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Dcode 2013, éxito hasta morir

Por Ross Gallagher 0

Pues llegó el tiempo de ir a uno de los últimos festivales del verano, Dcode 2013, y allí estuve después de todo un verano de festivales al que había que poner el broche de oro.

Me encantaría decir que así fue; sin embargo estaría faltando a la verdad. Hubo una serie de defectos a mejorar que hicieron que mi estancia en el festival no fuera lo agradable que debería ser en estos casos que vas de fiesta, a pasarlo bien y ver unos cuantos de tus grupos favoritos.

A priori me pareció que tenía todos los ingredientes para conseguirlo, un recinto agradable, con cesped y árboles, bastantes puestos de comida, los puestos de los patrocinadores que daban regalos chulos, un lugar donde cargar el móvil de forma gratuita o regalaban cerveza por subir una foto a una red social. El sonido de los escenarios fue muy bueno en principio y a lo largo de todo el festival. A primera impresión aquello era la hostia.

Sin embargo el sold out que había y las 25000 personas que allí se metieron hicieron que los contras superaran los pros: Desapareció la cobertura para los móviles en los escenarios, y el movimiento entre ellos era muy trabajoso, con lo que era fácil perderse del grupo. Bastantes colas para todo salvo que supieras moverte (y prueba de ello es la cantidad de gente, chicas incluidas, que orinaban fuera de las zonas específicas para ello). Y los conciertos grandes, con mucho mucho público, aún estando lejos del escenario.

Además no se permitía que la gente entrara y saliera del recinto y los tokens, moneda del festival, se vendía de dos en dos necesariamente (2,5 euros cada uno), aunque quisieras tan sólo una cerveza, y el precio de la comida era bastante cara (hasta 3 tokens por un kebab si no recuerdo mal en algunos puestos). La bebida se movía en los márgenes festivaleros típicos (3 tokens mini -habiendo de calimocho a diferencia de muchos otros sitios- o cubata, 1 token una caña, agua o red bull).

En fin, paso a comentar los conciertos. Entré bastante temprano llegando justo cuando Varry Brava animaba a los valientes que se encontraban allí con “No Gira”, poniendo mucha actitud de su parte. La mayoría de ese público se desplazó a continuación a Izal, los cuales parece que siguen los pasos de tantos otros grupos españoles de pop indie como Lori Meyers, Second, Supersubmarina o Vetusta Morla.

Varry Brava por Ignacio Sánchez

Y es que este grupo que sacó su LP Magia y Efectos Especiales el año pasado podría ser fácilmente el próximo grupo español en triunfar y llenar festivales con el público coreando canciones, a poco que consigan mejorar su directo.

Vino entonces el cambio de tercio a John Grant. Centrándose en su último disco y marcándose unos discursos en castellano sobre la situación de los homoxesuales en Rusia, dio un concierto estupendo y bastante movido a pesar del oscuro tono que tiene “Pale Green Ghosts”.  También y quizá, no era precisamente lo que andaba buscando mucha de la gente que estaba allí.

John Grant por Ignacio Sánchez

A continuación iba a tocar L.A. aunque preferí ante la sobredosis de pop rock indie ver qué hacían Giuda, grupo italiano los cuales obsequiaron a los presentes con buenas dosis de glam-rock y nos pusieron a mover el esqueleto un rato. Una sorpresa muy agradable dentro del festival y un acierto.

Love of Lesbian por Ignacio Sánchez
Love of Lesbian por Ignacio Sánchez

A continuación tocarían Love of Lesbian en el escenario principal. Ya a esta hora había muchísima gente en el recinto, demasiada como para moverse con libertad, así que me quedé lejos del escenario mientras presenciaba un concierto donde el último disco había ganado mucho protagonismo, aunque las canciones de siempre son las que más consiguen mover al público.

