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The National: drama contenido

Por Juanjo Rueda 0

7.5

Nota
7.5
75%

Hay música, grupos y/o discos hechos para, según mi criterio, determinados momentos o estaciones del año, como ocurre con The National. Desde que salió su nuevo disco en mayo de este año, he estado postergando su escucha porque encuentro que la melancolía otoñal ha sido siempre el habitat natural de la música de este combo (lo cual no quiere decir que no pueda llegar a disfrutarla en otros momentos del año). Su escucha en esta época es algo que surge de forma natural, ocurre sin forzar, la propia inercia de la estación me lleva a ellos y a su música.

De esta forma, como si nos buscáramos mutuamente, llego a este “Trouble Will Find Me” (2013) que en su primera escucha hace plantearme una primera pregunta interesante: ¿es este, finalmente, el disco contenido y reposado de The National? Tras el muy notable pero algo hinchado -sobre todo en producción- “High Violet” (2010) este disco suena mucho más sencillo, donde rebajan al mínimo posible la pegada de sus canciones y la épica de anteriores entregas. Es un disco hitchcokiano, sembrado de Macguffins musicales que parecen llevar a las canciones a esa especie de gran clímax habitual, como en muchos temas de anteriores discos, que aquí jamás llega. Utilizan algunas de sus conocidas armas para sembrar esa tensión musical (los típicos crescendos de guitarras o piano) pero frenando la explosión final y aunque todavía hay unos pocos momentos en que parecen volver a los estandars del pasado (“Sea of Love” o “Graceless”) la sensación general del disco es la comentada.

Gobernado casi completamente por medios tiempos -que ya llevaban una gran parte del peso en su anterior disco- en los que esta tensión latente y que jamás explota consigue dar otra pequeña vuelta de tuerca al dramatismo existencial que maneja la banda, con la personal voz de barítono afectado de Matt Berninger como gran eje. Es un disco algo largo y, en algún momento, un poco irregular; con aciertos (los más) y repeticiones (las menos): en la primera parte del disco -hasta la mencionada “Sea of Love”- algunos temas todavía parecen no parecen encontrarse del todo cómodos en esa estructura de calma tensa, como si pidieran querer hacerse oír por encima del resto (como pasa en “Demons” o “Don’t Swallow the Cap”), pero a partir de “Heavenfaced” parece como si la nueva perspectiva de la banda cuajase por fin en temas hechos para el oído paciente (“This is the last time“, “Slipped”, “I need my girl”, “Humiliation”, “Pink Rabbits” o “Hard to find”). No llega al nivel de “Boxer” (2007) -para mí, la obra más completa del grupo- y es un disco que quizá decepcionará a otros seguidores de la banda que esperaban un retorno más cercano a las premisas expuestas en “Alligator” (2005), “High Violet” o el nombrado “Boxer” pero su función no es menos importante en estos momentos, intentar oxigenar un discurso musical que podía empezar a presentar síntomas evidentes de falta de aire, en el caso de seguir por sendas ya transitadas, además de dejar el terreno fértil en vista a un posible futuro retorno a la vía de las guitarras y la épica más vigorosa.


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