tipos duros es una de las principales características de Tony Soprano, que comparte con James Gandolfini, pero en otro sentido.

A James Gandolfini le fue especialmente difícil abrirse paso en el mundo del espectáculo, ya que su aspecto físico no era precisamente el ideal de una persona que quiere triunfar como actor. A pesar de esto, Gandolfini no se rindió. Podría haberse quedado lloriqueando en su casa, haber aceptado el primer trabajo mediocre que le ofrecieran y haberse conformado con una vida corriente. Pero él no era así, él poseía un carácter fuerte y estaba decidido a convertir sus sueños en realidad. Y vaya si lo consiguió: comenzó en 1992 su carrera en Broadway en una adaptación de nada menos que Un Tranvía Llamado Deseo. A partir de ahí le llegaron trabajos relevantes en la gran pantalla, como Amor a Quemarropa o Get Shorty, llegando a participar en unas 50 producciones de la pequeña y gran pantalla. Desde luego, fue con Los Soprano donde se consagró como actor, siendo el protagonista de una de las series más aclamadas tanto por la crítica como por el público. La serie suele estar en el primer puesto de las listas de las mejores series de la historia de la televisión, como pudimos ver hace unos días en esta lista publicada por The Writers Guild of America, gremio que representa a guionistas de cine y televisión estadounidenses.

A pesar de que ya todos vemos a James Gandolfini y a Tony Soprano como la misma persona, la realidad es que el hombre detrás del personaje es mucho más abierto, humilde y entrañable. Hollywood no ha tardado en lamentar la muerte de alguien tan admirable en todos los aspectos posbibles. La cadena HBO, creadora y emisora de Los Soprano, ha escrito un comunicado oficial en el que lamenta la pérdida de Gandolfini, centrándose más en su faceta personal que profesional:

Estamos todos conmocionados y enormemente entristecidos por la muerte de un querido miembro de nuestra familia. James Gandolfini era un hombre especial, poseedor de un gran talento, pero sobre todo una persona amable y dulce que trataba a todo el mundo con el mismo respeto, sin importarle su puesto o cargo. Nos conmovió a muchos a lo largo de los años con su humor, su cordialidad y su humildad. Nuestros corazones están a disposición de su mujer y de sus hijos en este terrible momento. Todos lo echaremos muchísimo de menos.

Aparte de sus antiguos compañeros de trabajo, muchos personas relevantes del mundo del espectáculo no han tardado en dar su pésame a través de las redes sociales. Una gran seguidora de Los Soprano es Bethany Consentino, más conocida por su seudónimo musical, Best Coast. En su cuenta de Instagram ya ha subido fotos lamentando la muerte de este gran hombre.

Como era de esperar, Twitter también ha visto reflejada la gran tristeza que ha producido la muerte del actor.

Nos ha dejado una persona que, a pesar de sus aparentes limitaciones, supo dejar una profunda huella en nuestra cultura popular a la vez que en su vida personal, algo al alcance de muy pocos. Puede que James Gandolfini no haya sido un actor físicamente atractivo, pero su personalidad compensaba de sobra cualquier elemento que se puediera echar de menos a simple vista. Él nos enseñó que se podía llegar lejos si realmente se tiene el talento y se está dispuesto a realizar todos los esfuerzos necesarios. Nos ha dejado un tipo duro, pero con corazón, de los que ya prácticamente no existen hoy en día. Aunque sintamos que nos ha dejado antes de tiempo, su vida nos ha dejado un excelente ejemplo a seguir.

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