Hubo tiempo de que Santi Balmes usara algo de atrezzo y de que saliera Eva Amaral a cantar con ellos “Segundo Asalto” antes de que fuera el turno de Foals. Los ingleses han añadido a su repertorio dos o tres hitazos bailables como “My Number” o “Inhaler” y su “Spanish Sahara” sigue siendo un tema conmovedor.

Entre canción y canción, muchos interludios musicales que hacían de enlace, y se dejaron para otra ocasión “Cassius“, que muchos allí echamos de menos. Quizá en su evolución no haya lugar para estos temas bailables que tanto se llevaban hace no tantos años.

Foals por Ignacio Sánchez

A continuación tocarían Vampire Weekend en el escenario principal y Toundra en el pequeño. Toundra es un grupo que me encanta, pero es más fácil verlos que a los neoyorkinos, así que intenté moverme hacia allá entre la gran muchedumbre de gente que hacía difícil disfrutar el concierto.

Conseguí al final hacerme con un sitio por la torre de sonido, y Vampire Weekend salieron a hacer lo que saben; tocar sus temas bien, ordenados. Al principio consiguieron hacerse con el público, cosa que fueron perdiendo progresivamente según fueron cayendo canciones más lentas, lo cual acompañado de que sobre el escenario son más bien paradetes, hizo que mucha gente fuera paulatinamente perdiendo el interés.

Aún así es seguro que a quien le gustaran los discos y pudiera verlos desde una buena posición disfrutaría bastante del concierto, aunque si bien seguro salieron decepcionados si pensaron que aquello iba a ser un no parar de bailar. Pero me temo que Modern Vampires of the City no es ni de cerca ese tipo de disco.

Amaral por Ignacio Sánchez

A continuación Amaral, que en el escenario secundario visiblemente menos lleno que el anterior empezó a tocar, aunque fue el concierto que sacrifiqué para poder comer algo, aunque me llevó buen tiempo conseguir echarme algo al estómago, llegando sólo para el final. Y luego el cabeza de cartel, Franz Ferdinand, en un ambiente completamente saturado de público, aún por detrás de la torre de sonido.

El concierto fue clavadito al que vi apenas tres semanas antes en París, variando el orden de alguna que otra canción. Los grandes momentos, los mismos también, el momento Donna Summer “I Feel Love” en medio de “I Can’t Stop Feeling”, los temas “míticos”, “Do You Want To”, “Take Me Out” y “This Fire”, la nueva “Love Illumination” y el cierre con todo el grupo tocando la batería. Aunque si el de hacía tres semanas pudo ser la mejor vez que los vi, esta, siendo muy parecida, se me hizo completamente indisfrutable debido a la masificación del recinto.

Franz Ferdinand por Ignacio Sánchez

Tanto así que un poco antes de terminar fui a que me diera un poco el aire mientras sonaba de fondo el escenario pequeño Buffet Libre Djs que pusieron una selección de cutremixes fiesteros que rozaban la linea que separa la verbena de un festival, en la onda Freestyler  de Bomfunk MC’s o Samba di Janeiro de Bellini de cuando servidor aún no tenia los veinte años. Pero bueno, entretenido, que era lo que se demandaba a esa hora.

Capital Cities por Ignacio Sánchez
Capital Cities por Ignacio Sánchez

Mientras Capital Cities sonaban bien a lo lejos, versiones de Pink Floyd, Madonna y de los Bee Gees incluidas y su hitazo “Safe & Sound” animó a aquellos que no se quisieron ir después del cabeza de cartel.

Y ya para cerrar, The Warriors & Friends empezaron a dar matraca, musicote, chunda chunda, serruchaco o como prefiráis llamarlo. Electrónica de trazo grueso de subidones carente de melodía de la que soy poco o nada fan, pero que es animada para quien quiera seguir la fiesta. Mi aguante por otra parte ya hacía tiempo que había llegado a su límite, así que me despedí la verdad que no demasiado satisfecho.

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